miércoles, 18 de marzo de 2009

Libros de Aristizábal, Montes y Anatael




1. Poemas Caminos por la tierra, de Alonso Aristizábal
Fuera una ópera prima si no fuera porque Alonso Aristizábal, mi compadre, es un consumado narrador y ensayista, gran maestro de literatura y de escrituras creativas. Pero es su primer libro de poesía. Allí recoge años de escondida poesía, con un título que quisimos ponerle, hace unos años, a un libro de crónicas sobre esos senderos que en la ciudad se desconocen –en todos sus infinitos sentidos-, los caminos. Acá ya no es el cuentista o novelista de los movimientos sociales en Colombia, ni el ensayista mesurado y brillante. Ahora, sus poemas con andadura de prosa, van y vienen por distintos caminos, desde la reflexión sobre la poesía, la escritura y el lenguaje, hasta los paneos por los paisajes de su tierra caldense. Resulta una voz muy particular de Alonso, cuando escribe poesía. No lo conocíamos.

2. Para qué recordar, novela de Roberto Montes Mathieu
El reconocido autor de los años setentas, autor de libros de cuentos tan famosos como El cuarto bate (1985), recupera una novela escrita –ha dicho él- en el siglo pasado, con la nostalgia de los boleros de Felipe Pirela, de la Billos, de Alfredo Sadel, con el afán juvenil de entonces, la música y las tardes en los pueblos del Caribe. Dice Albio Martínez Simanca en la contracarátula que Roberto despliega en la novela todas las técnicas aprendidas en Joyce, Sallinger, Carroll y Cortázar.
Roberto, de Sincelejo (1947) y residente en Bogotá desde joven, es coautor de la Antología del cuento caribeño (2003).

3. Memoria de Caín, opera prima de Anatael Garay Álvarez
Con el sello editorial de la Universidad Corporación Unificada Nacional de Educación Superior (CUN), aparece el primer libro de Anatael Garay (Corozal, 1968), hombre de letras y de artes gráficas. Es un libro pulcro, muy bien editado, ilustrado con caricaturas de Turcios y algunos cuadros de pintura de Walbert Pérez. Prologa Víctor Manuel Romero. Y Anatael deja escuchar unos poemas que provienen del dolor, de un poco de rabia, de una realidad roja, teñida de rojo, como algunos cuadro de Pérez. “Y reviso mi dureza/ mi volumen/el espacio de mis huesos/los ruidos de mi centro”, dice él “cuando vuelvo al centro de mi ombligo”. Una buena iniciación es esta Memoria de Caín. Los poemas del purgatorio.

4 comentarios:

MARIO dijo...

Siempre me ha apasionado la idea de entronizar los boleros mediante la literatura. Presumo que al leer a Montes Mathieu lo lograré. Gracias Maestro Isaías por estos consejos

Anónimo dijo...

Isaias: aunque muchos crean que la poesía esta en articulo mortis, con este libro un buen medico puede detectar la excelente salud del paciente. le sugiero una nota , talvez un comentario extenso o mejor, un seminario sobre la poetisa costeña(tenía que ser del Caribe) Meira del mar. Sin duda una de las plumas más sensibles de nuestra literatura.
Jorge Forero

Anónimo dijo...

El domingo, día de poesía en este blog, incluiré un poema de Meira Delmar, como primera despedida.

Anónimo dijo...

Me leí el libro de Anatael, que berraquera, palabra e imagén son en este bello texto dos y más caras de la poesía.


Elisa