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A veces, llegan libros (3)

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POESÍA LETRA A LETRA : En esta cálida y cuidada colección de poesía, Poesía letra a letra , que Luz Eugenia Sierra dirige desde hace unos siete años, han aparecido más de 20 cuadernos, que uno recuerda por su fondo negro y sus títulos enmarcados en blanco y a color, diseño de Óscar Pinto Siabatto. Repaso algunos de ellos (entre 60-70 páginas): No. 5, Casa sin puertas (2016), del gran poeta y narrador antioqueño, Óscar Hernández Monsalve , quien muriera al año siguiente de esta publicación; No. 6, Doctor Kafka (2015), cuyos originales reposan ya en la Universidad de Princenton; No. 7, Shir. Canto en el umbral (2016) , de la poeta barranquillera Mónica Gontovnik; No. 8, Después de la lluvia, los árboles lloran (1916), de Melibea, poeta bogotana nacida de los poetas Fernando Garavito y María Mercedes Carranza; No. 9, Casa que respira (2016), del poeta, profesor, novelista, ensayista, Samuel Jaramillo González; No. 22, Aviso de la casa (2022), del poeta, profesor y ensayista nariñense

La brega de María Paulina

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En tiempo de elecciones, hablemos de temas no tan peligrosos.  Hace más de una década, en Colombia, los dueños de los principales periódicos de la capital de la república decidieron acabar con los que llamábamos suplementos literarios dominicales. En los años 60, nosotros, los muchachos de entonces, sabíamos del mundo literario porque lo leíamos en “Lecturas Dominicales” de El Tiempo y en el “Magazín Dominical” de El Espectador . Allí hicimos primaria, secundaria y pregrado de literatura, arte y cultura. De allí surgieron nuestros escritores, los que ganaron o perdieron los premios nacionales e internacionales, incluido un Nobel.      S in embargo, llegó un momento (lo viví en “carne propia”, así se decía) en que esas fuentes de riqueza, por caprichos personales acá en Bogotá (en el resto del mundo no sucedió lo mismo), desaparecieron. (En otra oportunidad, después de elecciones, hablaremos del tema). Y, entonces, esos dos medios literarios, básicos y fundamentales para nuestra cultur

A veces, llegan libros (2)

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  A VECES, LLEGAN LIBROS (2) (No es crítica. Son abrazos a libros que, a veces, llegan).   *Julio Suárez Anturi, La 40 Sur (novela), Santiago de Chile, Editorial Escritores, 2019, pp. 187. (Nota de contratapa, David Betancourt)   Tal vez, cuando uno dice la “Cuarentasur” cae en cuenta de que es lo mismo que decir el “Veintedejulio”. Eso hablando de Bogotá. Y así con cada ciudad o pueblo del mundo. Son las bases territoriales de la niñez o de la juventud de los ciudadanos del planeta llamado Tierra. Y es lo que Julio Suárez Anturi, el gran periodista de Caracol y de otros medios de Bogotá por allá en los años 80-90, antes de que saliera para instalarse en Santiago de Chile, escribió en esta novela de 187 páginas, que él tituló La 40 Sur . Novela de formación sobre una de las famosas zonas del sur de Bogotá. “ La 40 Sur es un maravilloso homenaje al barrio, a la cuadra, a los amigos, a la infancia”, dice el escritor David Betancourt.   *Eduardo Bechara Navratilova, Paraca

G. Álvarez Gardeazábal y Cóndores no entierran todos los días (1971-2021)

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  Gardeazábal: Premio Manacor 1971-2021 Es posible que no identifiquen con facilidad la palabra Manacor, el nombre de un municipio importante en la isla de Mallorca, en el archipiélago de las Baleares, en el Mediterráneo, perteneciente a España. Su capital, del mismo nombre, una ciudad pequeña, organiza desde hace varias décadas, con mucho éxito, el Premio Manacor para varios géneros literarios, entre ellos el de novela. Ese fue el premio que, en 1971, el 27 de agosto, con la presidencia del jurado en manos del autor de El señor presidente , don Miguel Ángel Asturias, ganó un colombiano de apenas 26 años, con los originales de una novela que un año atrás había escrito en Torobajo, Universidad de Nariño, Pasto, mientras dictaba clases de literatura.         Gustavo Álvarez Gardeazábal, el muchacho ganador del Manacor 1971 con la novela Cóndores no entierran todos los días , título que hoy algunos atribuyen a algún tema de ornitología o eco-ambientalista, se refería al “pájaro” que d

A VECES LLEGAN LIBROS (1)

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(No es crítica literaria, sino abrazos a los libros que a veces llegan)   * Alonso Aristizábal ,  La golondrina (novela) ,  Medellín, 2020. (Nota de contratapa de Pablo Montoya). Que yo sepa fue la última novela que escribió Alonso Aristizábal, publicada después de su muerte. Tiene que ver con el atentado al avión de Avianca ocurrido en 1989, donde murió su hermano y un centenar de colombianos, otro crimen del narcotráfico de esa época. La golondrin a la escribió y la reescribió, duró muchos años, en Bogotá, donde residía, confiaba mucho en ella, era su tercera novela. Alonso, también, escribió y publicó varios libros de cuentos, lo mismo que excelentes libros de ensayo sobre Pedro Gómez Valderrama y Álvaro Mutis. Había nacido en Pensilvania (Caldas) y murió en un inesperado 31 de diciembre de 2017, en San Luis (Antioquia).   * Luis Correa-Díaz , Americana-lcd (poesía), Clayton, USA, Valparaíso Ed., 2021. (Nota de contratapa de Anthony Geist). Hace muchos años el poeta ch

Lola Salcedo Castañeda (1950-2020)

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  El twiter del 30 de diciembre, 8:01 p. m., decía: “Para más INRI, acabo este 2020 con tremenda moqueadera, encerrada en mi cuarto y deseando despertar mañana en otro planeta, otro plano espiritual, otra civilización: ¿atenderán mi sueño allá arriba, donde deciden los destinos de los hombres cuando duermen?”. El 3 de enero, cuando me lo reenvió Roberto Montes Mathieu, el cuadrante 122 de la estación de la policía de Puerto Colombia, Barranquilla, reportó que en un apartamento de Pradomar “se presentó un caso de suicidio, se trata de la señora Dolores Salcedo Castañeda de 70 años de edad”. Dolores era, claro, Lola, Lola Salcedo Castañeda, la autora del twiter del 30 de diciembre: Salcedo Lola, @Losalcas, el que nadie, entre sus amigos cercanos, sospechó que terminaría en suicidio, porque, al contrario, tenía seis “Me gusta”. A esa hora Lola estaría, entonces, muerta de la risa, o, como mínimo, sonriendo irónica. A Lola Salcedo Castañeda, la gran periodista de radio, prensa y tele

Gustavo Tatis y Gardeazábal celebran

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Álvarez Gardeazábal (Foto: El Universal)   Gustavo Álvarez Gardeazábal: magia y vigencia de un patriarca. Por GUSTAVO TATIS GUERRA   [En El Universal de Cartagena, Colombia, del pasado 6 de diciembre de 2020, apareció esta entrevista, así titulada, escrita por el narrador, poeta y pintor, Gustavo Tatis Guerra, que ahora reproduzco. Recuerdo la primera entrevista que le hice a Gustavo cuando él comenzaba, pero ya era una figura literaria en el mundo, que publiqué en Vanguardia Dominical , de Vanguardia Liberal, en 1972, cuando la dirigía Jorge Valderrama Restrepo, en Bucaramanga. Brillante, polémico y, como casi siempre, acertado en sus opiniones. Estamos a 50 años. Y ahora él celebra y lo celebramos en sus 75 de edad y 48 de la publicación de su novela Cóndores no entierran todos los días . Por eso, me parece oportuno reproducir la entrevista de Gustavo Tatis Guerra en mi blog Escribir como un loco . Gustavo Álvarez Gardeazábal cumplió años el pasado 31 de octubre.] E s un pat