miércoles, 11 de marzo de 2009

Entre Fitzgerald y Carpentier: Button


La película, El curioso caso de Benjamin Button, ha sido muy controvertida. Pero tiene votos a favor y en contra. Es decir, no es mala.
Sin embargo, lo curioso, nos parece, es de dónde arranca la película, de dónde sacaron el guión y ver si la inversión del tiempo en la vida de Benjamin Button es consistente. Miren que el hombre nace viejo y actúa como adulto. ¿Se puede "nacer" viejo y luego crecer sin pasar por las etapas del niño? Como sí sucede más tarde cuando llega a un punto de adultez y se regresa, se vuelve niño, física y mentalmente. Es probable que F. Scott Figtzgerald lo haya previsto -que la inversión no se puede hacer en doble vía-, sin que lo haya resuelto.
En cambio, Alejo Carpentier, muchos años después –unos 30 años-, cuando escribió su cuento “Viaje a la semilla”, sí lo previó. Y por eso el regreso es en un solo sentido, sin contraviazo, y así es el cuento, del bello cuento.
Recomiendo leer los dos cuentos, el citado de Carpentier, que se encuentra en el volumen de cuentos La guerra del tiempo, y “El curioso caso de Benjamin Button”, en la antología de cuentos de F. Scott Fitzgerald, que publicó Lumen con el título del cuento citado, en una bella edición de tapa dura, con siete cuentos más.

4 comentarios:

Samuel Andrés Arias dijo...

Isaías: tienes razón. Yo quedé con una sensación de imperfección e inverosimilitud al leer el cuento (ni hablar de la película); muy distinto al magistral cuento de Carpentier que genera una sensación de extasis y de inevitable perfección.

Jaime Alejandro Rodríguez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jaime Alejandro Rodríguez dijo...

Para facilitar las cosas, en esta dirección electrónica se puede encontrar la versión digital del cuento de Carpentier:
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/
LiteraturaCubana/Carpentier/viajealasemilla.asp

Anónimo dijo...

Samuel,
más de imperfección que de inverosimilitud, me parece, porque la fantasía del tiempo avala tantas cosas. Recuerdo ahora las canas de Myu en la novela Sputnik, mi amor, de Murakami.
Jaime,
gracias por tu apoyo con el vínculo al cuento de Carpentier, que suelo olvidar (estos vínculos, que tú manejas con tanta normalidad).Isaías