La sueñera, un libro de 250 cuentos muy cortos, que Ana María Shua no tituló sino que numeró cada uno de ellos, ya es un clásico en la bibliografía argentina e hispanoamericana del minicuento. De ese libro, que tras del tema del dormir, del sueño, de los sueños y ensueños, y de sus alrededores, indagó esas formas tangentes entre lo fantástico de lo real y lo irreal de lo fantástico, partiendo del referente real o de obras de arte ya existentes, tomo para hoy domingo, con el permiso de Ana María Shua (
ani@anamariashua.com.ar) su cuento
63 (p. 73, en la edición de Emecé).
63Sé que en el fondo de la taza, la borra de café dibuja mi destino. Para conocerlo bebo durante horas, durante días enteros el líquido que lo oculta. El líquido es oscuro, inextinguible. Beberlo para siempre es mi destino.
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