martes, 17 de mayo de 2011

La soledad del dromedario, de Daniel Villabón

El pasado viernes 13 de mayo se lanzó la novela corta, La soledad del dromedario, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Escribí como introducción a la misma, el texto que trascribo a continuación. Más adelante publicaré algunas fotos del evento, que resultó muy concurrido, hasta hacer insuficiente la sala del evento. Sin dudas, esta será una obra para hablar de ella, si los periodistas culturales colombianos no insisten en llover sobre mojado:

Lo feo, lo absurdo, lo grotesco, en una sociedad que juega con él y que, finalmente, lo lanza al vacío, es la vida de Hans Silva, el personaje central de la novela La soledad del dromedario, de Daniel Villabón Borja, ganador de la versión 2010 del los Premios de Literatura de la Universidad Central, que convoca y coordina su Departamento de Humanidades y Letras, por intermedio del Taller de Escritores, el pregrado
de Creación Literaria y la Especialización en Creación Narrativa, de la Universidad Central.
Hans Silva trabaja en la gran ciudad, gracias a la ayuda de un viejo condiscípulo del colegio, en un supermercado, por las noches, porque los turnos diurnos no le servirían, su giba no se lo permitiría. Sin la luz del día puede ocultarse un poco más. Mientras tanto, a su extraña vida, sometida a ese evento que admite
como propio sobre su cuerpo, pero que le resulta una causa cara para su exclusión de la cotidianidad normal, le llegan dos invitaciones absurdas, apenas coherentes con su anormalidad ambulante, que con resignación ha ido aceptando poco a poco, sin que logre manejarla del todo. Las dos invitaciones serán, entonces, las
boletas de ingreso a un mundo pocas veces visto en la literatura colombiana. Villabón nos lleva de la mano, sin permitir soltarnos en ningún momento, sin mirar atrás, por un túnel fantástico, tras de un personaje absorbente y fríamente grotesco. Algún detective literario podría decirnos que sospecharía del señor de Praga o del alma perdida de Salinger, pero Villabón asume su dromedario con
tal fuerza y perversión que las almas en pena de los dos señores citados salen espantadas de inmediato. Hans Silva, a pesar de su derrota, o por lo mismo, sale victorioso. La noche lo cubre todo. Y esta novela corta nos deja un rastro difícil de borrar.
Isaías Peña Gutiérrez
Director
Creación Literaria
Universidad Central

6 comentarios:

Filántropus dijo...

Pienso que esta novela es un gran acierto desde muchos puntos de vista. Su rareza y lo inusual de las situaciones nos relaciona con un concepto de la soledad como nunca lo había leído. Es sencillamente maravillosa; desde que abrí el libro me vi imbuido en él, y le tengo un afecto especial.

Yomar L.R.R dijo...

Un personaje bellamente y nada fortuitamente elaborado, una soledad existente y persistente, en la que las imágenes comulgan y abren a una historia inusual en la novela colombiana.
una interesante obra narrativa.

escritosfernandogutierrez dijo...

Quiero comprar la novela, me parece muy interesante el comentario de Isaías, además, quiero conocer los trabajos ganadores del premio de la U. central. ¿Cuánto vale? ¿La podrías llevar al Teller de Escritores?

MARIO dijo...

Daniel ha creado un personaje inolvidable, como aquella "Perla" de Jorge Franco, en " Melodrama". Daniel nos trae un personaje tan especial, que muy pocas obras literarias pueden sostener un hombre solo metido durante tanto tiempo dando de qué hablar. Hans Silva va a dar de que hablar por mucho rato.

Anónimo dijo...

Ya leída la obra, me quedo en silencio; ya no seré el mismo después de haberme encotrado con una novela tan bella, y a la vez tan extraña. Algo me dice que no será olvidada tan facilmente.

Anónimo dijo...

Un libro maravilloso y surreal.