martes, 28 de julio de 2009

Jaime Mejía Duque (1933-2009)


El pasado viernes 24 de julio habría muerto en Santa Marta el ensayista y crítico literario Jaime Mejía Duque. Salvo Gustavo Álvarez Gardeazábal desde su espacio en La Luciérnaga, en la cadena radial Caracol, la prensa colombiana ha guardado silencio, lo ha ignorado (o no es cierto que haya muerto). La revista digital Eje XXI (www.eje21.com.co), sin embargo, lo ha confirmado con esta nota (que corrijo mínimamente):
“El escritor caldense Jaime Mejía Duque murió el viernes a la edad de 76 años en Santa Marta, víctima de un ataque cardíaco, confirmó hoy el diario digital EJE 21.Aunque la información no ha tenido la difusión que merece, en los círculos de la intelectualidad se deploró profundamente su desaparición. Curiosamente, pocos medios hicieron eco a la noticia suministrada en primicia por el escritor y periodista Gustavo Álvarez Gardeazábal, a través de "La Luciérnaga", de la cadena radial Caracol. Mejía Duque nació en Aguadas, en 1933. Escritor y crítico literario, abogado y catedrático universitario, fue colaborador de suplementos literarios de El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y La Patria. Entre sus obras figuran: Literatura y realidad, Mito y realidad de Gabriel García Márquez, La Vorágine o la ruta de la muerte, Narrativa y neocolonialismo en América Latina, El otoño del patriarca o la crisis de la desmesura, Contraseña, Isaacs y María, El hombre y su novela, Ensayos, La narrativa de Manuel Cofiño López, Bernardo Arias Trujillo: el drama del talento cautivo, Tomás Carrasquilla, El nuevo Diógenes y otros poemas, Los pasos perdidos de Francisco el Hombre, Evocación de Azorín”.

Durante las décadas del 60 al 80, Jaime Mejía Duque desempeñó una gran labor ensayística (en literatura ocupó el rango que Estanislao Zuleta, a quien leía con fervor, ocupó en el pensamiento colombiano), basado siempre en sus lecturas hegelianas. Enfrentarse con García Márquez lo sacó del ring cuando dijo que El otoño del patriarca era una desmesura. Y curiosamente, mientras sus ensayos eran densos y abigarrados (crítico del lenguaje greco-caldense, no logró escapar del todo a él), Jaime siempre quiso una narrativa llana, como la que él alcanzó a escribir en cuentos y novelas. Alguna vez se lo dije y me expatrió. Pero sus análisis de Carrasquilla, Jorge Isaacs, Arias Trujillo y León de Greiff, fueron muy útiles para la crítica latinoamericana, donde tuvo sus lectores y seguidores.

3 comentarios:

Carlos Llanos Diazgranados dijo...

COMENTARIO SOBRE JAIME

Con mucho dolor y solamente en honor a la verdad hago este comentario. Jaime dejó de acompañarnos el 16 de julio de 2009 después de soportar por varios meses una penosa enfermedad que le produjo un paro respiratorio. Tuve la oportunidad feliz de visitarlo en Santa Marta dos días antes de su muerte momento en que alcanzó a autografiarme su última novela publicada "La Noche de Bareño". La referencia de su nacimiento es en Aguadas, Caldas, pero él nació en Miranda, Cauca, el 5 de agosto de 1932. Murió de 77 años a escasos días de cumplir los 78. Fue más reconocido internacionalmente que en los círculos intelectuales colombianos. No le perdonaron su osadía de criticar la obra de García Márquez "El Otoño del Patriarca" pero no le reconocieron sus comentarios como obra maestra del mismo autor "El coronel no tiene quien le escriba". Personalmente lo catalogué como un intelectual de …peso pesado. Lamentable que ni la prensa ni la intelectualidad colombiana le hayan reconocido su trayectoria e influencia en la ensayística latinoamericana (complejo nacional frente a los que pensamos diferente). Dejó importantes obras inéditas que merecerían el interés de actores y gestores de la cultura nacional. Su paso por la vida fue digno. Íntegro en el equilibrio de las ideas, las expresiones y la acción. Admirable su capacidad para superar los obstáculos que le deparó la vida: infancia y preadolescencia de desacuerdos paternales, limitaciones físicas a temprana edad (un accidente le cercenó la mano izquierda y el pulgar de la mano derecha), el rechazo de los oligarcas intelectuales colombianos, fracaso de su primer matrimonio y la renuencia de las editoriales a publicar sus obras. Murió bien acompañado. Cecilia Villazón, su vallenata del alma, a quien llamaba la "Chiche", fue su lazarillo digital, compañera en lo físico, espiritual e intelectual. Lo llenó por completo. Está empecinada en la publicación de "Germinalia" una recopilación de pensamientos profundos que llaman a la reflexión. Ensayista, crítico literario, novelista, cuentista y poeta, nos deja esta cita, que se puede ajustar al desconocimiento inmerecido de su talento: "Los libros quizá -como los hombres- se extravían también entre sus propias huellas".


CARLOS LLANOS DIAZGRANADOS
Valledupar, Cesar.
Agosto 7 de 2009

Anónimo dijo...

Bueno, de verdad es casi lo único que he encontrado sobre Jaime Mejía Duque en la web, tras haber leído su hermoso ensayo "Alejandro Pushkin". Pienso que no se puede esperar que los vergonzosos medios de comunicación colombianos den cubrimieno a eso. Están ocupados en hacer campaña a la institución, mediante una grosera demagogia y alienación, que pretende perpetuar la miseria en el poder.
Ya los dinosaurios que leen en Colombia, lo guardaremos en la memoria para cuando la dignidad del medio esté dispuesta a escuchar las voces que la piensan y la sienten al desnudo...

NTC dijo...

Meritoria y ejemplar la vida de Jaime Mejía Duque.
Felicitaciones por lo piblicado en este bolg!
Unos días antes, el 2 de Junio 2009, de su fallecimiento, Hombre Nuevo Editores le había publicado la segunda edición de su novela "La Noche de Bareño" (Ver: http://ntc-narrativa.blogspot.com/2009_08_23_archive.html ). Primera edición: Editorial Arte y Literatura, Colección Orbis. Instituto Cubano del Libro, La Habana, Cuba, 2007.
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NTC ... le rinde HOMENAJE Y MEMORIA en http://ntc-narrativa.blogspot.com/2009_08_23_archive.html
Cordialmente, NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/ , ntcgra@gmail.com . Cali, Colombia, Agosto 23, 2009. Gabriel Ruiz A. , Director