domingo, 26 de julio de 2009

Un poema de Roberto Sosa

La eternidad y un día
A Francisco Salvador

Se hace tarde, cada vez más tarde.
Ni el viento pasa por aquí y hasta la Muerte es parte del paisaje.

Bajo su estrella fija Tegucigalpa es una ratonera.
Matar podría ahora y en la hora que ruedan sin amor las palabras.

Solo el dolor llamea
en este instante que dura ya la eternidad
y un día.

Roberto Sosa es uno de los mayores poetas hondureños vivos. Vive en Tegucigalpa, y alguna vez estuvo en Colombia en la Feria del Libro de Bogotá.

2 comentarios:

www.fluidoabsurdo.blogspot.com dijo...

Isaias:
Vitier y Villarino son dos hermosos regalos de lectura

luisafernanda...trujillo dijo...

Gracias.
No lo conocía. Ya me hacía falta la poesía en tu blog.