jueves, 9 de mayo de 2013

Fernando Soto Aparicio (1)


El 11 de octubre de este año cumplirá ochenta años el narrador, poeta y guionista de televisión, Fernando Soto Aparicio. Nació en Socha, aunque con frecuencia se cita a Santa Rosa de Viterbo como su tierra natal, sitio donde pasó su niñez y juventud. Este artículo -que publico en dos entregas- lo escribí como epílogo a su nuevo libro No morirá el amor (Educar Editores).

Creo haber conocido en 1967 a Fernando Soto Aparicio, cuando terminaba mi carrera de Derecho. Él ya había publicado Los bienaventurados (cuentos, 1960), y dos de sus más grandes novelas,  La rebelión de las ratas (Premio Selecciones Lengua Española, 1962) y Mientras llueve (1966). En ese momento acababa de aparecer en librerías su nueva novela El espejo sombrío. Una novela que, de alguna manera, recogía dos de los temas preferidos suyos y que siempre estarían presentes en su obra: lo social y su canto al amor.
En una entrevista publicada en El Tiempo (27 de agosto de 1967), la primera que me daba un escritor en mi incipiente, por entonces, carrera literaria, Fernando me decía:
“El amor es una fuerza importantísima, motor de todo acto vital, del arte, de la belleza, causa inmediata de la existencia. Por eso, alrededor del amor gira la mayor parte de mi obra: por lo que tiene de entrañablemente humano. Porque amor es calor y ternura, es pasión y violencia, es amistad y redención y condena”.
Y al hablar de la injusticia social, su segundo tema, me decía: “El hombre de este tiempo no encuentra cómo justificar el hecho de que mientras está pronto a poner un pie en la Luna, todavía siga el mundo desangrándose en una lucha que en realidad no ha terminado nunca”.
Sin embargo, apenas con tres novelas y un libro de cuentos, en su obra narrativa aparecía una tercera constante, la esperanza, por la que también le preguntaba:
“Y, finalmente, la esperanza, presente también en una gran parte de mi obra, es la astilla salvadora a la que se agarra el náufrago, no importa a donde lo conduzca”.
          Cuarenta y seis años después, en 2013, su lealtad y su fidelidad a esos principios siguen siendo inquebrantables. En este libro de nueve cuentos, No morirá el amor, continúa su reflexión acerca del amor y de la mujer, de lo social, de la angustia y de la esperanza, que se expresan en su inconfundible lenguaje literario. Existe un estilo muy personal en la metáfora de Soto Aparicio que, aunque uno podría señalarle raíces, en sus libros, tanto de narrativa como de poesía, se ha convertido en parte exclusiva de su patrimonio literario. Con una observación que agregaría yo: su canto ha ido creciendo en intensidad y en imágenes. En este sentido, sus lectores lo han encontrado inagotable.

(Publicado en Diario del Huila, Neiva, 4 de mayo de 2013).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Whеn ѕomeone writes аn aгticlе he/she maintains the thought οf a uѕer іn
hіѕ/her mind that hоw a user
can knοw іt. So that's why this post is amazing. Thanks!

My weblog - Creation site internet

Gustavo Quiceno dijo...

Si muy merecido homenaje a este escritor compatriota nuestro. Un saludo y gracias por estas frases y testimonio nostálgico de Fernando Soto...Es un privilegio conocer personalemnte al maestro.