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Al final de la guerra

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Friedo Lampe Tuve siempre curiosidad de saber cómo construiría o compondría Patrick Modiano su novela Dora Bruder , siendo que jamás encontraría la historia cierta y real de esa niña –su protagonista-, asesinada por los nazis que ocupaban el territorio francés en 1942. Modiano realiza el milagro de contar una historia perdida porque es un endiablado tejedor de hilos mágicos. Parte del principio –me parece- de que una historia desconocida puede ser la suma de mil historias conocidas. Tejer mil historias puede darte una sola. Dicho de otra manera, con mil sombras, yo construyo una figura. Y lo logra, y de qué manera. Supone qué le habrá sucedido a Dora Bruder porque a sus padres y abuelos les sucedió, porque al narrador-autor le sucedió, porque les sucedió a tantos otros, en medio de la brutalidad de la guerra, de la oscuridad de los odios religiosos, racistas e ideológicos. Por supuesto, al terminar la novela –que apenas son 127 páginas-, uno siente el peso, no de la desgracia ...

Jotaspeña: 1915-2015

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Recuerdo haber leído en la literatura de todos los tiempos, textos a favor y en contra del padre. La carta de Franz Kafka a su padre, por ejemplo, es durísima. Con razón o sin ella, es dura. Y frente a esa carta y a otros textos por el estilo, existen otras tantas que hablan de relaciones menos tempestuosas. Hoy, jueves 16 de abril de 2015, cuando mi padre hubiera cumplido 100 años de su nacimiento, en Saladoblanco, un caserío a pocos quilómetros del río en el Alto Magdalena, quiero resaltar un par de detalles suyos. Primero, el juego que siempre hizo con las letras de su nombre. Tenía su nombre dos jotas, las de José Joaquín, y su apellido dos pees, las de Peña Polanía. Mientras existió la telegrafía, entonces, siempre firmó “Jotaspeña”, y así sus cartas que escribía desde Leticia, Amazonas, con estilo cortazariano –cuando Julio no existía todavía-; y sus amigos así llegaron a llamarlo. Cuando dejó de ser funcionario público y abandonó la ciudad para reinventar la finca que había...

Minicuentos de Luis Alberto Murgas

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Estos dos minicuentos de Luis Alberto Murgas Guerra resultaron ganadores del 2º. puesto en el II Concurso de Minicuentos "David Sánchez Juliao", Zona Caribe, Universidad de Córdoba, 2014. Jurados. Ramón Illán Bacca y Gustavo Tatis Guerra.   PASO DE CARACOL Casa+Babosa=Caracol El caracol decidió vivir cómodo y feliz en su lujosa casa rodante. Pero no tuvo ojos para pensar que con el pasar del tiempo su casa se convertiría en su propio sarcófago.   ELLOS NO TRAJERON NADA Un tren, casi interminable, de hombres, mujeres y niños, llegó a la ciudad para quedarse. Ellos no trajeron nada, pero debajo de sus ropas venía la muerte. Luis Albeto Murgas Guerra (San Diego, Cesar), dirige en Valledupar el Taller de Escritores, seccional Relata del Ministerio de Cultura . Ganó en 2008 el Concurso Nacional de Poesía "Gustavo Ibarra Merlano". Es profesor de la Universidad Popular del Cesar .

Adelaida Fernández y Nelson Romero, premiados

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Nelson Romero Guzmán (Foto: Milcíades Arévalo) Un jurado integrado por los escritores Ignacio Echevarría (España), Nona Fernández (Chile), Luis Negrón (Puerto Rico), Carol Zardetto (Guatemala) y Hugo Luis Sánchez (Cuba), decidió por unanimidad darle, entre 184 novelas recibidas para la edición 56 del Premio Literario Casa de las Américas, el primer premio a la obra  La hoguera lame mi piel con cariño de perro , de la colombiana Adelaida Fernández Ochoa. Y otro jurado, integrado por los escritores Piedad Bonnett (Colombia), Manuel Orestes Nieto (Panamá), Tony Raful (República Dominicana), Ariel Silva Colomer (Uruguay) y Alex Fleites (Cuba), entre 235 libros de poesía, también por unanimidad, decidió otorgarle el Premio Literario Casa de la Américas a la obra Bajo el brillo de la Luna, de otro colombiano,   el tolimense Nelson Romero Guzmán. De este último, dice el acta del jurado: “Por la ingeniosa sucesión de los recursos verbales que fluyen con asombrosa riqueza de ...

Francisco (Paco) Porrúa (1922-2014)

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El 18 de diciembre del año pasado, cuando nos preparábamos para la Nochebuena, nos llegó la noticia de la muerte de Francisco Porrúa. Quise escribir algo sobre su obra y personalidad, pero los días se fueron impunes. Ahora veo que Roberto Burgos Cantor le ha dedicado su columna "Baúl de mago", que cada semana escribe, sagradamente, desde hace muchos años, en el diario El Universal de Cartagena, al sabio editor e intelectual, don Francisco, o Paco, Porrúa. La transcribo a continuación con su permiso. Es una bella página, muy útil ahora cuando necesitamos editores intelectuales como Paco Porrúa. Santos oficios Por Roberto Burgos Cantor ( El Universal , Cartagena) Antes de la navidad reciente, murió en Barcelona Francisco Porrúa. Tenía 92 años y toda una vida dedicada sin flaquezas al oficio de editor. Lo ejercía en la editorial Sudamericana de la Argentina. Los colombianos comenzamos a interesarnos en él cuando publicó, en 1967, Cien años de soledad . Gabriel Garcí...

Homenaje en vivo a J. M. Coetzee

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Por una rara decisión del ser humano, los homenajes a los hombres deben hacerse después de muertos. Entonces, se suelen gastar más palabras en panegíricos inútiles, sin temor a herir a nadie. Los muertos no responden, no oyen, no rechazan. En esta ocasión, como en algunas de las novelas de J. M. Coetzee, el dilema fue resuelto a favor de la vida. Y el homenaje a su obra y a su rectitud de hombre público, se hizo entre el 11 y el 13 de noviembre, en Adelaide, Australia, ciudad donde reside en el límite entre la ciudad y el campo. Inició el movimiento de organización el Centro de prácticas creativas, que lleva el nombre del Nobel  de Literatura del 2003 y que fue fundado hace dos años por el escritor y profesor australiano Brian Castro, de la Universidad de Adelaide, y se le unieron casi una veintena de universidades e instituciones culturales. Atendieron el llamado 62 ponentes, de los cinco continentes, entre escritores y profesores universitarios. Con ellos hicimos lo que se llamó ...

Un poema de Cristina Maya

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La convocatoria de la Casa de Poesía Silva (Bogotá) para el 2014 sobre el tema del amor en la poesía, fue ganada por la escritora y profesora Cristina Maya (Bogotá, 1951), con el poema que transcribo a continuación. Fueron jurados los escritores y poetas: Carmen Millán, Giovanni Quessep y Eduardo Gómez. EL AMOR COMO UN RÍO Cristina Maya El amor como un río sin fronteras ni límites, el desvelado amor que aún palpita en el vacío de la noche, en el rincón oscuro, en el refugio donde el fuego se aviva, en la inquietante ondulación del aire. Amor que no se atreve, que mira de soslayo, que se esconde, amor de la mirada, que ansía, que deleita y delira, amor que aguarda siempre, que olvida las palabras, que solo pronuncia un mismo nombre repetido. Amor a la distancia estando cerca, amor sombrío, el de la noche extinta. Amor que imagina lejanos mares, naufragado  en una playa de noches siderales, “de lejanos relámpagos,” el siempre ausente, el que vuelve ...