Un poema de Cristina Maya

EL AMOR COMO UN RÍO
Cristina Maya
El amor como un río sin fronteras
ni límites,
el desvelado amor que aún palpita
en el vacío de la noche,
en el rincón oscuro, en el
refugio donde el fuego se aviva,
en la inquietante ondulación del
aire.
Amor que no se atreve, que mira
de soslayo, que se esconde,
amor de la mirada, que ansía, que
deleita y delira,
amor que aguarda siempre, que
olvida las palabras,
que solo pronuncia un mismo
nombre repetido.
Amor a la distancia estando
cerca, amor sombrío, el de la noche extinta.
Amor que imagina lejanos mares,
naufragado en una playa de noches siderales, “de lejanos
relámpagos,”
el siempre ausente, el que vuelve
y se aleja:
“Como otra nave entre tus naves,
regresa siempre mi nostalgia.”
El que divaga en tumultuosas
calles, en extranjeros mundos.
El de las tierras desiertas, el
de la muerte.
El de las noches con “una
estrella de menta que enciende toda sangre.”
Amor taciturno, como una flecha
hincada en la piel,
aprisionado en la estancia
secreta,
en un bosque de almendros donde
la primavera nunca muere,
amor que no claudica, el que se
vierte en la primera sangre
y aguarda en la alcoba entre los
blancos velos.
Amor traicionado, tormentoso, el
de los amantes furtivos,
el que se niega, y se oculta…
Amor perdido, ignorado,
olvidado por siempre entre las
fechas de un oscuro almanaque.
El que nos punza y nos hiere,
el que nos acoge y redime.
El amor como un río,
que no cesa,
que no
cesa…
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