domingo, 18 de octubre de 2009

Un poema de José Geraldo Neres

Hace poco recibí por internet este poema de José Geraldo Neres, con traducción de Leo Lobos e ilustraciones de Floriano Martins (que no incluyo), en "Poesía y arte brasileño contemporáneo".


El eco de los árboles

El tiempo y los lugares - presencia de un solo poema recitado por varias voces.
Somos el mismo poema en las ruinas de un mundo imaginario.
La respiración de las sombras y su nacimiento.
Somos una gota de sol y sus raíces aéreas.
El gran arco de una plaza desierta en plena celebración de la alegría humana.
El origen del abismo está en la misma mirada que atraviesa esa plaza.
La alegría humana pide una limosna, un milagro, un sentido para la muerte - de una
vida ya sabemos sin sentido.
Seis de la tarde, y cruzamos un nuevo siglo.
Somos esa distancia, la promesa y el futuro.
Lenguaje de la inconsecuencia, alegoría que nunca llega al fin.
La poesía nos reprueba y nos da el sentido de libertad.
¿Cuál es la ventaja de llegar a Itaca si a camino ella misma se disuelve?
Somos un intento para descifrar símbolos, símbolos más allá de los símbolos, la gran
cobra que devoraremos para fecundar nubes de hermosura terrestre.
El agua de la lluvia que no llega.
El ganado en la sequía interminable.
La imagen del movimiento doble.
La malla de palabras que alguien intenta traducir.
Vengan a beber en el pecho de las musas despreciadas.
Vengan en las alas del cometa los suspiros de los huérfanos.
Mirar al espacio en busca de algo que nunca caerá.
El guardián del cuervo con sus ojos en llamas.
Padre de divina imagen, escucha al rebaño en el cielo creado con osamentas y que se disfraza en el fuego ardiente del laberinto.
Tigre. Tigre. La maldición completa el espejo que clama por Blake.
Condenados a la espera del golpe angelical que nos colocará nuevamente en el hospicio.
Somos el espectáculo de la repetición simbólica.
Ahora déme la mano, vamos a atravesar el desierto y coger algunas flores en la sala del almuerzo.
Poe buscando en sus ojos el acto original de la creación del mundo.
El tiempo presente y el tiempo pasado en dirección a la puerta.
Otras voces.
Profeta no.
Eliot. Lázaro. La voz retorna. Lázaro en el otro borde del abismo. Seis horas.
Los mundos se contraen alrededor de las imágenes.
Las sombras retornan.

El secreto es un escorpión de ojos tímidos.
Palabra dentro de la palabra. El polvo dentro del polvo.
El silencio se desdobla en un resto de vida.
Palabra sin habla.
El frío y sus ojos de lámina.
No puedo beber el tiempo, él es siempre tiempo.
El esfuerzo más allá de los huesos.
La poesía no se importa. Son seis horas. Otros intentos.
Recoja sus zapatos, está llegando una tempestad y no tenemos tiempo.
Una carcajada de serpiente cuando nuestros pies descalzos alcanzan la lluvia.
Somos esa ola peregrina que perfora el poema, ondulación de guitarras en el
golpe líquido de Lorca.
Somos su compañía con pedazos de espejos y tambores de heridas abiertas.
La desnudez de la niebla que devora toda luz.
Los números del monasterio de sangre.
Escondrijo en la noche de su asesinato. La traición.
Muro para dividir el mundo, en medio de una noche que no salva.
Somos aprendices dentro de la marmita que Baudelaire se rehúsa a cerrar.
El nombre vacío de su amigo de libertad, su igual, él mismo.
Volvamos al mundo de los nombres propios, donde un jardín no es nada más que
un jardín.
No recibe niños ni cuervos ni flores.
Somos ese jardín.
La lengua de los dioses en Whitman.
El entendimiento de los dos amantes.
Tome mi mano.
Libertad, Whitman.
No soy de aquí; veo, escucho, toco, y no soy de aquí.

Temo un encuentro con la ceguera.
Ser parte de esa noche, del vacío de los nombres, y del amor universal.
En la escritura abolimos lo que cubre la página y la no página.
Leí en Paz: el poeta no es el que nombra las cosas, pero si es el que disuelve sus nombres.
El mundo pierde sus nombres, pero continúa siendo un nombre.
Mis párpados golpean las repeticiones en los desfiladeros de la creación.
El sistema de espejos donde la lectura de la metáfora es la súplica del poeta, que se inscribe en otra palabra, otra carne
- el eco y la respuesta -
la revelación no es una casa, es un follaje en llamas.
La salida es la entrada, y la entrada es el pecado que engulle la manzana y la serpiente.
La sombra de un poema recitado por varias voces.
Repetí la lectura:
La poesía no quiere saber lo que hay al fin del camino.
La poesía busca, se contempla, se funde y se anula en las cristalizaciones del lenguaje.
Soy la ropa de arbustos donde un poeta se intenta equilibrar.
La vida despojada del reloj, los punteros disuelven al poeta en su figura negra y única.
La sombra en busca del poema.
Danza de símbolos en la eterna búsqueda del hombre que un día podrá ser.
Cuerpo dividido, dispersándose en la medida que leo lo que escribo.
Yo no existo aquí. El poema mal sabe de mí.

(Dedico esta traducción a Miriam Rojas.
San Pedro de Atacama - 2008)

José Geraldo Neres (Garça, São Paulo - Brasil, 1966). Administrador Cultural, poeta, escritor, guionista, dramaturgo, arte-educador. Asesor de Literatura de la Secretaría Municipal de Cultura de la ciudad de Diadema. Es uno de los creadores del proyecto Palavreiros – Portal brasileño de literatura (www.palavreiros.org), escritores/poetas de la ciudad de Diadema/São Paulo - Brasil. Seleccionó y coordinó con el poeta Floriano Martins la antología bilingüe portugués y español, "Antología de Poetas Brasileños" de la Huerga & Fierro Editores (España), editada en 2007. Seleccionado en el programa de "Becas para autores con obra en fase de conclusión" de la Fundación Biblioteca Nacional. Publicaciones en antologías y revistas literarias: Brasil, Argentina, Colombia, España, Estados Unidos Da América, México y Nicarágua.

Floriano Martins (Brasil, 1957) Poeta, ensayista, traductor y editor. En la actualidad dirige la revista electrónica Agulha. www.revista.agulha.nom.br

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Ha publicado los poemarios: Cartas de más abajo (1992), + poesía (1995), ángeles eléctricos (1997), Camino a Copa de Oro (1998), Perdidos en La Habana y otros poemas (1999), Cielos (2000), Nueva York en un poeta (2001), la selección antológica Turbosílabas (2003), Un sin nombre (2005), Nieve (2006), Vía regia (2007) y No permitas que el paisaje este triste (2007). Como co-editor, junto al artista visual Rafael Insunza, publicó el libro homenaje al poeta chileno Pablo Neruda: Diez máskaras y un kapitán (1998), un homenaje al poeta universal de los artistas visuales Rafael Insunza, Jorge Cerezo, Rafael Gumucio, Sergio Amira y Claudio Correa con el patrocinio de la Fundación Pablo Neruda y la Universidad de Chile, ediciones Pazific Zunami. www.leolobos.blogspot.com

2 comentarios:

psicoisapecat dijo...

Precioso poema.
Isabel

Anónimo dijo...

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