jueves, 27 de noviembre de 2008

Philip Roth y su Elegía


Recuerdo que la leí con mucha expectativa tan pronto fue publicada en castellano el año pasado. Y con alguna frecuencia me vienen a la mente varias de sus secuencias narrativas. Esta noche he releído a trancos sus 150 exactas páginas. Y descubro que en las dos primeras páginas de Elegía, Philip Roth resumió (o puso en escena) la totalidad de su argumento. “Alrededor de la tumba, en el ruinoso cementerio, estaban algunos de sus antiguos colegas publicitarios de Nueva York, que recordaron su energía y su originalidad y le dijeron a su hija, Nancy, que trabajar con él había sido un gran placer”. Con este párrafo abre la novela. Allí, en el sepelio, aparecen los ancianos que habían recibido sus clases de pintura –un oficio alterno en su adultez mayor, para disimular sus separaciones-; los dos hijos del primer matrimonio, Randy y Lonny –muy ajenos a él-; su hermano mayor, Howie, y su cuñada; una de sus tres ex esposas, Phoebe, madre de Nancy; Maureen, la enfermera que lo cuidó cuando lo operaron del corazón. Con ese comienzo en el cementerio, finaliza la novela. La vida se toma como viene, había dicho. Y sin remedio, se entra “en la nada sin saberlo siquiera”. Como lo temía desde un principio. Es casi el placer del dolor. La vida vista desde el quirófano, como un resumen de los fracasos en las difíciles relaciones familiares de un hombre que no hubiera querido equivocarse, sin lograrlo. La culpa repartida que martilla a cada momento y nos va relegando sin compasión hasta ese hueco que abre en la tierra el sepulturero hecho amigo unos días antes.
No es una novela apta para depresivos, ni para quienes han comenzado a ver el final del desierto. Pero es la prosa, el pensamiento y la morbidez que causa la caída del sol en los seres humanos, expuestos por el gran señor Philip Roth.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Miguel Ángel Manrique, premio de novela 2008



De camino por los sietes, Miguel Ángel Manrique (foto, en su estudio en Bogotá)llegó a convertirse en el Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura. Nació en 1967, en Carmen de Bolívar; ingresó al Taller de Escritores de la Universidad Central en 1987; diez años después, en 1997, terminó su libro de cuentos La mirada enferma, con el cual sería finalista en el concurso del Ministerio de Cultura de 1998, y la primera versión de la novela Disturbio, que ganaría el premio de este año, la concluyó en 2007.
Miguel Ángel todavía sigue celebrando, porque siempre supo que su destino como escritor se lo había jugado el día que nos abandonó como profesor en la Universidad Central y decidió que la docencia no podía ser su vida entera. Pasó al Externado de Colombia a trabajar en parte, a sacar su Maestría en Educación, y el resto de su tiempo, a escribir como un loco. Hace diez años, estuvo en la Universidad Autónoma de Barcelona especializándose en Ciencias de la Comunicación; antes había estudiado Literatura en la Universidad Nacional de Colombia.
Su primer libro, de cuentos, La mirada enferma, editado por el Taller de Edición, lo lanzamos el 9 de noviembre de 2005, a las 6 de la tarde, en la Universidad Central. Pero antes, en 2002, Miguel Ángel Manrique había sido finalista con otro libro de cuentos, Confesiones de un mutante, en el Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogotá.
Y mientras nos llega la edición de Disturbio, los dejo con su primer párrafo:
“Carta de Elías Martínez encontrada por su esposa Elizabeth el primero de abril de 1970 sobre la mesa del comedor de su casa en Bogotá”.

martes, 25 de noviembre de 2008

Wallace, Levi-Strauss, Europeana


1. Lo vamos a homenajear el miércoles 3 de diciembre, a las 6 de la tarde, en la sala Carlos Medellín de la Biblioteca de la Universidad Central, con quienes nos quieran acompañar y con los escritores de la Especialización en Creación Narrativa de la Central, en el cierre de su primer bimestre. Es otra “Noche de narradores”. Recordaremos sus libros principales. Iván Gómez nos introducirá en el tema. Y sabremos algo del novelista irreverente (¡qué tal su Broma infinita!), del cuentista que ató el experimento sin temores a las historias más atrevidas (en la foto, Entrevistas breves con hombres repulsivos), del autor de otros cuentos “adictivos”, como dijo Eduardo Lago en El País. El 3 de diciembre vamos a homenajear al hombre que nació en 1962, en Ithaca, y que murió más largo, muy triste, hace poco, en Nueva York: David Foster Wallace.

2. Este sábado 29 de noviembre, uno de los hombres que más influyeron en la ciencia y en el pensamiento del siglo XX, Claude Levi-Strauss, el antropólogo y el filósofo de Bruselas, autor de El pensamiento salvaje, Estructuras elementales del parentesco e iniciador de la antropología estructural, cumple 100 años.

3. Bárbaro, como diría un argentino, pero pronto colapsó el portal de la Biblioteca Digital Europea, que salió al ciberespacio con el nombre de Europeana. Si ustedes quieren comprobarlo nomás, como diría Juan Rulfo, entren a su dirección,
www.europeana.eu, para que miren la fecha de aplazamiento prevista para entrar de nuevo en servicio. ¿Cuándo tendrá América Latina su biblioteca digital?

lunes, 24 de noviembre de 2008

El Lara de Nahum Montt


Para estar seguro, la he releído por estos días en que Nahum Montt anda dedicado al Ministerio de Cultura y su red de talleres de creación literaria. Lara, la tercera novela del autor nacido en Barrancabermeja en 1967, dimensiona como pocas en Colombia, en los últimos años, las mejores notas de la novela negra latinoamericana. Suspende y contiene los avances, provoca las elipsis necesarias, concentra la atención en los hechos que causarán una muerte no anunciada –hablo de la novela, no de Rodrigo Lara-, va delimitando, poco a poco, la idea nuclear que provocará la aceptación del final de la novela, y lo mismo hará con la selección de las etapas que configurarán el argumento, sin que olvide apretar la sensación de desamparo padecido por el personaje central de la novela. Al final, como en las buenas películas con referentes reales, se cifran unos datos que agravarán en el espectador la idea de la soledad que producen los asesinatos de carácter en aquellas épocas de la historia cuando la oscuridad del caos es aprovechado para perpetuarse, escondidos, en el poder.
Su anterior novela, El eskimal y la mariposa, tiene capítulos soberbios, pero esta, Lara, es un balazo sórdido en la noche, sin los altibajos de la premiada. Como lo dijo Pilar Reyes el día del lanzamiento, hace parte de las obras que pueden leerse de un tiro –no es una bala perdida-, así uno conozco la historia real. Menos densa, pero más brillante, que las dos anteriores, alcanza un ritmo de cine negro, maneja un lenguaje rápido, mesurado y sonoro. Nunca se pierde en recovecos, no alardea con ningún personaje, no suspende la acción con gratuidad. Es una bella novela que si uno no contara las 214 páginas, al cerrar el libro, sentiría haber leído apenas una novela corta. Hace suponer que debajo del témpano, manejó una masa inmensa, muy grande.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Al sur nació una banda


Si no fuera por la obsesión del joven Maestro Pedro María Victoria y por el apoyo de la administración municipal, encabezada por su alcalde, Héctor Gustavo Silva, en el pueblo nunca habría nacido la Banda Municipal el pasado 15 de noviembre de 2008. Pero fue posible. Bajo la sombra de la inmensa ceiba del parque principal –es apenas una obligada metáfora porque la tarde amenazaba con muchas nubes-, una veintena de niños, jóvenes y algunos pocos adultos, armados de los viejos instrumentos que Pedro María se había traído al pueblo cuando aceptó ser el director de la Banda Municipal, y de los nuevos recién enviados por el Ministerio de Cultura, rompieron ese día la rutina musical de las cantinas del frente, y dejaron oír la alegría de sus flautas, clarinetes, saxos, trompetas, el trombón de vara, la tuba y la percusión, con melodías americanas y del Caribe. Ya habían pasado el concurso de lectura y la hora del cuento de la Biblioteca Municipal, que dirige Liliana Sánchez, el concurso de pintura para niños y jóvenes, organizado por Alexander Vargas, y luego seguirían las danzas del grupo Jardín del Huila, de la profesora Yolanda Triana, y el teatro callejero del profesor Manuel Vicente Peña. En el programa de mano distribuido ese día, un título insólito para ellos, lo explicaba todo: “La cultura se toma a Saladoblanco”. Había sido posible, repito, la Casa de la Cultura, dirigida por el mismo director de la Banda, había consumado la toma artística y cultural. José Áder Castro, expersonero municipal, y su hermano Alexi, asesor, Marino Castro, secretario de gobierno, María Claudia González, coordinadora del colegio de bachillerato, y los escépticos habitantes del pueblo, ahora sí lo creían. Al sur del sur, en el Jardín del Huila, en Saladoblanco, un punto que aparece y desaparece en los mapas de Colombia, una nueva Banda Municipal, de niñas y niños, bautizada con el nombre de la patrona de la parroquia –también su párroco, el Pbro. Saúl Trujillo, estaba presente-, “Nuestra Señora de las Mercedes”, había nacido ese 15 de noviembre de 2008.

jueves, 20 de noviembre de 2008

NI siquiera la lluvia


Como si quisiera celebrar los 40 años de su primer premio literario, conseguido a los 25 años con la ya legendaria novela Mateo el flautista, Premio Esso 1968, Alberto Duque López (Barranquilla, 1943) publicó hace poco la novela corta Ni siquiera la lluvia (Ediciones Gaviota), dedicada a desentrañar lo entrañable de la vida de uno de sus más queridos, estudiados y mencionados escritores, Ernest Hemingway.
Cuando uno almuerza Donde Yiya, se da cuenta de su fervor por el viejo cazador: pide lo más parecido al plato preferido de aquel: pasta, arroz, carne desmechada y tajadas de plátano maduro. Y son los sabores, las rabias, la música, las pasiones, las mujeres, las emociones, los odios, las ternuras, los proyectos, las dudas, toda la tragedia y el drama que envolvió la vida del autor de El viejo y el mar, lo que va desfilando por la sin memoria de Amarilis, la mujer que le sirvió al cazador y al escritor en su finca Vigía de La Habana, y que Duque López reanima con tanta fluidez y nostalgia. Sólo se interrumpe su monólogo cuando le presta su voz para que Margaux, la nieta, cuente, en sus últimos momentos de vida, otra visión del abuelo. Es un monólogo intenso, donde se escucha la voz de él a través de ella, donde vive uno, sin decaer un momento, la vida de alguien que se ha suicidado y regresa a través de la memoria adolorida y destrozada de la mujer que, tal vez, más lo quiso. “Me llamo Amarilis. Tengo quince años. No, tengo ochenta. No, tengo cien. Ya no se. Ya no recuerdo”. Sí, Ni siquiera la lluvia.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Martín Solares, Miguel Ángel y Danilo


El viernes pasado, un jurado integrado por el mexicano Martín Solares (foto) y por los colombianos Roberto Burgos Cantor y José Luis Díaz Granados, dió a conocer el fallo del Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura 2008. La sorpresa fue encontrarnos con dos nombres casi inéditos y todavía casi jóvenes, Miguel Ángel Manrique, con su novela Disturbio, y Danilo Moreno, con Chanell.

Como la prensa dijo muy poco sobre ellos -nada raro, por supuesto, ni siquiera sobre Martín Solares-, la pregunta es, ¿qué tanto saben ustedes de los ganadores, y del jurado mexicano?

Espero sus comentarios en este blog, o al correo: isaias1317@gmail.com

martes, 18 de noviembre de 2008

Alrededor de Tomás Carrasquilla


Es curioso cómo en Antioquia, aún los críticos literarios, le siguen diciendo “don Tomás Carrasquilla”. A un señor que se distinguió por ser irreverente y enemigo de los títulos. Uno de los grandes de la narrativa colombiana. Prototipo de los escritores paisas, cada uno de ellos (dígase Epifanio Mejía, GGG, Fernando González, Manuel Mejía Vallejo, Fernando Vallejo, Héctor Abad, etc.) cortados a su medida, sin ningún parecido con los demás escritores del país. Bueno, pues, don Tomás –es inevitable decírselo, para llevarle la contraria- cumple por estos días, 150 años de nacido en Santo Domingo, un pueblo bonito (lo digo por las fotos que aparecen en el libro objeto de esta nota, El pueblo de las tres efes, escrito por la joven periodista de la Universidad de Antioquia, Claudia Arroyave, publicado por Hombre Nuevo Editores, con el apoyo del Ministerio de Cultura y el CERLALC, y ganadora del “Premio Primera Convocatoria Literaturas regionales”, del Ministerio de Cultura y CERLALC, 2008), pero que el viejo regañón calificó, por allá en 1915, en su Autobiografía, de “feo, frío y faldudo”.
Claudia, con base en algunos personajes del pueblo, escribió para este cálido libro conmemorativo una serie de crónicas sobre el pueblo de Carrasquilla y en ellas se siente la antigua, la vieja y la nueva Santo Domingo. Una interesante manera de historiar –sin perder el rastro- al escritor que supo, como lo sugiere el epígrafe del tomo, mantener siempre presente que sin región no hay universalidad que valga. Así sonara, entonces y ahora, muy polémico.
El libro se presenta este jueves 20 de noviembre, en la Biblioteca Nacional (Bogotá), a las 6 de la tarde, en una conversación entre la autora, Claudia Arroyave, y el escritor Nahum Montt.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Fernando Sánchez Torres, el artista


Quien fuera rector de la Universidad Nacional y ejerciera como médico obstetra, Fernando Sánchez Torres, dijo esta noche que Fernando Sánchez Torres, el artista, se había demorado un poco en asumir de tiempo completo la pintura, pero que cada día, ahora que los años acosan, se empecinaba más en dejar constancia en los lienzos, del paisaje y de los rostros humanos, así quedara atrás la medicina, aunque no tanto la educación, que sigue con terquedad desde el Consejo Superior de la Central. Hay que disfrutar los 47 retratos de su retrospectiva inaugurada hoy en la Universidad Central (Calle 75 No. 15-91), donde lo vemos ir hasta el fondo de cada rostro, invalidando las máscaras que van cayendo en cada quien. Psicología, anatomía, fisiología, sensibilidad, magia, fotografía como arte, composición, trazos, pinceladas, luz y color, se conjugan con maestría en cada cuadro suyo. Cada vez más, en sus cuadros se perfila su retratística –si se pudiera así decir-, y ya sea en el retrato clásico, o en el de composición moderna, de colores alegres o juegos con la luz, su manera de llegar a los personajes hace que, por ejemplo, en uno de sus mejores obras de esta exposición, un cuadro de este año 2008, el del Maestro Guillermo Páramo Rocha, de manera paradójica, uno encontrara más a Guillermo Páramo en el cuadro que en el de la realidad, que teníamos ahí al lado.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Kanaka, hijo de Melville


Deja muchas sensaciones, la lectura de esta novela, Kanaka, de Juan Bautista Duizeide (foto). En 126 páginas, el narrador va emergiendo poco a poco hasta encontrar y darnos por sorpresa su identidad. Puede haber sido un “bastardo” y haber tenido las naves del mar (una goleta o un bergantín, una fragata o un falucho) por domicilio y por las mejores universidades de la vida; ser un asesino obligado y el hijo del padre fugitivo que persigue por las islas –el hijo desconocido de Melville-; puede haber sido el hombre solitario que indaga por el destino y el que se asombra y acompaña con su lirismo acomodado las riberas de aguas dulces y saladas, el que, en fin, luego de perder sus nombres fue llamado Kanaka: “Despectivamente, solían llamarnos kanakas, el nombre que en los Mares del Sur damos a la gente, a toda la gente. Kanakas sucios, nos decían, kanakas ignorantes, kanakas flojos, kanakas mentirosos…”. El traslado a la isla prisión, la salida de ella y las etapas anteriores de su vida, proponen una especie de extraña singladura que corre (navega) pareja a la estructura de la novela, que embruja y atrapa en una lectura rápida.
El mundo del hombre en el mar –Duizeide se graduó como piloto de naves mercantes y recorrió todos los mares antes de dedicarse al periodismo y a escribir literatura-, pareciera más intenso y más extenso que cualquier otro. Así lo siento en esta bella novela, Kanaka, ganadora del Premio Julio Cortázar de Novela Corta (2004), editada por Alfaguara Argentina, la siguiente a otra ganadora del Premio Leopoldo Marechal de Novela Breve (2003), En la orilla (que como título me hace recordar a En vida, de Haroldo Conti). Duizeide estuvo en Bogotá a finales de octubre, en el Simposio Internacional de Literatura, De viajeros y destinos, organizado por la Universidad Central. Kanaka fue seleccionada como ganadora por un excelente jurado: Luisa Valenzuela, Mario Goloboff y Carlos Bernatek.

martes, 11 de noviembre de 2008

Roberto Ampuero, Neruda y Aquiles




Un hombre lo ha tenido todo: amigos, mujeres, dinero, distinciones, viajes, fama, admiradores, talento, inteligencia, futuro y hasta ha sido candidato a la presidencia de su país, y, sin embargo, le falta algo: su talón de Aquiles, el que le impide ser del todo feliz, es no haber podido tener hijos. Ese hombre -descubre Roberto Ampuero, después de leer Los versos del Capitán- se llamaba Pablo Neruda. Y decide escribir una novela, El caso Neruda. Se imagina que Cayetano Brulé –su detective privado, el que le trabaja para todas sus novelas- es contratado por Neruda para que le averigüe por una posible hija, gestada hace muchos años atrás. Lo que no es imaginación, es la investigación de Roberto Ampuero sobre la lista a quienes se les entregaría un ejemplar de Los versos del Capitán, cuando Neruda la publica en Italia sin su nombre para evitarse conflictos con su esposa: una línea en blanco es para su futura compañera (Matilde Urrutia), otra para él, y la tercera dice “Neruda-Urrutia”, es decir, el hijo que quería tener. Sobre esa hipótesis, el lector debe buscar un final que yo no conozco (porque aún no tengo la novela de la Editorial Norma que fue presentada esta noche en la Casa Medina, en Bogotá, por los escritores Mario Mendoza y Nahum Montt, con la presencia del narrador chileno, autor de novelas como Pasiones griegas, Los amantes de Estocolmo, y El alemán de Atacama). Frente a un Neruda triunfalista, dijo Ampuero, director del programa de Escrituras Creativas en Iowa, su novela revela a un Neruda atrapado en la fragilidad humana, bajo la trama policial a lo latinoamericano y con una ambientación de época, que ha gustado mucho en donde ya circula la novela.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Odradek, el cuento


Cada seis meses sale Odradek, el cuento, y dicho así suena como si un avechucho saliera de la madriguera. Puede ser, porque esta revista, nacida hace seis años en Medellín, aparece y asombra. Elkin Restrepo, uno de sus directores, ha dibujado (a Odradek, digo) por dentro y por fuera, y uno no sabe si lo que se imaginó Kafka, se lo imaginó Elkin, poeta y narrador (que suele ser otra especie de Odradek). Lo cierto es que está excelente este número 12, que incluye los materiales del pasado encuentro organizado por ellos (me refiero a los directores y asesores de la revista: Jaime Restrepo, Doris Aguirre, Paloma Pérez, Andrés García, Claudia Ivonne Giraldo, Lucía Donadío, José Zuleta, Marcela Mejía), llamado “Contar el cuento. Lecturas y conversaciones”, realizado en la pasada Feria del Libro de Medellín (3 a 5 de octubre de 2008). Son nueve conferencias sobre el cuento, el minicuento y otras especies, donde no podía faltar Julio César Londoño, Harold Kremer y Lina María Pérez; y 22 cuentos, donde observo nombres nuevos (al menos para mí): Guillermo Cardona, Sandra Castrillón, Wilson Orozco, Saúl Álvarez, más los consagrados que aparecen, repito, haciendo otra magnífica edición de Odradek, el cuento. No se si se consiga fuera de Medellín, pero si no lo ven, pídanlo. Y si desean ver el índice, vayan a: http://www.odradekelcuento.com/; redaccion@odradekelcuento.com

viernes, 7 de noviembre de 2008

¿Quién ganó en cuento? Andrés Mauricio Muñoz




Comenzó a figurar hace cuatro años en las listas de finalistas de los concursos literarios. Pero él, nacido en Popayán (1974), no venía de estudiar letras, sino números: era ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, de la Universidad del Cauca (2000). Luego hizo una Especialización en Evaluación y Desarrollo de Proyectos, en la Universidad del Rosario (2003). Y, de pronto (es un decir), fue finalista en el concurso de novela breve de Sic Editores (Bucaramanga) con Te recordé ayer, Raquel, publicada en 2004. Dos años después, ingresó al Taller de Escritores de la Universidad Central. Y, desde entonces, combina, todos los días, letras, números y sistemas, con tesón, disciplina y una pasión y un entusiasmo increíbles, porque Andrés es, al mismo tiempo, Arquitecto de Soluciones de la Hewlett Packard Colombia (y como tal debe pasársela de avión en avión). Por eso, le queda fácil o está obligado a aplicarle, al lado de su disciplina matemática, su talento poético y su comprobada imaginación a sus cuentos, novelas y artículos, que vemos en revistas o portales de literatura nacionales e internacionales: Letralia, de Venezuela; Homines, de España; Casa de América, de España; Espiral, de Mexico; revistas Número, Mefisto, Hojas Universitarias, y La Movida Literaria, de Colombia. Y por eso puede mostrar esta lista de premios:* Primer premio del Concurso Nacional de Cuento de la revista Libros y Letras con «Una tarde en París», 2006.* Primer premio del Concurso de cuento de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, con «Pierna Obstinada».* En 2007, la revista Italiana Burán seleccionó y tradujo su cuento «Dolor de Patria», para incluirlo en una antología sobre sociedades en conflicto. * Ahora, acaba de ganarse con «Carolina ya no aguanta más», el primer lugar del concurso nacional de cuento de los Premios de Literatura del Taller de Escritores Universidad Central.Andrés Mauricio Muñoz –como si fuera poco- dirige la revista La Movida Literaria, y tiene un libro de cuentos suyo en evaluación de una importante editorial.

(En la foto, el día de la premiación en la Sala Fundadores de la Universidad Central, con Alejandra López, ganadora en novela).

jueves, 6 de noviembre de 2008

Alejandra López, calienta Bogotá


Fue la ganadora de la cuarta convocatoria de los Premios Nacionales de Literatura de la Universidad Central, Taller de Escritores, con su novela corta, Hot hot Bogotá. (En la foto, el 24 de octubre, recibe el premio de los organizadores y jurados asistentes: Oscar Godoy, Isaías Peña, Pedro Badrán, Naudín Gracián y, de pie, Alberto Duque López). Es su primera novela, escrita y re-escrita, compuesta y despedazada y recompuesta, mientras hacía su Taller de Narrativa en Renata, con Nahum Montt (2007-2008), y el Taller de Escritores de la Universidad Central, segundo nivel (2008), con nosotros.
La vida literaria de Alejandra comenzó al terminar sus estudios de Comunicación Social-Periodismo en la Universidad de la Sabana (1999). Como es caleña, nacida el 24 de febrero de 1977, lo primero que hizo –entrevistas, reportajes, crónicas- se encuentra en el suplemento “Gaceta” del diario El País, de Cali. Luego viajó a Dinamarca (ella se desespera si no está en dos o tres partes a la vez) a estudiar Artes y Humanidades. Luego estuvo en Londres, Coldchester y Brighton (Inglaterra), haciendo trabajo social voluntario con la CSV. Después, de regreso en Colombia, trabajó en Caracol, Colprensa y la Secretaría de Cultura del Distrito. Fue entonces cuando se decidió por la literatura literatura, e ingresó a los talleres. Pero no quería llegar a los 33 años sin ver publicado un libro suyo, y lo escribió varias veces, hasta llegar a esa novela de gran sensibilidad, de un ritmo contagiante, de personajes apasionados y de juicios a una sociedad que no siempre ha sido justa con nadie, menos con las mujeres. Hoy ella es jefe de prensa de Canal Capital en Bogotá, escribe para Credencial, y ha producido, también, un disco, Agua, cantos para que fluya, con Veloza, Aterciopelados, La 33, Martina Camargo, La Mojarra Eléctrica, etc. (Ya diré quién va a publicar la novela, caliente caliente).

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Evelio Rosero ganó el "Jaime Alberto Vélez"



Un jurado compuesto por la escritora argentina Ana María Shúa (foto, al frente, en compañía de Andrés Elías Flórez, entre otros), autora de varios libros de minificción, reconocidos a nivel internacional, entre ellos La sueñera, Ignacio Fernández (periodista y crítico español) y el escritor y profesor colombiano Guillermo Bustamante Zamudio (cofundador de la revista Ekuoreo), declaró ganador del CONCURSO NACIONAL DE MINICUENTO “JAIME ALBERTO VÉLEZ”, al escritor bogotano Evelio José Rosero Diago, por un conjunto de cuentos cortos de su libro Cuentos para matar un perro, y otros inéditos (uno de los cuales publicaremos mañana).
Se otorgaron menciones especiales a Harold Kremer (cofundador de la legendaria Ekuoreo), y a Christian Camilo Villanueva y Mauricio Muñoz Escalante.
El fallo se entregó en el cierre del Primer Encuentro Nacional de Minificción "Luis Vidales", realizado en la Universidad Nacional, 30 y 31 de octubre, con la participación de más de cincuenta especialistas en el género de la minificción (cuento breve, o corto, o minicuento), entre creadores, investigadores, críticos y editores. El profesor y crítico Henry González, junto con el grupo de investigación literaria Himini, de la Universidad Pedagógica Nacional, más otros escritores e investigadores de las universidades Javeriana, Piloto de Colombia y la revista Elmalpensante, convocaron para dentro de dos años el siguiente Encuentro, que rinde homenaje al poeta y pionero de la minificción en Colombia, Luis Vidales (1900-1990), y que en este año se dedicó a la memoria del narrador antioqueño, Jaime Alberto Vélez.

martes, 4 de noviembre de 2008

Y, ¿quién es Paúl Brito Ramos?


La vida de Paul Brito Ramos ha ido veloz. Acaba de casi ganarse el Premio Nacional de Novela Corta convocado por el Taller de Escritores de la Universidad Central, y apenas tiene 33 años. Nació en Barranquilla, estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Autónoma del Caribe e hizo un postgrado de Procesos Editoriales en la Universitat Oberta de Catalunya, en Barcelona.
En 2003, fundó en esa ciudad, con Felipe Villa, el periódico impreso Mundo Hispano, reconocido con el Premio Galatina 2007-2008 al mejor medio especializado. Ahí, Paúl Brito es editor cultural y escribe una columna. Colabora, también, en la revista dominical de El Heraldo (Barranquilla) y en la revista española Clarín. Lo mismo que en Lateral, El Ciervo y Animal Sospechoso (Barcelona), entre otras.
Pero su récord en premios literarios ya es abultado: ha ganado el III Concurso Nacional de Libro de Cuentos de la Universidad Industrial de Santander con Los intrusos, el XV Concurso Internacional de Cuentos Noble Villa de Portugalete (Vizcaya, 2005), el II y el III Concurso Literario de Cuento de la Universidad Autónoma del Caribe (Barranquilla, 1995, 1996), el II Concurso de Poesía de esta misma universidad (1997); finalista en el XIII Premio Internacional de Cuentos Max Aub (Segorbe, España, 1999), el XXI Concurso Internacional de Cuentos "Nueva Acrópolis" (Madrid, 1997), el Concurso Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura (Colombia, 1998) y el XI Concurso Nacional de Cuento Breve Municipio de Samaná (Colombia, 2000).
Sólo le falta publicar su primera novela, La muerte del obrero, tan buena como la que ganó el primer premio en la Universidad Central, al decir de Pedro Badrán, Lina María Pérez y Alberto Duque López, los jurados.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Fallo de los Premios de Literatura del TEUC


El 24 de octubre de 2008, la Especialización en Creación Narrativa de la Universidad Central anunció los ganadores y finalistas de los Premios Nacionales de Literatura, Taller de Escritores Universidad Central, 2008, en el Teatro Jorge Enrique Molina Mariño.
El Concurso Nacional de Novela Corta lo ganó Alejandra López González, con Hot hot Bogotá. Finalista: La muerte del obrero, del barranquillero Paúl Brito Ramos.
El Concurso de Cuento para Egresados del Taller de Escritores de la Universidad Central (TEUC), fue para “Carolina ya no aguanta más”, de Andrés Mauricio Muñoz. Menciones de honor:
“Perro por el caño”, de Camilo Castillo Rojas.
“Cuestión de registro”, de Aída Sotelo Céspedes.
“Cartillas perversas”, de Andrea Cristina Rozo Gil.
El jurado, en vista de la gran calidad de los cuentos participantes, sugirió publicar un libro con estos otros cuentos:
“Menú secreto de Jeremy”, de Sonia Ramón Velásquez .
“Redención”, de Mario Augusto López Rodríguez.
“El juego de la pasión”, de Gabriel Xirgu i Javaloyes.
“Un día extraordinario”, de Julio Hernán Correal.
“Recuerdo de mi última comunión”, de Mario Froilán Reyes Becerra.
“Guillermo Zúñiga en el caso Harper”, de Gabriel Umaña Suárez.
“Más que arte conceptual”, de Oscar Hernando Nossa García.
“Libe”, de Alejandro Gutiérrez Correa.
Los resultados se presentaron al cierre del IV Simposio Internacional de Literatura “De viajeros y destinos”.
Jurados del Concurso de cuento: Nahum Montt, Naudín Gracián (foto) y Juan Diego Mejía.
Jurados del Concurso de novela corta: Lina María Pérez, Pedro Badrán (foto) y Alberto Duque López (foto).

domingo, 2 de noviembre de 2008

Despedida de Jacques Gilard


Los estudiosos y los lectores desprevenidos, le deben a Jacques Gilard el poder hoy estudiar el primer rostro de Gabriel García Márquez. Porque fue él quien a comienzos de 1980 publicó, en tres volúmenes, toda la obra periodística del Nobel: Textos costeños, Entre cachacos y De Europa y América. Sinembargo, hoy que reviso el primero de esos volúmenes (891 páginas), no encuentro una línea sobre el investigador que esculcó con pasión tantos diarios para poder dejarle ese testimonio al lector. Gilard ha muerto el primero de noviembre de 2008 al sur de Francia, y le ha dicho al profesor Fabio Amaya que lo despida de todos sus amigos. Eduardo García Aguilar, desde París, me ha dicho que padecía una larga enfermedad. Quienes lo conocimos en la década de 1970, sabemos que Colombia y Gabo están en deuda con él, aunque los investigadores literarios mueren satisfechos porque sus ojos siempre girarán vivos en el letrario que indagaron.