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Un cuento de Augusto Monterroso

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La Oveja negra En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.Fue fusilada.Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura. Augusto Monterroso (1921-2003) escribió poco y breve, con ojo fino y un sentido del humor negro difícil de alcanzar. Siempre se recuerdan cuentos suyos como “El dinosaurio”, “La Cucaracha soñadora” o “El espejo que no podía dormir”, y varios más, que son de antología, mini-cuentos aparecidos en sus libros Obras completas (y otros cuentos) y en La oveja negra y demás fábulas . El cuento de hoy alude a una faceta diferente a los tres cuentos citados al comienzo, y que, también, fue muy importante en su vida, la de pensar el mundo social.

Corre, John Updike

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En 1960, John Upike impactó al mundo literario con su novela -que se convertiría en una saga sobre el mismo personaje, premio Pulitzer de literatura en los ochentas, si no estoy mal-, Corre, Conejo . Novelas, cuentos y poemas, a más de su producción peridística, que siempre estuvieron referidos a las resurrecciones de los estratos medios de la sociedad norteamericana En el 2006, publicó Terrorismo , su última obra. Acaba de morir ayer, víctima de un cáncer de pulmón. Dos veces Pulitzer, sinembargo, se fue sin el Nobel. Corre, John, corre. Que nosotros te seguiremos leyendo.

Tomás Eloy Martínez, Borges, Cortázar y Duizeide

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Hace unas semanas, no recuerdo en dónde, dijo el narrador, periodista y profesor, Tomás Eloy Martínez (Tucumán, 1934), algo así –no son sus palabras textuales- que después de Borges y Cortázar no habíamos vuelto a tener escritores argentinos de verdad. Me pareció dura la afirmación, más viniendo de Tomás Eloy, a quien admiro mucho por muchas razones, y quien acaba de lanzar su nueva novela Purgatorio (a Soledad Gallego le dijo esto en una entrevista a raíz de su nueva novela: “La idea original era narrar la vida cotidiana de los argentinos, no los campos de concentración, no los tormentos, no las muertes horrendas, sino la grisura de la vida cotidiana. Sobre todo, algo que me perturbaba estando afuera muchísimo, ¿cómo no se reacciona, cómo se mira para otro lado? Las dictaduras no son posibles sin una complicidad colectiva; una cierta forma de resignación o de complicidad colectiva. La fuente de esa complicidad, creo, es la ignorancia. El gran recurso de los autoritarismos es obligarte...

Un poema de Alejandro Oliveros

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Bejuma Esa tarde en Bejuma no debe haber pasado nada; de sus olores a pan caliente, es probable que ya nadie se acuerde. Los campesinos fueron temprano a sus casas y nosotros a la nuestra. Las luces del pueblo no se apagaron antes ni después; las aguas del río siguieron suavemente su curso y las siembras de tabaco recibieron su dosis diaria de agua fresca. Mi tía rezó completo su rosario y luego estudió un poco de inglés. Ese día tal vez haya sido menos húmedo y caliente. Como de costumbre, los vientos no inclinaron las copas de los árboles ni aullaron sobre el tejado. Sin embargo, esa tarde en Bejuma, hace un poco más de veinte años, los limones del patio de la casa estuvieron más amarillos y jugosos. "Bejuma" fue tomado del No. 132 de la revista venezolana, Poesía , fundada en 1971 por el poeta y ensayista Alejandro Oliveros (Valencia, Edo. Carabobo, Venezuela, 1948), hoy una de las revistas de poesía con mayor tradición y peso en Latinoamérica. Oliveros trató de estudiar m...

Un cuento de Guillermo Bustamante Zamudio

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Convicción de justicia Un hombre fue culpado de un delito que no cometió. El había visto complacido cómo, en los últimos años, la justicia de su país se hacía cada vez más enérgica y las penas se volvían bastante severas. Siempre estuvo orgulloso de este proceso y lo expresó, con buen espíritu cívico, participando de todo acto por el cual el pueblo aprobaba las acciones gubernamentales. Condenado a muerte, le molestaba no poder probar su inocencia. Escapó de prisión y, en pocos días, atrapó y entregó al malhechor, a quien un jurado condenó inmediatamente a la pena capital. En su nueva situación, se le volvió a juzgar; esta vez por escapar de prisión, burlar a la justicia, no obedecer a los llamados que se le hacía y por apersonarse de asuntos oficiales. Encontrado culpable, fue sentenciado a muerte. Pero esta vez no mostró contrariedad alguna. Este cuento, “Convicción de justicia”, hace parte del libro Convicciones y otras debilidades mentales , de Guillermo Bustamante Zamudio (Cali, 1...

Recuerdo a J. Eduardo Jaramillo Zuluaga

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En la última semana de diciembre de 2008, la muerte puso su huevo mortal para llevarse a J. Eduardo Jaramillo Zuluaga (para evitar homónimos, que no faltaban, él anteponía la J.), a Harold Pinter (aunque las nuevas generaciones no lo saben, antes de ser Nobel, por allá en los 70s., Pinter hizo parte de nuestros repertorios en Bogotá: el teatro del absurdo no fue solamente Beckett) y al inolvidable Julio Nieto Bernal, con su muy particular voz y su indeclinable vocación por la cultura, que lograba filtar en la radio (aunque el patrón no lo admitiera). Pero la muerte accidental de J. Eduardo, a sus 51 años, sí nos dejó quietos en primera base. Fuimos contertulios en su primera época de estudiante javeriano. Después vino su exilio voluntario en Estados Unidos. Y en la última etapa trataba de compaginar con su país. Caleño, tenía todas las señas como tal: puntilloso, de humor negro, refinado, detallista en sus análisis, purista y, a la vez, anarquista, más filósofo que crítico de la litera...

Premio Hispanoamericano de Novela La otra orilla 2009

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Es su quinta convocatoria, con el patrocinio del Grupo Editorial Norma y la Asociación para la Promoción de las Artes (Proartes). El jurado está integrado por los escritores Roberto Ampuero (Chile), Pere Sureda (España) y Jorge Volpi (México). El premio es de 100.000 dólares y la publicación de la obra. Podría ser la primera vez que quede en Colombia. Buena suerte (se necesita, además de escribir bien). Resumo: Los participantes deben tener más de 18 años, no importa la nacionalidad. Las novelas deben presentarse en castellano, inéditas, originales y no premiadas. Las novelas deben tener una extensión mínima de 180 páginas, tamaño carta, doble espacio, por una sola cara, ojalá en Arial 12, y acompañadas con copia digital en CD. Debe enviarse un ejemplar con seudónimo, y en sobre aparte adjunto los datos de identificación completos, con un documento en el que se declara conocer y aceptar las bases, que no no se halla comprometida en ningún concurso y que están libres sus derechos de au...