jueves, 26 de agosto de 2010

Díez-Canedo y Agua clara en el Alto Amazonas



Sobre la última novela -esta vez, corta- de Marco Tulio Aguilera Garramuño, Agua clara en el Alto Amazonas, el intelectual mexicano Joaquín Díez-Canedo (en la foto con Marco Tulio) comentó:
Agua clara en el Alto Amazonas explora en busca de la verdadera naturaleza de la naturaleza humana. Su protagonista, un profesor universitario, emprende un viaje a la selva colombiana, en el que tiene una serie de aventuras que lo hacen reflexionar sobre su vida. Marco Tulio actualiza la historia del buen salvaje. Se pregunta: el hombre fuera de toda influencia de la sociedad qué es: ¿un ser bueno o un ser malo? ¿Qué tipo de ser es el hombre fuera del tejido social?”.
También dijo: “Quiero relacionar el tema del viaje a lo desconocido con el tema del deseo y con el tema de la sexualidad y el erotismo, constantes de la narrativa de Marco Tulio. La idea del viaje a lo desconocido, a lo virgen, mantiene el interés de Agua clara en el Alto Amazonas. Me parece interesantísimo el planteamiento narrativo de la novela, creo que es un ejemplo muy bueno. Es una obra que reclama su lugar en la gran tradición de la literatura de viajes. No voy a hacer una teoría de la novela del viaje, de la road novel, digamos que el Quijote es una de las primeras road novel, nada más que el protagonista en lugar de montar un vehículo monta un caballo y va acompañado por Sancho Panza y un burro”.
Respecto de la estructura de la novela Díez-Canedo dijo: “En realidad se tejen dos historias de viajes: una crónica de un viaje real que hace Marco Tulio a la selva y una novela en la que se narra un viaje imaginario de un personaje muy semejante al que hace el cronista de la primera historia. Estas dos historias se confunden, se relacionan y se fecundan. En las dos líneas narrativas los protagonistas asumen actitudes cínicas, pero de un cinismo al estilo de Diógenes: los dos pretenden vivir con pocas cosas y aislarse del mundo para recuperarse a sí mismos. Hay dos tipos de viajes: uno el exterior, en el que hay muchas anécdotas, aventuras y peripecias; y otro, el viaje interior, en el que tales aventuras propician una transformación”.
Finalmente dijo: “Agua clara en el Alto Amazonas es una novela llena de niveles. Más allá de las aventuras en la selva y las aventuras amorosas o eróticas tiene un respetable nivel filosófico, una reflexión sobre lo que es o puede ser el hombre. Los escenarios están llenos de gran desmesura, se pueden sentir los caudales vigorosos de los ríos, la altura de los árboles, el peligro constante de un territorio salvaje. Se percata uno en esta obra que la naturaleza no necesita del hombre, sino que más bien lo padece. Existe también otro nivel: el estilístico: la novela está llena de metáforas vigorosas, de frases afortunadas que se suceden unas a otras, con una economía de recursos que sólo un narrador tan ducho como Marco Tulio puede soltar con tanta soltura y sin amaneramientos”.
Y agregó: “Al principio el lector se ve en la disyuntiva: ¿le creo o no le creo? A las pocas páginas esta novela derrumba las barreras y el lector no tiene otra alternativa que entregarse. Marco es un autor experimentado que usa una serie de artimañas que marean y envuelven al lector. Tiene frases impresionantes, felices. Un detalle que vale la pena destacar en esta novela es la virtud de que se puede leer como una novela de aventuras y se puede leer como una novela filosófica, de profundización en la naturaleza humana. Esta complejidad sólo la puede conseguir un narrador como Marco Tulio Aguilera”.

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