sábado, 31 de octubre de 2009

XVII Festival de Literatura en Montería


XVII FESTIVAL DE LITERATURA
DE CÓRDOBA Y DEL CARIBE

Montería, octubre 30 y 31 y noviembre 1 de 2009
HOMENAJE A BENJAMÍN PUCHE VILLADIEGO
(Investigador sinuano, creador de la fórmula matemática de la trenza del sombrero vueltiao)

ORGANIZA: EL TÚNEL, DE MONTERÍA

PROGRAMACIÓN

+ VIERNES 30 DE OCTUBRE: INSTITUCIÓN EDUCATIVA SANTA ROSA DE LIMA: 10:00 a.m.
- EDUARDO MENDOZA PORTACIO: Cuentos de Manuel del Cristo y Cantos de vaquería.
- DAVID PÉREZ DAU: Cuentos de Juan, Pedro y Manuelito y Por qué el amor es ciego.
- MARCÍA ZUMAQUÉ: Poemas de José Luis Garcés González.
- CARMEN AMELIA PINTO: Cien años de soledad (fragmentos de memoria).
- ENÁN JIMÉNEZ: Poema Los amorosos, de Jaime Sabines.
- JUAN SANTANA VEGA: Conferencia Los cometierra.

+ VIERNES 30 DE OCTUBRE: INAUGURACION DEL FESTIVAL DE LITERATURA
ÁREA CULTURAL DEL BANCO DE LA REPÚBLICA: 4:00 p.m.
- FRANCISCO BURGOS ARANGO: Lectura poética.
- LUIS MAJÍN RÓDRÍGUEZ PASTRANA: Interpretación del poema El barco ebrio, de A. Rimbaud.
- JOSÉ ARTURO EALO: Aquella Montería hedonista y nocturna.
- ÁLVARO BUSTOS GONZÁLEZ: Cuento: Amigos con derecho a todo.
- LEÓN SIERRA URIBE: Malos consejos a jóvenes escritores.
- Música: Estudiantina Universidad de Córdoba.

+ SÁBADO 31 DE OCTUBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO 8:30 a.m.
- Conversación entre los escritores Guillermo Tedio, Raymundo Gomezcásseres y Alberto Hernández: Los libros que han impactado mi vida.
- Presentación del libro Conciencia y utopía del hombre americano, de Eduardo Pastrana Rodríguez.
- Conferencia del economista Aarón Espinosa: Desarrollo y cultura, una relación indispensable.
- Exposición del proyecto pedagógico Un encuentro con el cuento, por Armando Vergara, profesor de Sahagún.
- Música: Estudiantina Universidad de Córdoba.

+ SÁBADO 31 DE OCTUBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 3:00 p.m.
- Presentación del libro Mochuelos cantores de los montes de María la Alta. Volumen III. Andrés Landero, el clarín de la montaña, de Numas Armando Gil Olivera.
- Diálogo literario con el escritor Roberto Burgos Cantor: Mi experiencia como narrador y lector.
- Conferencia de Luz Marina Tigreros: Comunicación y derechos humanos
- Charla de Eduardo Márceles Daconte: Cómo hice el libro de Celia Cruz.
- Presentación del libro Pablito Flórez, de Carlos Marín.

+ SÁBADO 31 DE OCTUBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 7:00 p.m.
- Lectura poética: Miguel Iriarte, Roberto Núñez Pérez, Pedro Blas Julio y Luis Roberto Mercado.
- Presentación de los poemarios:
* Las secretas torturas del azar, de José Manuel Vergara, a cargo de Guillermo Tedio.
* Tratado de soledad, de José Ramón Mercado.
* El ritmo de los girasoles, de Ricardo Vergara Chávez. Presentación a cargo de Ignacio Verbel.
* Poemas malditos. Versos irreverentes y sin pelos en la lengua, de Félix Manzur Jattin.

+ DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 8:30 a.m.
- Presentación del cuentario El milagro de María, de Néstor Solera.
- Conferencia del investigador musical Julio Oñate Martínez: El vallenato en el Sinú.
- Homenaje a Benjamín Puche Villadiego, a cargo de José Luis Garcés González (foto). Palabras del homenajeado.
- Música: Grupo de Gaitas del Centro Cultural Raúl Gómez Jattin, de Cereté.
- Conferencia de Numas Gil: La lámpara de Diógenes: otra mirada a los cínicos.

+ DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 3:00 p.m.
- Presentación del libro La Guajira en la obra de García Márquez, de Víctor Bravo M.
- Presentación del libro Para qué recordar, de Roberto Montes Mathieu, a cargo de Miriam Castillo.
- Conferencia: Cine y literatura, por Frank Patiño, de Mincultura.
- Cuadro Teatral, estudiantes U. de Córdoba: El Quijote a lo costeño.
- Presentación del libro Para morir después, de William Arroyo.

PREMIO A LA FIDELIDAD CULTURAL: LAS PERSONAS QUE ASISTAN A TODOS LOS ACTOS, SERÁN ESTIMULADAS CON EL REGALO DE LIBROS, DISCOS, PERIÓDICOS Y REVISTAS.

jueves, 29 de octubre de 2009

Gustavo Tatis Guerra en Montelíbano


¿Cómo es un encuentro de escritores en Montelíbano? El escritor Naudín Gracián lo ha organizado de esta manera, en homenaje al poeta, narrador y periodista, Gustavo Tatis Guerra.


ENCUENTRO DE ESCRITORES DE MONTELÍBANO
En homenaje a Gustavo Tatis Guerra

FECHA: 29 y 30 de octubre

ESCRITORES INVITADOS:

Carlos Marín Calderín (Montería), Gustavo Tatis Guerra (Sahagún-Cartagena), Francisco Flórez (Pto. Libertador), Betty Brunal (Montería), Fernando Buelvas (Planeta Rica), Ginna Morelo (Montería), Marisol Correa, Wilfre Rocha, Pedro Nel Gómez, Luis Alfredo Garavito, Calixto Acosta, Ramiro Barrera, Leonilda Madera, Alejandro Espitia, Alberto Vélez, Fabio Flórez, Juan Salcedo, Julio Mendoza, Marcos Ortega (Montelíbano), y los miembros del taller literario Palabra joven.

Día: Jueves 29 de octubre.
Hora: de 5:00 p.m. a 8:00 p.m.
Cena-tertulia-lanzamiento del Encuentro de Escritores de Montelíbano (sólo para escritores invitados).

Viernes:
8:30 a.m.
Encuentro de los escritores con los organizadores: Escuela de Bellas Artes.

9:00 a.m. a 10:30 a.m.
Visitas a las 6 instituciones educativas.
Betty Brunal: I. E. Belén
Gustavo Tatis: I. E. Inesanjor
Fernando Buelvas: I. E. Alianza
Ginna Morelo: I. E. CESUM
Francisco Flórez: I. E. María Goretti
Carlos Marín: I. E. San Bernardo

3:00 p.m. a 6:00 p.m.
ACTO CENTRAL DEL ENCUENTRO
Presentación de los escritores.
Recital y conversatorio del libro de poemas A cinco voces.
Homenaje a Gustavo Tatis Guerra.
Canción a cargo de un alumno de técnica vocal de la Escuela de Bellas Artes de Montelíbano.
Presentación del libro Tierra de sangre, memoria de las víctimas de la escritora y periodista Ginna Morelo.
Canción a cargo de un alumno de técnica vocal de la Escuela de Bellas Artes de Montelíbano.
Lectura por algunos de los escritores invitados.
Presentación de danzas y gaitas de la Escuela de Bellas Artes de Montelíbano.

martes, 27 de octubre de 2009

Clemencia Tariffa ha muerto (II)



Esta es la segunda y última parte del perfil escrito hace dos años por el poeta Hernán Vargascarreño sobre Clemencia Tariffa (foto), cuya desaparición ocurrió a comienzos de octubre pasado en la ciudad de Santa Marta. Y el domingo entrante publicaré dos poemas suyos, tomados de su último libro, Cuartel, edición de Vargascarreño


Clemencia Tariffa, el día del caos total (II)

Por Hernán Vargascarreño

Parte de esos libros, cargados de inquilinato en inquilinato y llenos de tanta belleza, los pude rescatar el día de la peor desgracia que llevó a Clemencia a su caos total. Fue la muerte de la única persona que veía de ella: la muerte de su señora madre. Murió de un aneurisma cerebral. Clemencia despertó y encontró a la señora Socorro en el suelo junto a un pequeño charco de sangre. Buscó al dueño del inquilinato y le dijo: Mi mamá está dormida en el suelo y no se quiere levantar. A partir de ese momento, todo fue un polvorín. Cientos de vecinos se conglomeraron en la vivienda, llamaron a la policía y creyeron la versión de alguien que sugirió que tal vez esa mujer loca había matado a su propia madre. Era un sábado, la víspera de mi cumpleaños en un mes de febrero, y para cuando alguien me llamó telefónicamente a mi casa para que me apersonara de la situación, ya era demasiado tarde. Miles de personas casi nos impiden llegar a la casa. A Clemencia ya la habían detenido por sospechosa y la habían conducido a la estación central de policía. Ese sábado no hubo médico legista en el anfiteatro, el domingo hubo médico pero no hubo máquina de escribir y solo hasta el lunes pudimos reclamar el certificado en el que constaba que la señora Socorro había muerto de muerte natural. A Clemencia la mantuvieron esposada a unas vallas en el patio central del comando, pues no había celdas para mujeres, y no hubo poder posible para convencer a la policía que le quitaran las esposas que tanto le dolían. En un momento en que llegamos a llevarle ropa y alimentos estaba contenta porque un periodista la había visitado para tomarle unas fotografías, pero nos expresó su preocupación porque pensaba que no iba a salir muy bien fotografiada al no encontrarse bien arreglada. Era la conocida foto de la prensa donde el criminal aparece con un gran escudo de la policía tras de sí. Salió en la prensa local y el periodista samario William Fierro se encargó de hacer el gran escándalo y logró que su jefe, Juan Gossaín, amarillista como él, le diera un buen espacio en el noticiero nacional de la televisión del medio día, donde salió la poeta, serenamente confundida y esposada, como asesina de su propia madre.

Aparte de esta desgracia teníamos que solucionar el problema del cadáver. Ningún pariente de la señora Socorro, que los tenía en cantidades en su pueblo natal y a quienes contactamos directamente, ninguno vino de Codazzi a reclamar el cadáver, y seis personas ajenas a su consanguinidad tuvimos que solucionarlo todo. Personalmente, nunca he tenido que sepultar a un familiar mío. Esa fue la primera vez que me tocó asumir tan dolorosa responsabilidad. Una vez Clemencia quedó libre y maculada por toda una sociedad ensañada y manipulada por la prensa, la internamos en la clínica del seguro social. Durante una semana completa hablé por los noticieros radiales, durante una semana completa el periódico El Informador nos dio primera página para desmentir y comentar los pormenores del hecho y resarcir en parte la culpa que sentían al haber sacado la fotografía con el emblema siniestro. Se hicieron reseñas de la vida de Clemencia, de sus condiciones de salud, de la belleza de sus poemas; entrevistaron al médico legista, pero la sospecha ya había sido regada y la maledicencia de la gente difícilmente cambia sus versiones después de fabricadas. En la ciudad se decía que yo había movido todas mis influencias para lograr la liberación de Clemencia, y que incluso el mismo médico legista había cambiado su dictamen. De nada valió la ciencia y el respeto de un médico ya casi anciano, de los más prestantes de la ciudad.

Clemencia duró cerca de tres meses en la clínica mental del seguro social. Luego, los integrantes de Poetas al Exilio le alquilamos un pequeño apartamento, le buscamos dónde la alimentaran y estuvimos pendientes de que no le faltaran sus medicinas. Pero al vivir sola, Clemencia no tenía quién la obligara a tomarse diariamente sus medicamentos. No bastaba que nosotros sufragásemos todos sus gastos, ella necesitaba quién la cuidara. Durante año y medio pudimos hacer este esfuerzo y en varias ocasiones nos tocó ir a rescatarla de su apartamentito, cargarla inconsciente después de muchas horas de haber convulsionado, e internarla en la clínica; hasta que nos llegó la crisis económica a todos y tuvimos que acudir a su antiguo mecenas, el político Juan Carlos Vives Menotti, quien dio la orden de que recibieran a Clemencia en la Clínica Fernando Troconis, en donde reside hace unos seis años.

Hay una foto terrible del poeta Antonin Artaud que luego de verla uno por primera vez es imposible olvidarla. Los que recuerdan esa fotografía podrán establecer una singular semejanza con el estado físico actual de nuestra querida poeta. La mantienen rapada para que otros pacientes de la clínica no la halen de los cabellos. Cuando Clemencia está lúcida pregunta por todos nosotros, recuerda que su madre se fue hace mucho tiempo y clama por su propia muerte. Si se pone agresiva, la atan a una silla de ruedas. Yo ya no soy capaz de visitarla, me he quedado sin fuerzas para ello. Me consuelo con saber que está bajo techo, alimentada y con medicinas. Y me urge la gran necesidad de dar a conocer su poesía, porque por Clemencia ya no podemos hacer nada más que asegurar que nunca la vayan a echar de la clínica.

Gracias a la Alcaldía Distrital de Santa Marta pude finalmente librarme de esa responsabilidad de seguir guardando fielmente los poemas que le rescaté de sus escombros. Me he encargado de que sus libros queden en la mayor parte de las bibliotecas importantes del país para al menos preservar para el país literario sus bellos textos. Soy incapaz de hacer un análisis crítico literario de su poesía, pero la sé bella, tan llena de cualidades como de simbologías, pero ante todo consecuente con la humanidad. Comparto estas palabras triviales con ustedes, artistas y amantes de la literatura, solo con el ánimo de que también miremos al ser creador que existe detrás de cada obra, y además con la ilusión de que otras personas sean las que se encarguen de abordar las valoraciones crítico-literarias que hay que hacer de los dos libros de Clemencia Tariffa, quien ha sido excluida de cuanta antología se ha realizado en el interior del país; y dada la calidad de su obra, no hay que proceder lo mismo con las antologías nacidas desde nuestra costa Caribe. Pienso en algunos nombres que podrían asumir este trabajo de reconocimiento a la obra de Clemencia, nombres como Gabriel Ferrer, Miguel Iriarte, Ariel Castillo, o quienes tengan el juicio y la capacidad de asumirlo con la altura que se requiere. De ninguna manera me mueve a que hagamos del nombre de Clemencia las cosas horribles que se han hecho con el nombre de Raúl Gómez Jattin, el mercantilismo a que se ha sometido su vida. Más bien es una manera llana y sencilla de palpar nuestros íntimos dolores a través del ejercicio de otro creador, una especie de espejo para encantar nuestros fantasmas interiores que nos permita conciliarnos un poco con el duro ejercicio de vivir. Así lo he asumido mientras me ciño la cota y la malla para batallar frontalmente contra mis propios fantasmas -que son enormes-, oficio diario que los creadores no debemos descuidar, no sea que también sus sombras terminen avasallando el último baluarte de dignidad de nuestras vidas.

Puerto de Santa Marta, Noviembre de 2007

lunes, 26 de octubre de 2009

Clemencia Tariffa ha muerto (I)


La primera información sobre la muerte de la poeta colombiana Clemencia Tariffa (Codazzi, Cesar, 1959) me la envió el escritor Naudín Gracián. Esperé a ver si los periódicos de Bogotá reconfirmaban la noticia. Pero ellos viven muy ocupados en llover sobre mojado y nunca dijeron nada. Luego vi en El Espectador del 10 de octubre la nota de Esteban Carlos Mejía ("Nacida en la pobreza, enferma de epilepsia y males peores, marginada y marginal, estoica ante las pompas de la literatura, nos dejó un manojo de poemas potentes y sutiles, editados por sus amigos, en dos pequeños libros que marcarán la historia de la poesía colombiana, El ojo de la noche (1987) y Cuartel (2006)". Y ahora quiero publicar unas páginas muy personales de quien fuera centro de la cultura en Santa Marta cuando Clemencia Tariffa comenzaba a escribir (fue cuando la conocí y supe de su recia poesía, de su gran personalidad). Me refiero al poeta Hernán Vargascarreño. Este perfil de Clemencia lo escribió él en 2007, y lo trascribo en dos partes:

"Si es difícil vivir, lo es aún mucho más difícil explicar nuestras vidas".
Marguerite Yourcenar


Por Hernán Vargascarreño


A Clemencia la conocí en al año 1990 en Casa Caribe Libro-Café, la única taberna cultural que ha tenido Santa Marta, con una breve existencia de siete años. Pero antes de conocer a Clemencia conocí su poesía a través de su primer libro, El ojo de la noche. Quedé conmovido ante la sutileza y excelencia de sus poemas y me propuse entonces conocerla dado los pésimos comentarios que los pseudopoetas locales emitían de su poesía. Andaba en mi cabeza con el tema de formar un grupo para proponernos hacer difusión de la poesía mediante un programa mensual de recitales y mediante la publicación de alguna revista. El grupo se fue formando con Leda Beatriz Mendoza, Alfonso Delgado Campo, Miriam Reina, Monique Facuseh, Clemencia Tariffa y algunos años más adelante con María Teresa Escobar.

Nos dimos pues a la tarea de iniciar con los recitales, lo que sucedió en el mes de junio de 1991. Fue el inicio de una amistad que nos reunió en torno a cenas, vinos, noches de bolero y alguno que otro desorden. La poesía parecía ser solo una excusa para quienes creíamos en la amistad derrochando celebraciones en las que Clemencia siempre estaba presente.

Pronto nos dimos cuenta de los problemas epilépticos de Clemencia, de su dependencia total de la madre para poder sobrevivir, de su dependencia diaria de la medicina recetada por el siquiatra que la veía. Algunas personas aseveraban que Clemencia era drogadicta. Jamás fumó siquiera, y tenía muy claro que no podía tomar ninguna clase de licor, así como tenía claro que nunca tendría un hijo porque ella misma decía que se le podría caer de sus brazos en un momento de una convulsión. Su señora madre, doña Socorro, la tuvo sin casarse, en Codazzi, Cesar, el 22 de octubre de 1959. Allí estudió parte de la primaria y hacia los 8 años de edad se mudaron para Santa Marta. La máquina de coser y la preparación de toda clase de alimentos era el medio de subsistencia de esta madre soltera que pronto se dio cuenta de la enfermedad de su hija, pero la pobreza extrema le impidió el acceso a controles médicos. Clemencia vino a ser tratada pasados los 25 años, edad muy tardía, según los médicos, para controlarle sus ataques de epilepsia. Sin embargo, esto no le impidió terminar su bachillerato en el Liceo Celedón y conseguir algunos empleos como bibliotecaria de un colegio privado y como asesora cultural en el Sena de Santa Marta. También supimos que había incursionado en la radio liderando un espacio dominical en torno a la actividad cultural de Santa Marta.

Para cuando nosotros la conocimos, Clemencia no estaba del todo mal, pero ya nadie la empleaba porque aparte de los trastornos convulsivos se le fueron acentuando otro tipo de enfermedades nerviosas (llamadas clínicamente, episodios psicóticos sobrecargados), delirios que la llevaban a desconfiar de todo mundo, a manifestar celos extremos por sus poemas y a la acentuación de una personalidad difícil de sostener buenas relaciones con los demás. Recuerdo que muchas personas le temían y la evitaban para no llegar a la controversia. Yo mismo fui víctima muchas veces de sus desplantes y de sus ataques directos, pero pronto aprendí a manejar la situación incluso en sus momentos más críticos, los delirios sexuales, pues una persona que padece trastornos convulsivos sufre también desórdenes en su libido lo que las lleva a repentinos incrementos de su deseo sexual.

Llegué a conocer unos seis o siete lugares de vivienda de la señora Socorro y de Clemencia, siempre cuartos de inquilinato en barrios deprimentes, espacios que la poeta detestaba y por lo cual le reclamaba a su señora madre, pero ella no podía darle más a esa hija por quien se desvivía para proporcionarle diariamente sus alimentos más apetecidos y para confeccionarle ella misma sus vestidos. Clemencia no entendía por qué tenían que vivir en esas condiciones tan precarias y esta situación era motivo frecuente de enfrentamiento entre estas dos mujeres acosadas por la pobreza y el abandono. En esas condiciones, Clemencia tenía que soñar y crear sus poemas, motivo por el cual le gustaba instalarse frente al mar o viajar por toda la Costa Caribe a donde la invitaran a leer su poesía mientras su madre se quedaba con el alma en vilo esperando que pasados unos días su hija del alma regresara sana y salva.

Su primer libro, El ojo de la noche, se lo subvencionó el político samario Juan Carlos Vives Menotti, hombre de gran bagaje cultural que al conocer los poemas de Clemencia no dudó en encargarle al poeta José Luis Díazgranados que le preparase la publicación del libro, lo que sucedió en 1987 en la imprenta de la Universidad Nacional, con el impresionante tiraje de cinco mil ejemplares. Ese mismo año, Vives Menotti hizo llevar a Clemencia a Bogotá para que presentara su libro en la recién abierta Casa de Poesía Silva. También brindó otros recitales en varios espacios culturales de la capital, y cuenta Juan Manuel Roca que cierta noche Clemencia brindaría uno de sus recitales en una taberna cultural del barrio La Candelaria, y que llegado el momento, Clemencia tomó el micrófono y advirtió que no leería esa noche, porque si lo hiciera, temblaría la tierra. Efectivamente, no leyó y los más crédulos quedaron contentos de que la noche de fiesta no se fuera a estropear nada menos y nada más que por un temblor de tierra. Clemencia regresó a Santa Marta con su impresionante equipaje de libros y año tras año los fue ofreciendo al público como una manera de conseguir algo de dinero. (Mañana, segunda entrega)

sábado, 24 de octubre de 2009

Un minicuento de Gabriela Mistral

La dulzura

Por el niño dormido que llevo, mi paso se ha vuelto sigiloso. Y es religioso todo mi corazón desde que va en mí el misterio.
Mi voz es suave, como por una sordina de amor, y es que temo despertarlo.
Con mis ojos busco ahora en los rostros el dolor de las entrañas. Así los demás miren y comprendan el porqué de mi mejilla empalidecida.
Hurgo con miedo de ternura en las hierbas donde anidan las codornices. Y voy por el campo silenciosa, cautelosamente. Creo ahora que árboles y cosas tienen hijos dormidos sobre los que velan inclinados.

Tomado del libro Por favor, sea breve. Antología de relatos hiperbreves, edición de Clara Obligado, Madrid, Páginas de Espuma, 2001.

jueves, 22 de octubre de 2009

El pollo de Marco Tulio Aguilera Garramuño


Se acerca el V Simposio Internacional de Literatura de la Universidad Central, en la primera semana de noviembre, dedicado a la literatura juvenil, y encuentro oportuno recordar esta nota sobre un libro del género, escrito por Marco Tulio Aguilera Garramuño, un autor para adultos mayores.

El pollo que no quiso ser gallo, obra de Marco Tulio Aguilera Garramuño, está entre los libros más vendidos por Alfaguara, su sello editorial. A partir de su publicación en 2004 y hasta la fecha ha tenido un ritmo de ventas permanente. En el presente año ha sido necesario hacer dos nuevos tirajes: uno en febrero y otro el agosto, sumando a la fecha cinco ediciones. El libro tiene gran demanda entre muchos maestros de escuelas de todo el país, que lo utilizan como libro de texto básico en los niveles de cuarto año de primaria. Particularmente en la ciudad de Xalapa, donde vive su autor, el libro está siendo usado en varias escuelas.
Del libro se han hecho adaptaciones radiofónicas en varios países de América y Europa. Destacan las hechas con gran profesionalismo por Radio Más de Veracruz y Radio Nederland de Holanda. Varios dramaturgos han incluido los cuentos de El pollo que no quiso ser gallo entre sus obras de repertorio y sobre los cuentos se ha hecho música que acompaña a los espectáculos en la Sala Carlos Chávez de la UNAM. También cuenteros de varios estados de la república acostumbran relatar los textos de este libro que son historias tanto de humanos como de animales en situaciones cotidianas graciosas.
Destaca en el libro la historia de un pollo que al convertirse en gallo descubre que su futuro es la olla y por ello prefiere seguir siendo llamado pollo. También es notable la historia de un padre que es abusado por toda su familia hasta que se convierte en porcelana y se rompe.
“La cortina mágica”, otro de los cuentos incluidos en el libro, relata la súbita fortuna de una familia pobre. “Las buenas amistades” es una historia de corte clásico en la que una rana se ve discriminada por ser diferente. De exquisita sensibilidad es “Una vieja historia” en la que la fe de un niño hace crecer en una noche un árbol en su patio.
“La máquina de llorar” es un cuento en el que se retrata la adicción de un niño por la televisión y “El chapoto” es un conmovedor cuento sobre un niño huérfano que es cuidado por el espíritu de su madre muerta.
A la fecha El pollo que no quiso ser gallo ha vendido 20 000 ejemplares, lo que lo sitúa como uno de los libros más vendidos por Alfaguara Infantil en México. La edición colombiana, también de Alfaguara Infantil, entró directamente en los programas escolares de todo el país y los editores confían alcanzar un éxito de ventas similar o superior al de México.
Destacan tanto en la edición mexicana como en la colombiana las ilustraciones, en ambos casos ingeniosas, llenas de gracia y atractivas para los niños, que disfrutan tanto de la lectura como de la alta calidad gráfica.
Marco Tulio Aguilera es autor de Alfaguara desde el año 2002, en el que su novela El amor y la muerte, fuera finalista en el Premio Internacional de Novela en España, cuando ganara Elena Poniatowska con La piel del cielo. Publicada por esta misma editorial, la obra de Aguilera ha tenido gran repercusión crítica en muchos países. Tras la publicación de esta obra vino la de Cuentos para después de hacer el amor, que fuera incluida en la promoción de becas “Alfaguara te paga por leer”. A la fecha este libro, ya clásico en la cuentística latinoamericana, lleva 13 ediciones en Colombia, México y España, siendo la edición más reciente la de Punto de Lectura, España. En Colombia ese libro fue calificado como uno de los clásicos del siglo XX. En España, Cuentos para después de hacer el amor entró a formar parte de las cadenas de lectura que se desarrollan en todo el país. Sobre cuentos de este libro se ha hecho cine, teatro, radio, narración oral en varios países.
Marco Tulio Aguilera trabaja en Xalapa, en la Editorial de la Universidad Veracruzana, como académico y es en la actualidad maestro de lectura y redacción en las facultades de Danza y Artes Plásticas de esta universidad.

domingo, 18 de octubre de 2009

Un poema de José Geraldo Neres

Hace poco recibí por internet este poema de José Geraldo Neres, con traducción de Leo Lobos e ilustraciones de Floriano Martins (que no incluyo), en "Poesía y arte brasileño contemporáneo".


El eco de los árboles

El tiempo y los lugares - presencia de un solo poema recitado por varias voces.
Somos el mismo poema en las ruinas de un mundo imaginario.
La respiración de las sombras y su nacimiento.
Somos una gota de sol y sus raíces aéreas.
El gran arco de una plaza desierta en plena celebración de la alegría humana.
El origen del abismo está en la misma mirada que atraviesa esa plaza.
La alegría humana pide una limosna, un milagro, un sentido para la muerte - de una
vida ya sabemos sin sentido.
Seis de la tarde, y cruzamos un nuevo siglo.
Somos esa distancia, la promesa y el futuro.
Lenguaje de la inconsecuencia, alegoría que nunca llega al fin.
La poesía nos reprueba y nos da el sentido de libertad.
¿Cuál es la ventaja de llegar a Itaca si a camino ella misma se disuelve?
Somos un intento para descifrar símbolos, símbolos más allá de los símbolos, la gran
cobra que devoraremos para fecundar nubes de hermosura terrestre.
El agua de la lluvia que no llega.
El ganado en la sequía interminable.
La imagen del movimiento doble.
La malla de palabras que alguien intenta traducir.
Vengan a beber en el pecho de las musas despreciadas.
Vengan en las alas del cometa los suspiros de los huérfanos.
Mirar al espacio en busca de algo que nunca caerá.
El guardián del cuervo con sus ojos en llamas.
Padre de divina imagen, escucha al rebaño en el cielo creado con osamentas y que se disfraza en el fuego ardiente del laberinto.
Tigre. Tigre. La maldición completa el espejo que clama por Blake.
Condenados a la espera del golpe angelical que nos colocará nuevamente en el hospicio.
Somos el espectáculo de la repetición simbólica.
Ahora déme la mano, vamos a atravesar el desierto y coger algunas flores en la sala del almuerzo.
Poe buscando en sus ojos el acto original de la creación del mundo.
El tiempo presente y el tiempo pasado en dirección a la puerta.
Otras voces.
Profeta no.
Eliot. Lázaro. La voz retorna. Lázaro en el otro borde del abismo. Seis horas.
Los mundos se contraen alrededor de las imágenes.
Las sombras retornan.

El secreto es un escorpión de ojos tímidos.
Palabra dentro de la palabra. El polvo dentro del polvo.
El silencio se desdobla en un resto de vida.
Palabra sin habla.
El frío y sus ojos de lámina.
No puedo beber el tiempo, él es siempre tiempo.
El esfuerzo más allá de los huesos.
La poesía no se importa. Son seis horas. Otros intentos.
Recoja sus zapatos, está llegando una tempestad y no tenemos tiempo.
Una carcajada de serpiente cuando nuestros pies descalzos alcanzan la lluvia.
Somos esa ola peregrina que perfora el poema, ondulación de guitarras en el
golpe líquido de Lorca.
Somos su compañía con pedazos de espejos y tambores de heridas abiertas.
La desnudez de la niebla que devora toda luz.
Los números del monasterio de sangre.
Escondrijo en la noche de su asesinato. La traición.
Muro para dividir el mundo, en medio de una noche que no salva.
Somos aprendices dentro de la marmita que Baudelaire se rehúsa a cerrar.
El nombre vacío de su amigo de libertad, su igual, él mismo.
Volvamos al mundo de los nombres propios, donde un jardín no es nada más que
un jardín.
No recibe niños ni cuervos ni flores.
Somos ese jardín.
La lengua de los dioses en Whitman.
El entendimiento de los dos amantes.
Tome mi mano.
Libertad, Whitman.
No soy de aquí; veo, escucho, toco, y no soy de aquí.

Temo un encuentro con la ceguera.
Ser parte de esa noche, del vacío de los nombres, y del amor universal.
En la escritura abolimos lo que cubre la página y la no página.
Leí en Paz: el poeta no es el que nombra las cosas, pero si es el que disuelve sus nombres.
El mundo pierde sus nombres, pero continúa siendo un nombre.
Mis párpados golpean las repeticiones en los desfiladeros de la creación.
El sistema de espejos donde la lectura de la metáfora es la súplica del poeta, que se inscribe en otra palabra, otra carne
- el eco y la respuesta -
la revelación no es una casa, es un follaje en llamas.
La salida es la entrada, y la entrada es el pecado que engulle la manzana y la serpiente.
La sombra de un poema recitado por varias voces.
Repetí la lectura:
La poesía no quiere saber lo que hay al fin del camino.
La poesía busca, se contempla, se funde y se anula en las cristalizaciones del lenguaje.
Soy la ropa de arbustos donde un poeta se intenta equilibrar.
La vida despojada del reloj, los punteros disuelven al poeta en su figura negra y única.
La sombra en busca del poema.
Danza de símbolos en la eterna búsqueda del hombre que un día podrá ser.
Cuerpo dividido, dispersándose en la medida que leo lo que escribo.
Yo no existo aquí. El poema mal sabe de mí.

(Dedico esta traducción a Miriam Rojas.
San Pedro de Atacama - 2008)

José Geraldo Neres (Garça, São Paulo - Brasil, 1966). Administrador Cultural, poeta, escritor, guionista, dramaturgo, arte-educador. Asesor de Literatura de la Secretaría Municipal de Cultura de la ciudad de Diadema. Es uno de los creadores del proyecto Palavreiros – Portal brasileño de literatura (www.palavreiros.org), escritores/poetas de la ciudad de Diadema/São Paulo - Brasil. Seleccionó y coordinó con el poeta Floriano Martins la antología bilingüe portugués y español, "Antología de Poetas Brasileños" de la Huerga & Fierro Editores (España), editada en 2007. Seleccionado en el programa de "Becas para autores con obra en fase de conclusión" de la Fundación Biblioteca Nacional. Publicaciones en antologías y revistas literarias: Brasil, Argentina, Colombia, España, Estados Unidos Da América, México y Nicarágua.

Floriano Martins (Brasil, 1957) Poeta, ensayista, traductor y editor. En la actualidad dirige la revista electrónica Agulha. www.revista.agulha.nom.br

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Ha publicado los poemarios: Cartas de más abajo (1992), + poesía (1995), ángeles eléctricos (1997), Camino a Copa de Oro (1998), Perdidos en La Habana y otros poemas (1999), Cielos (2000), Nueva York en un poeta (2001), la selección antológica Turbosílabas (2003), Un sin nombre (2005), Nieve (2006), Vía regia (2007) y No permitas que el paisaje este triste (2007). Como co-editor, junto al artista visual Rafael Insunza, publicó el libro homenaje al poeta chileno Pablo Neruda: Diez máskaras y un kapitán (1998), un homenaje al poeta universal de los artistas visuales Rafael Insunza, Jorge Cerezo, Rafael Gumucio, Sergio Amira y Claudio Correa con el patrocinio de la Fundación Pablo Neruda y la Universidad de Chile, ediciones Pazific Zunami. www.leolobos.blogspot.com

viernes, 16 de octubre de 2009

Néstor Madrid Malo por Carlos Orlando Pardo

Veinte años sin Néstor Madrid Malo
Por Carlos Orlando Pardo

Fue alrededor de Café literario, una revista inolvidable que mantuvo a lo largo de no pocos años, donde pudimos estar cerca de su generosa manera de ser y a una simpatía que nos dejaba olvidar sus cargos de gobernador o de notario, de político en vacaciones o de estudioso de la Constitución, de catedrático o de historiador apasionado. Porque por encima de los oficios que tuvo que desempeñar para vivir, era, en esencia, un enamorado indeclinable de la literatura y un juicioso analista de nuestro pasado. Desde hace veinte años cuando dijo adiós en 1989, apenas a los setenta y un años, pudiera decirse con certeza que Néstor Madrid Malo no pasó inadvertido por la historia de Colombia a la que tempranamente le había entregado sus entusiasmos desde Hojas literarias, el suplemento dominial del Diario del Caribe, pero en esencia como director fundador de la revista Café Literario, mantenida con sus propios recursos y entusiasmo durante una década. Como un enamorado de Pablo Neruda, a los cuarenta años nos entregó un sesudo ensayo sobre Los versos del capitán y llegaron otros libros que comenzaban a reivindicar la memoria y los actos del precursor Nariño o generaba análisis a la política como espectáculo. Pero de lo que se trata, en el fondo, es el de evocar a un escritor costeño que supo cumplir una importante tarea que valoraba y difundía, discutía y proyectaba un necesario debate sobre la literatura a través de su barco de papel. Porque como bien lo trae a cuento Fernando Ayala Poveda en su Manual de Historia Colombiana, era de quienes creían en el diálogo por encima de la violencia, como si evocara la famosa frase de Darío Echandía que afirmaba cómo era mejor echar paja que echar bala. Le gustaba conversar y se dolía de cómo los afanes de un tiempo que empezaba a ser imparable en la acción lejana al humanismo nos quitara esa delicia por los horrorosos atafagos del día.

jueves, 15 de octubre de 2009

Haroldo Conti y sus películas


Continúo con la recuperación (en Colombia) de un gran narrador que fuera Premio Seix Barral y luego Premio Casa de las Américas por la década del 70, el chacabuqueño (creo que se dice así) Haroldo Conti. En este año se han estrenado dos películas sobre su vida y obra en Buenos Aires, Homo Viator (un documental ficción) y El retrato postergado (construcción a partir de la reconstrucción de una película proyectada antes de su muerte, película que se estrenó en la Biblioteca Nacional de Argentina, en el Auditorio Jorge Luis Borges). Incluyo a continuación dos notas del escritor argentino Juan Bautista Duizeide sobre el tema:
1.- “Llama la atención cómo acerca de Haroldo, y usando algunos materiales que son idénticos, se puede trabajar desde una estética tan diferente. Y esto me resulta auspicioso. En Argentina ya hay toda una tradición en cuanto a un cine y una literatura de “hijos”. Esto es de hijos de las víctimas directísimas del genocidio (ya que víctimas de una u otra manera somos todos porque el genocidio hiere a la sociedad en su conjunto). Películas como Papá Iván, Los rubios, Cordero de Dios, M, o libros como La casa de los conejos… No siempre logrados desde lo estético, y a veces más que discutibles a un nivel ideológico, me resulta más que saludable que existan y se difundan. Y creo que El retrato postergado es también a su manera una película “de hijos”. Una voz, unas voces, que necesitamos".


2.- “Fue muy, pero muy interesante asistir al estreno de El retrato postergado. Por mero placer, pero también como una especie de ejercicio narrativo, vale la pena ver esa película y la de Miguel Mato. La comparación mental me hizo recordar una distinción hecha por Passolini entre "cine de prosa y cine poético". La película de Cuervo (El retrato postergado) es claramente cine poético, mientras que la de Mato (Homo Viator) es cine de prosa con algunas irrupciones de poesía. Donde Mato opta por representar, y Cuervo opta por la alusión o la metáfora”.

En una próxima sesión de la Especialización en Creación Narrativa, en la Universidad Central de Bogotá, tendremos la ocasión de ver el excelente documental de ficción, Homo viator, de Miguel Mato.

domingo, 11 de octubre de 2009

Un poema de Martha Cecilia Cedeño

VI

No eres tú
aquel de la sombra sobre el muro,
el huido,
el desplazado del viento,
el que un sábado sin nombre
cabalgó el cadáver triste
del horizonte
y encontró una tierra
de estíos perpetuos.
El que cada noche
cena sin lumbre
y ve las risas de los hijos reflejadas
en su cara
y una brizna de luz
que impávida se filtra por la ventana
pese al polvo y a las botas de los golpes
secos.
No eres tú
el nacido en la mar
Poseidón de las rocas
y las algas,
el forjador de utopías con los dedos,
el constructor de casas a prueba
de silencios,
el bucanero de paisajes áridos
y su turbante de acero,
el habitante de los bancos abandonados
de los parques
con sus palomas y sus perros felices.

No, no eres tú
el paseante de calles solitarias
cuya canción quiebra las aceras
y los cuerpos ajenos.
-No has venido hasta aquí
para abrir los ojos
de los huérfanos
ni de los que buscan el agua debajo de
las piedras-.
No hay voces que te nombren
figura sin sombra
y sin palabras.

Publicado en: Francisco Checa y Olmos y Concha Fernández Soto, Eds., Migraciones, trenzando palabras, Edito Caminos en suspenso (con un lamento).

sábado, 10 de octubre de 2009

Un minicuento de Franz Kafka

«Ay», dijo el ratón,° «el mundo es cada día más pequeño. Primero era tan ancho que me daba miedo, seguí corriendo y me sentí feliz al ver por fin los muros que se alzaban a lo lejos, a derecha e izquierda, pero esos largos muros se precipitan tan velozmente los unos contra los otros que ya estoy en el último cuarto y allá en el rincón espera la trampa en la que voy a caer.» «Tienes que cambiar la dirección de tu carrera», dijo el gato, y lo devoró.

Tomado del libro de Franz Kafka, El silencio de las sirenas. Escritos y fragmentos póstumos, Barcelona, Debolsillo, 2005, pp.395.

viernes, 9 de octubre de 2009

Especialización en Creación Narrativa


El miércoles pasado, en el Teatro México, la Universidad Central les concedió el título de postgrado a los integrantes de los dos primeros grupos de la Especialización en Creación Narrativa. Es la culminación de un proceso iniciado en 1981 cuando fue creado el Taller de Escritores de la Universidad Central. Al final del acto, que contó con la presencia de la nueva Vicerrectora Académica de la Central, Dra. Ligia Echeverri de F., se reunieron algunos profesores de la Especialización (en la foto, de derecha a izquierda, Joaquín Peña, Aleyda Gutiérrez, Jaime Echeverri e Isaías Peña), y no pudieron asistir Roberto Burgos, Manuel Hernández y Viviana Nieto. Desde El Paso, Texas, nos envió su saludo uno de los cofundadores de la Especialización, el escritor Oscar Godoy Barbosa. De los 18 graduados, pronto comenzaremos a dar razón de ellos, porque son escritores en plena actividad. La literatura los espera, y los lectores.

jueves, 8 de octubre de 2009

Herta Müller, Nobel de Literatura 2009


La escritora rumana-alemana Herta Müller ganó el Premio Nobel de Literatura, versión 2009. Apenas tiene 56 años y cuatro de sus novelas se encuentran traducidas al español (Siruela y Mondadori): En tierras bajas, El hombre es un gran faisán en el mundo, La piel del zorro y La bestia del corazón. Pero también es poeta y ensayista.

La sagrada Academia Sueca esta vez premió a los anti-estalinistas y sorprendió a todo el mundo con una escritora que nos tocará comenzar a leer para ver si se merece el galardón. No siempre las decisiones políticas, ya sean de derecha o de izquierda, coinciden con las literarias. Y a nosotros nos interesa la literatura.

Se acabó el reinado de Le Clezió.

martes, 6 de octubre de 2009

Gloria Inés Peláez Quiceno, novelista premiada


Hoy a las 6:30 de la tarde, en el Auditorio del Edificio de Extensión de la Universidad de Antioquia, en Medellín, se le entregará el Premio Nacional de Novela –uno de los convocados entre los Premios Nacionales de Cultura de la Universidad de Antioquia- a Gloria Inés Peláez Q., por su novela La francesa de Santa Bárbara.
Gloria Inés (foto, 2006) comenzó su carrera literaria en la década del 80, cuando apenas era ya antropóloga graduada de la Universidad Nacional. La conocí como integrante del grupo fundador del Taller de Escritores de la Universidad Central en 1981 y luego nunca abandonaría la literatura, sobre todo los cuentos y novelas. Fue premiada en algunos concursos de cuento, publicó una novela en su Caldas natal y comenzó, hace casi 20 años, la lucha con una francesa imaginaria que enamoraba a Francisco José de Caldas –o algo parecido, porque, al final, no sé qué pasaría con Caldas, Humboldt y Mutis en la novela que acabó por ganar el primer premio en Medellín, luego de sus múltiples batallas literarias, de estilo y de estructura, que casi acaban con Gloria Inés-. Ella nos acompañó –debo recordarlo- en el grupo Alejo Carpentier por muchos años, mientras se sostuvo. Y hoy día dicta clases y escribe otra novela que, como la francesa del Sabio Caldas, deambulará por las temerosas editoriales colombianas que viven de los rumores de ultramar.
P. D. ¿Por qué para la prensa bogotana los concursos literarios colombianos que no tienen vínculos con las transnacionales, no existen?

domingo, 4 de octubre de 2009

Un poema de Cintio Vitier, en su partida


El aire

Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.


[Tomado del portal virtual: "A media voz", o "La voz de los poetas"]

Murió el jueves 1 de octubre de 2009 el poeta católico-comunista Cintio Vitier, de quien ya habíamos anticipado un poema suyo en esta seccional dominical de poesía. El diario Juventud Rebelde, de La Habana, informó así:
“En horas de la tarde de este jueves falleció en La Habana, Cintio Vitier, Premio Nacional de Literatura, y uno de los más notables intelectuales cubanos de nuestra época, reconocido no solo por su creación poética sino por la extraordinaria pasión dedicada al estudio y promoción del pensamiento martiano.
Nacido de padres cubanos en Cayo Hueso, el 21 de septiembre de 1921, cursó sus primeros estudios en Matanzas y luego se trasladó a La Habana, donde desde muy joven descubrió su vocación poética y se integró al grupo Orígenes, de gran significación para la cultura nacional a partir de la década de los 40 del siglo pasado.
Desde entonces compartió su vida con Fina García Marruz, también destacada poetisa y autora de reveladores ensayos sobre José Martí.
Tras el triunfo revolucionario, Cintio entregó su talento y su voz a los nuevos tiempos de la Patria.
Entre sus obras más prominentes figuran los poemarios Vísperas y Testimonios, la novela De Peña Pobre y los ensayos Lo cubano en la poesía y Ese sol del mundo moral.
Por sus méritos patrióticos el Consejo de Estado le otorgó la Orden José Martí.
Sus restos mortales estarán expuestos en la sede del Centro de Estudios Martianos, Calzada y 4, en El Vedado y su sepelio se efectuará en el Cementerio de Colón, a las 10:00 a. m. de hoy (sábado)”.

sábado, 3 de octubre de 2009

Un minicuento de Jaime Echeverri


Humano, demasiado humano


La muchacha delgada toma el sol en la playa. Antes de venir a pasar sus vacaciones hizo una dieta estricta y logró bajar algunos kilos. A la orilla del mar hay cientos de muchachas como ella, que antes de venir hicieron lo mismo y ahora hacen exactamente lo mismo. Vinieron a que las miraran. Los hombres han hecho otro tanto. Antes de subirse al avión cumplieron una extenuante temporada de ejercicios para que sus cuerpos lucieran mejor. Todos desean ser mirados. Nadie quiere mirar. Y así hacen. Salen de los hoteles y las casas con su morral al hombro y vienen a tenderse en la arena a recibir el sol para levantarse luego a dar un paseo para que todos puedan admirar el prodigio de sus cuerpos. Pero nadie se atreve a mirar a nadie y, finalmente, la playa se cubre de fantasmas.
[Tomado del libro Versiones, perversiones y otras inversiones, de Jaime Echeverri, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009].

jueves, 1 de octubre de 2009

Índice y fallo de La Movida Literaria, No. 5

No hay quinto malo. En esta quinta edición de la revista que fundara Juan Pablo Plata, viene un cuento del narrador español Ignacio Ferrando (1972), “Roger Levy y sus reflejos”, otro de Raúl Harper, un artículo sobre la abundancia de minificcionistas, un buen artículo desmitificador sobre Andrés Caicedo, poemas de Salvador Andrade, John Better, mi paisano Omar Ardila, Íos Fernández, el fallo del concurso de cuento de La Movida Literaria, que ganaron el chocoano Ángel Unfried Muñoz y Humberto Ballesteros, finalista, Camilo Bogoya, y menciones: Jorge Mario Sánchez, Jesús Alberto Sepúlveda y Alberto Bejarano. Se publican los primeros tres cuentos en esta edición.
Y cierra la revista con una entrevista de Andrés Mauricio Muñoz al narrador colombiano residente en España, James Cañón. Puede verse en http://www.lamovidaliteraria.com/, o comprarse en librerías.
La noticia de la noche, en el lanzamiento de la revista, fue el anuncio del retiro de la dirección de Andrés Mauricio Muñoz, que deberá retomar Juan Pablo Plata, seguramente con David Roa y Carlos Fernández.