lunes, 31 de mayo de 2010

Un lejano Guillermo Bustamante


Ahora sí que está lejos Guillermo Bustamante. Se fue el 14 de marzo de 2010, no se si como lo dice Alfonso Carvajal: "amaneció dormido para siempre en una banca del parque Santander" ["Lecturas", El Tiempo, Bogotá, 30 de mayo de 2010, p. 22], o como me dijo Fernando Iriarte: "apareció botado en una acera de lo que queda de El Cartucho", en el centro de Bogotá, cerca de la Casa de Nariño, la de los presidentes de Colombia. El hecho es que, como lo dice por segunda vez Alfonso Carvajal -a quien le debemos gratitud por rescatar la noticia de la muerte de Guillermo-, él se fue, del todo, el 14 de marzo.

Alguna vez se escribirá la historia de su juventud, cercana al Nadaismo, en Puerto Berrío (nunca perdió el acento paisa), de su paso por las oficinas del Dane, de su vida de padre solícito (es cuando lo conozco en el Barrio Castilla, donde vivía Polito Varón, el papá de Germán, el político Radical), de sus primeros premios en poesía, de la publicación de su promisorio primer libro de poesía (no he podido recuperar mi columna en El Espectador sobre ese libro), de sus vínculos con la izquierda, de su separación de la familia, de su abrupto ingreso a la vida de la calle, de su accidente en el bus que lo dejó casi muerto y andando medio mal más tarde, de sus vínculos con el Taller de Escritores de la Universidad Autónoma, de su deambular por la carrera Séptima entre Jiménez y 24, de su brillantez intelectual a pesar del deterioro físico, de la conciencia del lenguaje literario que siempre tuvo, de su ironía y su escepticismo frente al mundo, sobre todo, frente a las clases dirigentes del país, de sus caídas y recaídas -porque tantas veces lo vi levantarse solo-, de su trajín con los manuscritos de cuentos, poemas y novelas -cuántas cosas perdió en sus trasteos-, de su sonrisa perdida, de sus sueños agotados.

¿Por qué Raúl Gómez Jattin, Guillermo Bustamante y Fernando Denis, escritores con arte y oficio, a quienes conocí antes del exilio interior, escogieron esta ruta? Denis puede decirlo todavía. En el prólogo de Eduardo Escobar al libro de cuentos de Guillermo, El último cartucho, de 2002, y en las palabras del mismo Guillermo, hay muchas luces. Sólo que esas razones de tipo social no tienen nada que ver con la calidad de sus escritos, que siguen, para desgracia de mi país autista, sin leerse.

En mi último encuentro con Guillermo, a comienzos de este año, en la Séptima, me entregó una especie de borrador de su último libro -no siempre le gustaba decirles el género a sus escritos; le importaba la razón de la escritura, sobre todo-. Aún no lo he visto; no creí que se alejara de las calles tan rápido. Apenas andaba por los 63 años. Por eso he extrañado, en las tardes lluviosas de mi tan transitada Séptima del centro, sus jaloncitos desde atrás y su voz ronca y serena tranquilizándome para que no creyera que me estaban "chalequiando".

Recuerdo ahora su dedicatoria del año 2002 a su libro de cuentos:
"A Isaías, en la trastienda, gestor de estas dudas, afectuosamente. G. B. Agosto 17, 2002. (Hoy brisó menos). Bogotá, D. C.".

sábado, 29 de mayo de 2010

Bauman, Cadenas, El Espectador


Estamos en el XVIII Festival Internacional de Poesía de Bogotá, el proyecto que Rafael del Castillo mantiene vivo a toda costa, ahora con el apoyo del Gimnasio Moderno y otras instituciones educativas, privadas y oficiales. Por eso, ayer el diario El Espectador le dedicó su sección de poesía de los viernes a uno de los homenajeados en el Festival, el venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930). ¡Y qué bueno que, por fin, le hayan asignado casi media página a esa seccioncita! Es que los diarios bogotanos se quedaron, hace rato, sin suplementos literarios. Y a sus dueños y a sus directores (y pareciera que a sus lectores, también) les parece normal. Aunque no deja de serlo, en un país que en los últimos 20 años, en ese sentido, regresó a la caverna.

En las mismas páginas, se anunció un premio que me ha alegrado. El Premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades para el pensador y escritor polaco Zygmunt Bauman (1925), compartido con Alain Touraine (1925). Ojalá viéramos escrito algo sobre Bauman (foto) en las áridas páginas de nuestros pobres diarios. (O si no, nos tocará ir a La Ñ, Página 12, Babelia, El Mercurio, La Nación, incluso los de los vecinos más próximos, que cualquiera de ellos es mejor...).

miércoles, 26 de mayo de 2010

El año de Marco Tulio Aguilera Garramuño


El 8 de mayo fue presentada la nueva novela de Marco Tulio Aguilera Garramuño, Agua clara en el Alto Amazonas, en la Feria del Libro de Puebla. Antes, con la Editorial de la Universidad de Puebla, también, había publicado dos obras más: Juegos de la imaginación y La pequeña maestra de violín.
Agua clara en el Alto Amazonas, previa a su publicación, ya había cosechado tres reconocimientos: Mención Honorífica en el Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, finalista en el Concurso de Novela Ciudad de Barbastro en España, y seleccionada para representar a Colombia en el Concurso Juan Rulfo de París.
La misma novela, Agua clara en el Alto Amazonas, será presentada en octubre, en la Feria del Libro Universitario, en la ciudad de Xalapa, con la presencia del profesor Peter Broad, estudioso del trabajo del autor colombiano y autor de El ojo en la sombra, antología de la obra de Marco Tulio Aguilera, que incluye una biografía del autor (libro publicado por la Editorial de la Universidad Veracruzana).
Agua clara en el Alto Amazonas, resultado de una larga obsesión del autor por el río Amazonas, basada en entrevistas con Pedro Botero, cartógrafo de la Amazonia Colombiana, en amplias lecturas sobre el tema y en viajes a la selva colombiana, pretende recoger, según el autor, la estafeta de José Eustasio Rivera, Joseph Conrad y Álvaro Mutis.
Aguilera circula con estos otros libros por estos días: Encuentros con García Márquez. Poéticas y obsesiones, El pollo que no quiso ser gallo (Premio Nacional de Literatura Infantil en México; edición de Alfaguara Infantil), Cuentos para después de hacer el amor, calificado como uno de los mejores libros de cuentos del siglo pasado en Colombia, El imperio de las mujeres. Cuentos en lugar de hacer el amor, y Maelström. Agujero negro.
En octubre de 2010, Marco Tulio Aguilera será el orador inaugural del XXI Congreso de Literaturas Hispánicas en Indiana, Pennsylvania, donde pronunciará la conferencia “Escenas de Eros en Hispanoamérica”.

viernes, 21 de mayo de 2010

Noche de narradores, lunes 24


Con una conferencia de Luis Carlos Muñoz Sarmiento sobre la novela y la película Los santos inocentes, de Miguel Delibes y Mario Camus, respectivamente, más un fragmento de la película, algunos videos, una entrevista editada con Delibes, un foro y el sorteo de libros, se llevará a cabo una nueva versión del programa NOCHE DE NARRADORES, de la Especialización en Creación Narrativa de la Universidad Central, el lunes 24 de mayo, a las 6 de la tarde. Entrada libre. La coordinación estará a cargo del prfoesor Sergio González.
Miguel Delibes murió en este año y dejó una extraordinaria obra narrativa, bastante desconocida en Colombia (salvo dos o tres novelas). La invitación para esta Noche de narradores, ofrece la oportunidad de acercarse a su vida y obra, y de rendirle un pequeño homenaje.

lunes, 10 de mayo de 2010

Desde hoy, Roberto Retamoso, en la U. Central


El profesor y ecritor argentino, Roberto Retamoso, estará en la Universidad Central de Bogotá por dos semanas (los días 10, 11, 12, 19, 20 y 27 de mayo de 2010). Va a dictar un seminario sobre “El análisis del discurso poético: cuestiones teórico-prácticas fundamentales”, que complementará -lo que más le gusta a él- con dos lecturas de poesía argentina, incluidos Oliverio Girondo, González Tuñón, Borges, Saer y Juan Gelman.
Roberto Retamoso es poeta y Doctor en Letras por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Es profesor en dicha Universidad, en las Escuelas de Letras y Comunicación Social, donde dicta cursos de Teoría y Crítica Literaria y Análisis del Discurso. En sus investigaciones se ha especializado en el estudio de la poesía argentina del Siglo XX. Entre sus obras están: En crítica y ensayo: La dimensión de lo poético (1995); La sujeción imposible (1996); Figuras Cercanas (2000); Oliverio Girondo: el devenir de su escritura (2005); Apuntes de Literatura Argentina (2008); El discurso nacional en la Argentina moderna (compilador) (2009), El discurso de la crítica (2009). En poesía: Preguntar del hijo (2007); La primavera camporista y otros poemas (2008).
Las charlas y lecturas serán en el Auditorio Casa de Salamanca, Universidad Central (Cra. 5 No. 21-38), de 3 a 6 de la tarde. ENTRADA LIBRE.

El programa completo será:

Lunes 10 de mayo
La concepción clásica del discurso poético
El lenguaje poético como objeto de una ciencia de lo literario
Lugar: Auditorio Casa de Salamanca
Hora: 4 a 7 p. m.

Martes 11 de mayo
La lingüística como modelo teórico para la poética
La revolución del lenguaje poético
Lugar: Auditorio Casa de Salamanca
Hora: 3 a 6 p. m.

Miércoles 12 de mayo
La lectura poética como deconstrucción
El programa de una lectura materialista de la poesía moderna
Lugar: Auditorio Casa de Salamanca
Hora: 3 a 6 p. m.

Miércoles 19 de mayo
Lectura de textos de Oliverio Girondo, Raúl González Tuñón, Jorge Luis Borges,
Juan L. Ortiz y Juan José Saer
Lugar: Auditorio Casa de Salamanca
Hora: 3 a 6 p. m.

Jueves 20 de mayo
Lectura de textos de Oliverio Girondo, Juan Gelman, Francisco Urondo y Néstor Perlongher Lugar: Auditorio Casa de Salamanca
Hora: 3 a 6 p. m.

Jueves 27 de mayo
Vanguardias y modernización en la literatura Argentina del siglo XX
Lugar: Teatro de Bogotá
Hora: 3 a 6 p. m.

viernes, 7 de mayo de 2010

La muerte de mi profesor Navarro

Me ha puesto muy triste la llamada de anoche en que me avisaban la muerte de Antonio Navarro, mi profesor de literatura en el Colegio Nacional Simón Bolívar de Garzón (Huila). Lo iba a visitar en el puente del 15 de mayo (caigo en cuenta que por esos días se celebra el día del profesor), cuando siempre paso por ahí de viaje a “La Batalla”, la finca del sur que el abuelo fundara a comienzos del XX. Antonio Navarro, santandereano, hijo de médico, llegó a Garzón en 1960, luego de abandonar sus estudios de medicina en Bogotá. Por eso, fue mi mejor profesor de anatomía. Sólo que si se había retirado, era porque más contar huesos y aprenderse los tratados de fisiología, le gustaban más las letras que las falanges. Y con esa decisión, emoción y pasión, comenzó a dictar las literaturas en el bachillerato de ese pueblo sudoroso del sur. El primer día que llegó a dictar literatura colombiana colocó sobre el escritorio cuatro tomos que correspondían a cuentos, novelas y ensayos. Y como si estuviera en una maestría de creación literaria, nos preguntó a los 40 estudiantes de cuarto bachillerato –tan absortos como espantados por el método, en un pueblo donde leer era un misterio virginal- quiénes podrían ser los autores de esos libros. Mi mano solitaria se levantó al rato y de mi voz salieron las palabras de Tomás Carrasquilla. Yo era un ratón de biblioteca, pero aún no recuerdo si yo ya había leído a Carrasquilla. Fue un acto de adivinación. Y sí, uno de los libros era de él. Entonces, Antonio Navarro, recién llegado de la capital, amante de los libros como ninguno, se convirtió en mi mejor profesor. Estaba en furor el Nadaismo. Yo era un fanático del Nadaismo, y él decía que eso era una pantomima. Y así pasaron cuatro años felices en la complicidad de la literatura. En Semana Santa, cuando lo visité, porque estaba convaleciente de una enfermedad extraña que el año pasado lo había castigado y de la cual contaba muchas anécdotas curiosas –decía que gracias a la extramaunción había resucitado-, para sorprenderme como aquella vez del año 1962, de su biblioteca sacó un volumen muy viejo y me dijo “esto es para usted”. Era una primera edición de Frutos de mi tierra. Le dije, “no me lo llevo ahora, cuando vuelva en mayo a inaugurar una tertulia literaria en su casa, me lo llevo”. Me miró un poco raro, extrañado. Yo lo decía porque su enfermedad había afectado su memoria o alguna parte de sus sistema nervioso y tuve miedo de que, si no estaba en sus cabales, no podía salir de esa edición. Ahora que me han dicho que murió el miércoles, comienzo a pensar que era una decisión de su alma, no racional, por haberle adivinado hacía 50 años quién era el autor de un libro que él amaba y que yo presumía haber leido. Antonio, gracias por haberme acompañado en el desierto a crecer en mi devoción por la literatura. Y perdón por no haberte recibido ese día la novela de Carrasquilla. Sé, por tu mirada, que te extrañó mi decisión. Pero yo quería verte más tarde en otra clase, así fuera una tertulia, de literatura. Y ya ves, cómo es la vida, no se pudo. Pero no te afanas, las clases no terminan. Tú, allá, nosotros, acá.

lunes, 3 de mayo de 2010

Nueva novela de Marco Tulio Aguilera


Veo por el blog de Marco Tulio Aguilera Garramuño, "Descabezadero", que ha salido su novela por mí más esperada (sin que sepa bien por qué): Agua clara en el Alto Amazonas. Miren lo que dice él:

"Ya tengo en mis manos el primer ejemplar de mi novela Agua clara en el Alto Amazonas. Me llegó ayer y desde el momento en que lo tuve en mis manos no me he separado de él. La foto de la portada, que tomó mi ex alumno Estuardo Garcés Mercado en el río Tuxpan, salió oscura, y sin embargo conserva ese aire de laberinto de agua que se va perdiendo en la espesura, sugiriendo que allá en el fondo de la Amazonia hay algo... algo que hemos perdido. No me he separado del libro: lo he llevado a todas partes y lo he mirado con frecuencia. Ese tipo de obsesión la he tenido con casi todos mis libros cuando los tengo por primera vez en mis manos: duermo con ellos al lado, los miro una y otra vez, los leo de principio a fin y siento como si nunca los hubiera leído, como si el autor fuera otro, cuando en realidad casi podría recitarlos de memoria. Este libro del Amazonas lo he escrito, sin exageración alguna, por lo menos veinte veces y de él tengo por lo menos cinco versiones que me gustan, incluyendo una de 223 páginas (Pienso que tarde o temprano voy a publicar todas las versiones). La versión de la BUAP tiene 125 páginas. Con el mismo tema publiqué en mi libro El imperio de las mujeres un cuento de 15 páginas y una crónica en la revista Crítica, así como en mi libro Maelstrom agujero negro. No tengo la fecha precisa en la que se inició mi interés morboso por el Amazonas (mi esposa ya está aburrida de oírme hablar de lo mismo por años). Sí sé que nació de una larga conversación que tuve con Pedro Botero, cartógrafo de la Amazonia Colombiana. Eso fue en Bogotá en el apartamento de mi hermana Elizabeth. Pedro me invitó a ir a su rancho en Villavicencio y allí seguimos la conversación. Hablamos del Amazonas y de Araracuara. Me contó todo: historias de amor, de muerte, de aventuras en la selva. Luego viajé al Amazonas, leí gran cantidad de libros, escribí una versión que según William Ospina estuvo entre los finalistas en el Concurso de Novela Corta Juan Rulfo de París hace varios años, luego escribí otra versión que recibió Mención Honorífica en el Concurso de Novela Breve Rosario Castellanos en México y luego escribí otra versión que fue finalista el año pasado en el Concurso de Novela Ciudad de Barbastro en España.
Con mi novela acudí a varias editoriales grandes, entre ellas a Anagrama, y no la quisieron publicar. Finalmente decidí mandarla a la Universidad de Puebla. Y allá la publicaron. Los borradores fueron leídos por el novelista Félix Luis Viera, por Joaquín Díez Canedo —mi gran ex jefe, hoy director del Fondo de Cultura Económica—, por Silverio Sánchez, por Lirian Marulanda en Bogotá, Martha Cecilia Cedeño en Barcelona, Peter Broad en Indiana.
Y aquí está el libro. Lo leí ya impreso y me satisfizo: es una novela breve, me atrevo a decir profunda, intensa, pulida en su estilo hasta el último extremo".

Por supuesto, he editado lo que él dice, porque él suele escribir largo (aunque esta novela es corta). Y ya les diré el resto. El lanzamiento en Puebla es el 8 de mayo.