sábado, 3 de febrero de 2018

Alrededor de Kazuo Ishiguro

Sigo pensando en Kazuo Ishiguro. Se dicen muchas cosas a su alrededor.
No es cierto que Ishiguro no figurara en los listados de los “nobelables”. No punteaba como los que siempre pierden en Suecia (para quienes insisten cada año en postularlo, creo que a Murakami nunca le darán el premio). Kazuo Ishiguro (Ish, como le dice su primer editor en español, Jorge Herralde), figuraba entre los candidatos al Nobel, como sucede con la mayoría de los ganadores del Man Booker Prize del Reino Unido, que él había ganado, en 1989, con la novela del mayordomo (como le decimos los lectores), Los restos del día.
El 5 de octubre de 2017, la Academia Sueca se decidió por Kazuo Ishiguro (nació en Nagazaki el 8 de noviembre de 1954), un escritor que había llegado a Inglaterra a los cinco años, donde su padre trabajaba como oceanógrafo.
Su historial, resumido: Estudió filosofía y literatura inglesa en la Universidad de Kent, a un kilómetro largo del pueblo de Canterbury, donde Geoffrey Chaucer escribió sus famosos cuentos. Luego estudió creación literaria en la Universidad de East Anglia (donde estudió, también, Ian McEwan), en la ciudad de Norwich, al oriente de Inglaterra, donde tuvo como profesores distinguidos a los novelistas y profesores Malcolm Bradbury (1932-2000) y Ángela Carter (1940-1992). Ishiguro, gran aficionado a la música, toca guitarra, compone, admira a Bob Dylan, no le gusta el Brexit, admira a Charlotte Brontë, hizo parte de la lista de jóvenes promesas de la revista Granta, se hizo británico en 1982, desde 1988 lo viene publicando Anagrama en español (gracias a Jorge Herralde, su patrocinador), con Julian Barnes, Martin Amis y Mc Ewan conforman el llamado British Dream Team, ya varias novelas suyas pasaron al cine, sólo tiene un libro de cuentos, Nocturnos. Cinco historias de música y crepúsculo, Lorna, su esposa, no es ciencia ficción, viene de Escocia, antes del Nobel 2017, The Times lo puso entre los 50 mejores escritores británicos desde 1945.

Ishiguro huele a clásico en su prosa. Ha resultado un clásico fresco, rejuvenecido. Tiene su misterio. Y siempre busca sorprender el oído del lector.

No hay comentarios: