lunes, 28 de noviembre de 2016

Fidel Castro Ruz (1926-2016)

El 25 de noviembre pasado (2016), murió en La Habana, Cuba, Fidel Castro, una persona que a partir de 1956 interesó a su país y al mundo entero como dirigente político, como estadista, como pensador, como ciudadano y como militante librepensador, y que, en ese sentido, permanecería activo (hasta su muerte) en la búsqueda de un mejor horizonte para la sociedad del siglo XX. Vendrán otras oportunidades para juzgar sus utopías aprendidas en los libros de José Martí y de los socialistas contemporáneos. A la muerte de Fidel nadie ha quedado inmóvil. Por lo pronto, quiero reproducir de su blog "El ciervo herido", un texto escrito por Omar González, poeta, narrador y ensayista cubano, nacido en 1950, quien ha recordado por estos días, también, haber escuchado en 1958, por primera vez, la voz de Fidel por la entonces clandestina Radio Rebelde, desde la Sierra Maestra. Ese sentimiento latinoamericano y mundial, luego de ver a Raúl por la televisión dar la noticia de la muerte de su hermano, nos unió esa madrugada del 26 de noviembre:
"Recién llegado a casa, después de escuchar y sentir una y otra vez a Raúl, de reunirme con mis compañeros y de recorrer La Habana en esta madrugada de noviembre –una Habana como nunca antes la había visto: triste, silenciosa, con el dolor por todas partes–, me siento en medio de la noche a evocar a Fidel, al Fidel que yo conocí y al Fidel de todos los cubanos y cubanas, de los revolucionarios y de los millones de hombres y mujeres de bien que en este mundo lo recuerdan porque lo quieren y, aún más, porque en su humildad se lo merecen.
Pero ni siquiera en este instante, ante la evidencia de las lágrimas y el peso del dolor, doy por cierta la noticia de su muerte.
Siempre imaginé que Fidel iba a ser eterno; ya lo compruebo".

sábado, 12 de noviembre de 2016

El cuento de Saladoblanco


Dra. Zuleima Peña V., alcaldesa de Saladoblanco, con los escritores
Daniel Ángel e Isaías Peña Gutiérrez, el pasado 29 de octubre.
Para no alargar el cuento, solo quiero recordar que hace cinco años, en 2012, le propuse al director de la Casa de la Cultura de Saladoblanco (así se escribe, no me lo vayan a cambiar, fue el pueblo donde nací) que organizáramos un concurso de cuento con apoyo de los colegios de secundaria, de la alcaldía y de la gente en general. Motivos: buscar la promoción de la lectura y de la creación literaria. Quien se acerca a un concurso literario es porque lee y escribe. De ahí pueden surgir los semilleros que se necesitan en todo el país, pero, sobre todo, en municipios que el país olvidó eternamente. Siempre he recordado que por muchos años, Saladoblanco ni siquiera aparecía en los mapas de Colombia. Y la actual alcaldesa, doctora Zuleima Peña Valenzuela, me dijo en la visita que acabo de hacerles con motivo del IV Concurso Municipal de Cuento, que en Neiva alguna persona, en reciente reunión, le había preguntado en dónde quedaba ese pueblo. Y no es que el Huila tenga los municipios que tienen Boyacá o Antioquia y que por eso uno se pierda. Es que mi pueblito siempre ha sido un jardín invisible, un texto inexistente, una ilusión haciéndose. Y eso es lo bonito. Está en un despertar increíble. La ceiba del parque, una de las más bellas del departamento (no se si del país), está más viva que nunca. Y debajo de ella, con frecuencia se realizan actos culturales que hablan de ese reverdecer. La alcaldesa y su equipo de gobierno, con Lorenzo Yustre, director de la Casa de la Cultura, y los rectores de las instituciones educativas del municipio, Alba Luz Ortega y Juan Carlos Jiménez, con sus equipos respectivos, se han unido para darle un vuelco definitivo y acabar con la cultura del encierro y el aislamiento, de la pobreza de espíritu, de la apatía por el crecimiento, del ensimismamiento, de la parroquia que se ahoga en las cantinas y los billares, de los muchachos que ante la inexistencia de alternativas -de cero deportes, cero cultura, cero arte, cero ciencia e innovación- muchas veces prefieren el suicidio o la evasión. Hablo de mi pueblo, que son cientos regados por todo el país, embutidos y asfixiados por la guerra, engañados por las sectas y el fanatismo político y religioso, por las falsas esperanzas del dinero fácil -quiero ser sicario, quiero ser narco, quiero ser guerrero legal o ilegal, quiero ser minero o huaquero-, sin que nadie les hable de la luz del sol que quema o produce clorofila. En fin, allí en Saladoblanco, se hizo en la última semana de octubre, la IV Semana Cultural del Municipio, que nació a raíz de la creación del concurso de cuento.
¿Quiénes fueron los ganadores del IV Concurso Municipal de Cuento de Saladoblanco, 2016, que tuvo como tema “Paz y posconflicto”?
Con el escritor Daniel Ángel, de Bogotá, con quien hicimos de jurados, junto a Nancy Pascuas y Edith Vargas, de Pitalito, luego de las selecciones hechas por las profesoras Daniela Herrera y Melissa Perdomo, los ganadores fueron:
Categoría Infantil y prejuvenil:
Luis Eduardo Urriago con “Los tres duendes y el tesoro”; Julián Rengifo con “Un fin de semana asombroso”; Julián Camilo Pérez con “La guerra no se acaba si no se perdona y olvida”; Karren Parra con “La batalla final”.
Categoría juvenil:
Juan David Claros con “Designios de tortura”; Ángela Patricia Bravo con ”La niña secuestrada por las redes sociales”; Valentina Muñoz Vargas con “Muero por verte”; Adriana Lucía Bolaños con “De lo malo a lo soñado”; Azucena Ruiz Paladines con “Los tenebrosos grillos verdes”; Yerly Marcela Gómez con “La niña pobre, pero luchadora y valiente”.
Adultos:

Ángela Rocío Chavarro con “Camino hacia la paz”.