domingo, 3 de abril de 2016

Elena Ferrante en la Feria del Libro de Bogotá

Por poco se  va en vano la entrevista “La ausencia insoportable” (Arcadia, No. 126), que le hizo Santiago Parga a la escritora italiana Elena Ferrante, quien desde el siglo pasado utiliza el anonimato, sin que se sepa si ese es su  verdadero nombre. Si lo fuera, no le saldría mala la broma.
La salvaron las cuatro últimas respuestas en la entrevista.
Cuando le preguntan por Proust y la estructura de sus novelas dice que “Hay páginas geniales sobre la autonomía absoluta de las obras y sobre lo efímero que es el ‘yo’ que las escribe: un yo inestable, sepultado bajo los muchos yo de nuestra individualidad, difíciles de desentrañar, fáciles de perder”.
Le preguntan por la relación entre obra, política y comentario social, y dice que “en una novela la crítica social y política debe ir de la mano con las experiencias de los personajes”. Porque, “lo queramos o no”, esos problemas “están inscritos en nuestra carne, en las palabras que usamos, en la manera como reaccionamos. Es eso lo que quiero reproducir cuando escribo”.
Sus autores latinoamericanos favoritos tienen que ver con su infancia, cuando aprendió a contar. “Vargas Llosa, Sábato, Onetti, Paz, García Márquez, Fuentes. Pero también, naturalmente, Borges, Cortázar, Cabrera Infante. Y luego Rosa Montero. Y Bolaño. Pero sobre todo, la extraordinaria Clarice Lispector. Su Pasión según G. H., fue para mi una lectura decisiva”.
¿Qué podría resonar de su obra en Colombia? “La lucha por salir de la miseria en la se nace. La exploración de la caótica amistad femenina. El choque con la cultura patriarcal y la violencia masculina. El telón de fondo que ofrecen Nápoles y las experiencias italianas: un libro debe tener raíces locales robustas. La sensación de aniquilamiento frente a la máquina del universo y su ausencia de sentido”.
Elena Ferrante, si los amigos de la guerra no lo impiden, estará como invitada especial en la próxima Feria Internacional del Libro de Bogotá.


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