domingo, 6 de septiembre de 2015

Casa de las Américas llega al 278

Dirigida por el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar y el ensayista Jorge Fornet, la revista Casa de las Américas circula  en estos días con su número 278.
Y llega con autores que han celebrado la reanudación de las relaciones diplomáticas Estados Unidos de Norteamérica con Cuba, aunque siga el bloqueo. Lo hace la legendaria poeta norteamericana Margaret Randall con los poemas “Camaleón” y “”Hermes abandona sus zapatos alados”. Otros colombianos nos sorprenden: José Luis Díaz-Granados escribe un bello poema, “En un bar frente a la Mar Océana”; y Jotamario Arbeláez le dedica a José Luis, en realidad, a Gladys, su esposa muerta, “El tango del viudo No. 2”. Kamai Brathwaite aparece con “Poema del ‘Ebola”; volvemos a saber de Patrick Chamoiseau (Martinica) por su poema “escolta” (con minúsculas). Y más poetas de este mundo latinoamericano: Alex Fleites, Ernest Pépin, Mairym Cruz-Bernal, Shirley Adriana Oro Almagro. Pero verdadera primicia, creo, resultan los seis sonetos de Noé Jitrik a Apollinaire, Roberto Arlt, Beckett, Quevedo, Octavio Paz y Nerval.
Sobre la maestra Fina García Marruz escriben Enrique Saínz, Milena Rodríguez Gutiérrez, Roberto Méndez Martínez.
Sobre Julio Cortázar vienen dos materiales para no dejar por fuera, uno, erudito y con salero, escrito por el narrador y ensayista ecuatoriano Raúl Vallejo Corral (1959), “Cortázar, revolú-cronopio-ario”, y dos, el del viejo cortazariano Saúl Sosnowski, “´El que vuelve´ está en casa: Buenos Aires en Cortázar”.
Efraín Barradas escribe sobre Evelio Grillo y Rodrigo Rey Sosa escribe “La segunda sepultura”.
La revista abre con el discurso del colombiano Alfonso Múnera, “Soñando con muchas casas”, texto que había leído para inaugurar las sesiones del Premio Literario Casa de las Américas, en la Sala Che Guevara de Casa, en enero de 2015, La Habana.

La ilustración de la portada es una pintura del dominicano Cándido Bido.

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