martes, 15 de julio de 2014

Nadine Gordimer (1923-2014)

Nadine Gordimer
Creo que la primera obra publicada en Colombia de Nadine Gordimer, fue la novela La historia de mi hijo, de Editorial Norma, antes de que en ese mismo año se le concediera el Nobel de Literatura en 1991. A Moisé Melo se le debe esa gestión pionera. Y al año siguiente ellos publicaron otro volumen, esta vez de cuentos, El salto, con traducción de Javier Escobar Isaza. (Como todo eso ya es historia, es bueno recordarlo. Norma decidió acabar con sus sellos de literatura, salvo el infantil-juvenil). Con ese libro de cuentos conocí a la escritora sudafricana, nacida en noviembre de 1923 y fallecida el pasado 13 de julio de 2014. A los 90 años.
Nunca me ha gustado asociar a los escritores con ciertas etapas de su vida. Eso constriñe la historia de sus literaturas. En el caso de Gordimer, el estereotipo fue identificarla como una bandera contra el Apartheid. Lo fue, sin duda, pero su literatura, como en tantas entrevistas lo dejó entrever, buscaba ir mucho más allá. Sí, ayudó a Mandela y él la buscó, pero en cada uno de sus libros -por lo que escribe y dicen los críticos- siempre buscó el sentido de la verdad que existe en cada conflicto humano. Por eso, después del apartheid, su escritura no paró y siguió detectando en dónde estaba la verdad, en dónde el blanco, el negro y el gris confundidos, de la complejidad social del ser humano. Sin prejuicios y sin eufemismos. Alcanzó a escribir sobre el terrorismo y sus causas. Ella, que fue censurada en varias de sus novelas, nunca satanizó, ni condenó a nadie. Por eso su literatura es social, sin ser de partido; es comprometida, sin ser proselitista; es desgarradora y entrañable, sin ser melodramática; busca la verdad, pero no es la verdad.
Lástima que (y ojalá esté equivocado) haber divulgado a Nadine Gordimer como la autora luchadora contra el Apartheid, hiciera que muchos lectores no llegaran a su obra narrativa. Es el precio que cobra el estereotipo.
Nos quedan una veintena de novelas y una decena de libros de cuentos suyos para volver sobre esta bella escritora que construyó su literatura con palabras y con ideas, un binomio que suelen evitar muchos escritores (a quienes, por cierto, ella criticó con frecuencia). Novelas como Los días falsos, El conservador, La hija de Burger, La historia de mi hijo, Nadie que me acompañe, Atrapa la vida, Mejor hoy que mañana, y libros de cuentos como Cara a cara, Hay algo ahí afuera, El salto, Contar cuentos, Beethoven tenía algo de negro.