jueves, 22 de mayo de 2014

Palabras de Joaquín Peña G.

Con el título "La pentafonía de Isaías", el escritor y profesor de la Universidad Central, Joaquín Peña Gutiérrez, en la pasada Feria Internacional del Libro, presentó la segunda edición de El universo de la creación narrativa, de Isaías Peña Gutiérrez. Este es el texto leído en la Sala María Mercedes Carranza:

Una maravilla extraordinaria, casi natural.
A finales de mayo de 1864, una noche, Jorge Isaacs leyó poemas en la Tertulia Bogotana. Causó admiración. Y más. Antes de un mes, en la imprenta de El Mosaico, se los publicaron. La nota prólogo de la considerada primera edición de las poesías de Isaacs está firmada por los contertulios de aquella noche: J. M. Quijano O., Rafael Samper, Teodoro Valenzuela, J. M. Vergara Vergara, Ricardo Becerra, Salvador Camacho Roldán, Manuel Pombo, J. M. Samper, J. Manuel Marroquín, Ezequiel Uricoechea, Ricardo Carrasquilla, Aníbal Galindo, Próspero Pereira Gamba y Diego Fallon. “Bogotá, junio 24 de 1864. Entusiasmados al fin, ofrecimos al inspirado joven las sinceras simpatías de nuestros corazones expresadas en fervorosos elogios. Dímosle cuanto podíamos darle; devolvémosle ahora impresas las poesías que entonces nos leyó manuscritas; (…)”
Un ciego puede ver la mina de aspectos que ofrece esta circunstancia acerca de la literatura colombiana y de la creación literaria en general.  Nos detenemos en el siguiente. ¿Cómo en el siglo XIX y aún en el XX y en la actualidad hay gente que aprende a escribir sola obras que algunos lectores o escuchas consideran de valor? Que se sepa Homero no hizo parte de ningún taller de creación. La Tertulia de Safo ni la academia habían existido todavía; aunque, váyase a saber, las hordas de aedas y rapsodas y la amistad y la emulación circulante entre ellos, ¿no constituía una de las más remotas formas de la creación literaria de manera no del todo solitaria?  Es posible. Sin embargo, la experiencia indica, parece indicar, que la creación literaria es un asunto de la persona, la soledad, el talento, la lectura, la imaginación. Nuestro ineludible Gabo en una entrevista de 1977, cuando habla de su formación literaria y después de indicar que estudió con todo el rigor la novela de esa forma malsana con que los escritores leen las novelas desde “el principio de la humanidad” hasta él, hasta un día antes que él, y respecto del Grupo de Barranquilla en dicha formación, dice:
Cuando me fui para la costa forzado por las circunstancias del 9 de abril, fue un descubrimiento total: que podía haber una correspondencia entre lo que estaba leyendo y lo que estaba viviendo y lo que había vivido siempre. Para mí, lo más importante del Grupo de Barranquilla es que yo tenía todos los libros. Porque allí estaban Alfonso Fuenmayor, Álvaro Cepeda, Germán Vargas, que eran unos lectores desaforados. Ellos tenían todos los libros. Nosotros nos emborrachábamos, nos emborrachábamos hasta el amanecer hablando de literatura, y esa noche estaban diez libros que yo no conocía, pero al día siguiente los tenía. Germán me llevaba dos, Alfonso tres... El viejo Ramón Vinyes... Lo más importante que hacía el viejo Ramón Vinyes era dejarnos meter en toda clase de aventuras, en materia de lectura; pero no nos dejaba soltar el ancla clásica que tenía el viejo. Nos decía : "Muy bien, ustedes podrán leer a Faulkner, los ingleses, los novelistas rusos, los franceses, pero siempre, siempre en relación con esto". Y no te dejaba soltarte de Homero, no te dejaba soltarte de los latinos. El viejo no nos dejaba desbocar.”
        Conclusión: de Homero hasta hoy, hay gente que aprende a escribir sola. Y escribe. Y lo hace bien. Y gana premios o no gana y sus obras y ella se constituyen en referentes y componentes de la cultura de las humanidad. De maravilla esta maravilla extraordinaria que parece tan natural. Tanto que la frase A escribir no se enseña todavía es muralla inamovible para algunos; muchos.

Tertulia. Taller. Creación literaria y academia.
Alguna vez, estoy seguro, sin malignidad, Isaías me preguntó qué hacíamos en el taller literario al que casi me da pena decir que todavía pertenezco. Se lo dije. Ah, tertulia. Eso es una tertulia, comentó. Después de conocer el taller de creación que él tenía en la Universidad Central, no quedaba opción a pataleo. Él tenía razón. Después de la lectura de las obras comentábamos, tratábamos de enderezar cosas, nos hacíamos al instrumental de los narradores o poetas. Punto de vista, personajes, idea-tema-argumento-historia, narrador, tiempos, imagen poética, metáfora, tropos, yo poético. Por supuesto en aquel taller había algo más que aprender lo posible. La amistad. Departíamos y la pasábamos bien. Y pasarla bien es muy importante en la vida.
        El taller de Isaías fue una continuación de los talleres de Eutiquio Leal en Colombia; y parte de una honda expansiva continental que se impuso como una alternativa a la creación literaria en la segunda mitad del siglo XX. El continente se movía. Cuba se movía. La gente se movía. Había mucho desarrapado de la fortuna –económica, cultural, literaria- que, sin embargo intuía, sospechaba que él también podía llegar; y se inventó un camino. La asociación. El colectivo. De pronto sí se puede enseñar y aprender a escribir. Los músicos, los pintores, los actores van a sitios a que les enseñen el arte. Al fin, lo peor que me puede suceder es que no sea un escritor, un creador pero podré escribir y seré alfabeto no sólo literario sino espiritual. Como que en efecto hay algo que no se puede enseñar. Pero sí el instrumental necesario para la creación literaria. (No se hable de técnicas.) ¿Suficiente para escribir obras memorables? No. Pero necesario. En el momento presente, si no se tiene la respuesta, al menos se tiene clara la pregunta: ¿en compañía o en la academia es posible acortar el tiempo de aprendizaje del equipaje necesario en el viaje de la escritura literaria? La gente sospecha que la respuesta es afirmativa. Y aquella gente, que no venía de una tradición cultural literaria, se reúne y estudia, se pasa materiales, los escribe, los comparte, los discute, los perfecciona. El país, Latinoamérica se llena de esos grupos que de manera independiente o cobijados bajo alguna institución creían en una nueva forma de llegar a ser escritores y actuaban en consecuencia. Esta perspectiva, como se sabe, ha crecido de tal forma, al menos entre nosotros, que hasta los promulgadores de aquella frase, No se ensaña a escribir, no sólo cuando las regalías se demoran o los concursos no se ganan a tiempo, pues son geniales, viven de enseñar a escribir.
        El taller de Isaías también se convirtió en onda. Ahora va por un pregrado, una especialización y una maestría en creación literaria. La experiencia de Isaías en la creación narrativa ahora se materializa en este libro del todo ejemplar hasta en sus titubeos y desaciertos. El universo de la creación narrativa. No es un manual de crítica, de historia ni teoría literarias. Es un texto para las personas que deseen escribir literatura narrativa. No se piense que reemplaza al papel y al lápiz o al ordenador en el acto de la escritura creativa, pero lo acompaña muy bien. Ni más ni menos que las obras Institutio Oratoria de Quintiliano y De Oratore de Cicerón acompañaban el proceso en la formación del orador en la Roma imperial en donde quién no quería expresarse y ser en el senado mediante el arte decisivo del discurso.
        Es preciso advertir que a quien desee encontrar en El universo de la creación narrativa un equivalente a esa cosa horrible de El ensayo en diez pasos, que no pierda plata ni esfuerzos. El libro de Isaías no contiene una sola fórmula. Contiene todos, o casi todos, los elementos que un escritor o aprendiz de escritor necesita en el proceso de la concepción, creación, escritura y la revisión de una obra literaria narrativa, cuento y novela.
        No tenemos ninguna duda. Este libro constituye, es una obra de creación, del todo necesaria en el avance, en el desarrollo de aquellas bondades también tan loables como las de la gente de El Mosaico con Isaacs y la poesía en 1864. Esa gente cumplió con diligencia y bondad, no sabemos si con grandeza, la historia que les tocó. Este libro bien puede ayudarnos a cumplir con grandeza la historia que nos corresponde a nosotros frente a los deberes nunca impuestos pero sí asumidos de la cultura.

(Casablanca 32, Bogotá. 3-III-2014).

martes, 6 de mayo de 2014

El universo de la creación narrativa (2a. edición)

El 3 de mayo de 2014, el sábado de la semana pasada, en la 27 Feria Internacional del Libro de Bogotá, D. C., Sala María Mercedes Carranza, se realizó el lanzamiento de la segunda edición de mi libro El universo de la creación narrativa. Lo presentaron los escritores y profesores de la Universidad Central, Oscar Godoy, Joaquín Peña, Andrea Salgado, y el escritor y editor, Germán Gaviria. Transcribo a continuación el prólogo que reescribí para esta segunda edición:

"En este libro exploro el proceso múltiple y complejo que significa crear un texto narrativo, de principio a fin. Y como se trata de una experiencia personal, en él conjugo los conocimientos literarios adquiridos en mi primera academia, los investigados en mi vida práctica como escritor y los logrados en la praxis de tres décadas como director del Taller de Escritores de la Universidad Central.
Plantear el diseño y desarrollo de los caminos, laberínticos o evidentes de la creación narrativa, dirigido a los nuevos escritores, a los docentes y estudiantes, en general, a los buscadores o reconocedores de la realidad narrativa, me llevó a escribir un ensayo creador en el sentido más amplio de la palabra. Traté de reanimar viejas categorías teóricas, de reconocerlas en ejemplos predeterminados o indeterminados, y de propiciar un nuevo conocimiento de ellas a partir de procesos inductivos, diferentes y nuevos, al margen de los estereotipos. El lector hallará, no el viejo texto teórico con sus ejemplos impuestos, sino las fuentes narrativas primarias esperando que alguien rompa el dique con nuevos procedimientos y recursos para alcanzar el texto oculto, el texto inexistente, el joven texto narrativo.
En la Introducción, primera de tres partes, desarrollo las razones de ser del escritor, del escribir y de la escritura, de la praxis creadora en narrativa, de los valores de la tradición y de la innovación, y propongo abandonar la visión arqueológica del análisis literario, utilizado en los programas universitarios de literatura –que siempre le negaron a la creación literaria su vocación académica–, para dar paso a otra perspectiva, a otra mirada, a otra ventana, la de una búsqueda no retrospectiva como la del arqueólogo y su espejo retrovisor, sino la de un lente creacionista, adventista, augural, que lo proyecte con conocimientos y presentimientos, inciertos o ciertos, hacia lo inmediato desconocido, que luego convertirá en lo inmediato conocido, mediante lo que he llamado el “texto inexistente”, una manera de aproximarse al texto innovador.
En la Primera Parte, dedicada a los elementos básicos de la composición escrita, incluyo desde el reconocimiento de la grafía y el sonido del signo lingüístico (aprovechables en la escritura de ficción) hasta un acercamiento a las normas básicas del idioma, convocadas desde el proceso de la creación narrativa, que el novel o el viejo escritor siempre confrontará para simular, refutar o asimilar.
En la Segunda Parte, con nuevas propuestas y ejemplos actuales, explico los componentes específicos que integran una obra narrativa, vistos en el proceso dinámico que va del génesis hasta su superación final, conclusión cierta e inadvertida, concreta pero imprevisible, que he llamado “pentafonía narrativa”: sujeto, objeto, relación, perspectiva y medios (o formas elocutivas). Aquí se compendian, para decirlo de otra manera, los pasos y momentos del proceso de construcción y composición de una obra narrativa, llámese cuento, novela, testimonio o similares.
Parto de lo general y lo elemental, de las ideas básicas en cualquier escritura indoeuropea, e indago en las categorías y conceptos específicos del proceso de la creación narrativa, incluidas reflexiones estéticas y técnico-literarias.
Busco ofrecer al aprendiz de narrador o al creador desprevenido, una red múltiple de saberes y de experiencias, para que los cuestione y los transforme en nuevas posibilidades de creación literaria.
Estos conocimientos, que confrontan la teoría con la práctica narrativa, parten de lo conocido clásico para reinventarlos en lo nuevo desconocido, dentro de un orden previsto o de un caos inesperado. He pensado un libro pluridimensional que remite, de forma simultánea, a los mecanismos visibles y a los intersticios presentidos del proceso de la creación narrativa, no desde la perspectiva de la investigación bibliográfica determinista, sino desde la luz que atraviesa el cerrojo entre la razón y la intuición. Creo que se trataría de abarcar la razón de la razón, la razón de la sinrazón, la sinrazón de la razón y la sinrazón de la sinrazón, en la creación narrativa.
En esta aproximación, el contrapunto es uno de los mejores caminos para pensar los procesos y los mecanismos del acto narrativo. Lo veo en diversas direcciones: de lo singular a lo general, y viceversa; de lo abstracto a lo concreto, y viceversa; de lo definido a lo indefinido, y viceversa; de lo consciente a la asociación mecánica libre, y viceversa; de lo único a lo interactivo; del contrario al contradictorio, y viceversa; de lo inducido a lo deducido, y viceversa; de lo integrado a lo disperso, y viceversa; de lo integral a lo marginal, y viceversa. Por eso, a una voz he contrapuesto muchas voces. Frente a una definición ya conocida, he utilizado una situación o un hecho particular de la escritura narrativa, para de ahí extraer las nuevas posibilidades de una futura escritura (no he querido definir nada, incluso puedo haber incurrido en aparentes contradicciones; pretendo crear otras realidades).
En junio de 1981, fundé el Taller de Escritores de la Universidad Central y con base en sus desarrollos teóricos y sus originales y comprobados procesos de creación, promoví, con el apoyo del Departamento de Humanidades y Letras de la Universidad Central, la fundación de la Especialización en Creación Narrativa (2008), el pregrado de Creación Literaria (2010) y la Maestría en Creación Literaria (2013). Pienso que con los cientos de egresados de estos programas (más los diplomados en Creación Narrativa hacia 2004) y con la edición, por tantos años postergada, de este libro que versa sobre el más grande los universos, el universo de la creación narrativa, he recuperado el tiempo que se deslizaba de las manos mientras los dedos soltaban las amarras de un teclado invisible, huidizo y persistente. (Bogotá, D. C., 2010-2014)".
En la Feria, el libro estará a la venta en el stand de la Sociedad de la Imaginación (Milcíades Arévalo), Pabellón 6, segundo piso, y en el de la Universidad Central, Pabellón 3, segundo piso. Por fuera de la Feria, se consigue en la Librería Lerner.