jueves, 11 de septiembre de 2014

Omar Lara y Trilce a los cincuenta

Omar Lara (Bogotá, 2014)
Hoy, 11 de septiembre, recuerdo que el poeta chileno Omar Lara pasó la semana pasada por Bogotá, invitado por el Gimnasio Moderno a su evento anual de poesía. Hoy, 11 de septiembre, de otro año en que el terrorismo de estado nacional e internacional tumbaron al presidente electo Salvador Allende. Once de septiembre, de otro año en que otra clase de terrorismo, nacido y provocado por el anterior, tumbó dos torres emblemáticas de la ciudad de Nueva York.
Pero quiero recordar, sobre todo, a Omar Lara, el poeta fundador de la revista Trilce. "Una revista de poesía: creación y reflexión", cuyo número 36, ilustrado con "Vigía IV", del artista Edgardo Neira, y con una bella contraportada, un cartel de Sebastián Burgos, Omar me entregó la tarde de su lectura, el viernes pasado, en la sede cultural Gabriel García Márquez, del Fondo de Cultura Económica de México, en Bogotá. 
En esta Trilce veo viejos y nuevos nombres. Y algunos poemas de Omar, de cuando pasó por la cárcel de Valdivia en 1973:

En la galería surgió un San Juan
verde y áspero
lento y humilde.
A media noche.
Tú cumplías diez años.
Vuelo que viene y va.
Bicho de tus dominios
amor, da vueltas a la lámpara
bicho de mis dominios.
Luego me revolcaré en el pasto
morderé la hierba jugosa;
oleré a través de la tierra que arañaré
emocionado.

Es un poema titulado y dedicado al "Cumpleaños de Berta-Isabel".
(Portada de Trilce, 36)

En 1963, muy joven (había nacido en 1941, en la Provincia de Cautín, centro-sur de Chile), Omar se había casado, y mientras estudiaba, a la vez, en la Universidad Austral de Puerto Valdivia, en 1964, fundó la revista Trilce. Por razones obvias -él salió al exilio durante un largo tiempo-, la revista ha tenido tres "épocas". Y sigue, como Vallejo, galopando contra el tiempo. Llevando y trayendo poetas y ensayistas. Allí veo otros dos de sus poemas (trae una veintena de autores, pero quiero recordar a Omar Lara):

Mesa de diálogo
Yo hago como que me arrepiento
Tú haces como que me castigas.

Este silencio
Este silencio no nos pertenece
nadie ha deseado este silencio
nadie ha pedido este silencio
este silencio se equivocó de mesa
se equivocó de miedo
se equivocó de dolor.

(Contraportada de Trilce, 36)
En fin. "He sentido a medianoche el olor de la// madera podrida de Boroa, el olor// del chilco que crece en los cerros de// Imperial, y que las mujeres buscan secretamente// ciertas tardes de cada mes", escribe en "Llave de la memoria". Esa memoria que me ha regresado casi cuarenta años atrás, cuando nos conocimos en La Habana como jurados del Premio Casa de las Américas, en 1976, un año después de que él se lo ganara con su libro de poemas Oh, buenas maneras. Siendo tan joven. 
Este 5 de septiembre, en la librería del FCE, Omar Lara con Verónica Zondek hicieron una interesante y seria charla-lectura sobre los 100 años de Nicanor Parra (que ese día los cumplía).
Fue un abrazo de casi cuarenta años.

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