martes, 16 de julio de 2013

Revista Ñ, no. 500

Portada de Ñ, No.511
Es probable que muchos lectores nunca hayan terminado un libro, o que jamás lo hayan tenido en sus manos. Sin embargo, pueden haber sido voraces lectores de revistas. Populares, académicas, especializadas, monográficas o de miscelánea. En mi casa siempre recuerdo haber tenido de niño a Life, Mecánica Popular, Semana, Cromos y Selecciones del Reader’s Digest. Más los suplementos literarios dominicales que (por una estulta audacia de los directores y dueños de los periódicos) fueron masacrados. Pero en Colombia no ha existido una tradición seria de revistas culturales. Por épocas, esporádicamente, hemos tenido algunas oficiales y otras privadas. Yo destacaría la que fundara Jorge Gaitán Durán, Mito, y, quizás, Eco, de la librería Buchholz. Lo demás ha sido una serie de esfuerzos individuales con resultados parciales o precarios. Las revistas culturales que han tenido países como Francia, Estados Unidos, España, México o Argentina, no han sido de nuestro interés. Además, en las últimas décadas el temor a la reflexión, a la crítica y a la creación innovadora, en Colombia, nos condujo a la absoluta aridez en cuanto a revistas culturales. Las agencias de publicidad, por orden de las empresas que pautan, eliminaron los avisos en las revistas culturales. Y la anemia intelectual se convirtió en pandemia.
Por eso, una revista como Ñ, la revista que sale con el diario Clarín cada sábado (óigase, cada semana), y que sostiene uno de los portales de la web más importantes de América Latina, en Colombia sería un sueño o una pesadilla. Su nombre ya indica una contundencia. La “ñ” no existe sino en castellano: por eso, como nombre, la hace peculiar e incisiva, aunque no por eso la convierte en excluyente, como seguramente sucedería si fuera colombiana. Allí están América Latina, Iberoamérica y el mundo. Yo diría –si señaláramos un lunar- que sólo le hace falta una mirada más generosa con los escritores y pensadores jóvenes argentinos y del mundo. La revista Ñ –dirigida por Juan Bedoian y manejada por un formidable equipo de editores- cada semana lo sorprende a uno con ensayos sesudos y legibles, con entrevistas, con reseñas, con crónicas, con clásicos y con nuevos, con temas tradicionales o que acaban de emerger a la vida pública.
Su No. 500, del pasado 27 de abril, es una brillante muestra. Es una antología, en retrospectiva, con autores como Marc Augé, Ricardo Bartis, Zygmunt Bauman, Borges, León Ferrari, Leonardo Favio, Fontanarrosa, Griselda Gambaro, García Canclini, Juan Goytisolo, Frida Kahlo, Lévi-Strauss, David Lynch, Claudio Magris, Eduardo Pavlovsky, Pérez-Reverte, Ricardo Piglia, Adriana Puiggrós, José Saramago, Beatriz Sarlo, Vargas Llosa, Enrique Vila-Matas, Juan Villoro, David Viñas, María Elena Walsh y tantos más. (Pueden verla en www.revistaenie.com)

(Publicado en Diario del Huila, Neiva, 13 de julio, 2013)

1 comentario:

Isaías Peña Gutiérrez dijo...

Sigo con problemas con el contador y los comentarios. Ofrezco disculpas.