viernes, 14 de septiembre de 2012

Volver a Australia 11 años después

Vine por primera vez a Australia en diciembre de 2001, mes y medio después de la muerte de mi padre. Con Clara Betty y Tamara, entonces, visitamos Sidney, Melbourne y Canberra, entre las ciudades mayores. Ahora hemos vuelto a Australia con ocasión del grado de Tamara en la maestría de Políticas Públicas y Administración de la Universidad de Carnegie Mellon, en Adelaide, el pasado 24 de agosto.
Y me he encontrado con una ciudad diferente a Sidney y Melbourne. Tendría que hacer toda una crónica para contar por qué, pero no tengo tiempo. Apenas debo decir que vine con la curiosidad de saber por qué mi hija se había radicado allí. Adelaide (que todos llamamos en español “Adelaida”) es una ciudad muy extensa, con una población que puede pasar del millón de habitantes, con una condición de tranquilidad espectacular. Ciudad de estudiantes y torre de babel como todas las ciudades australianas que conozco.

Nos tocaron los coletazos del invierno, con vientos fuertes y temperaturas bajas. Su centro urbano, la ciudad central, está rodeada por un anillo verde de parques y arboledas (así se dispuso desde su fundación y los urbanistas la han respetado con sigilo). Y el centro del centro es la Plaza Victoria (Victoria Square) que rodean grandes edificios antiguos, entre ellos el que ocupa la filial de Carnegie Mellon University.
Allí desemboca una de sus arterias principales, King William Street. Y en su centro se divierten las aves de una fuente que surte agua por todos lados (ver foto). Los diseñadores urbanísticos australianos hacen fiestas con el agua. La cuidan y la muestran con arte en todas sus construcciones, públicas o privadas. Lo mismo sucede con las vías peatonales que aparecen llenas de flores, de esculturas que rinden homenajes a sus héroes que casi siempre son animales, cerdos, pájaros, canguros, koalas, pingüinos, etc. (foto). Por ejemplo, Rundle Mall es una bella vitrina por donde todos caminan o pasean, compran o sestean, comen o conversan.

Como en toda Australia, aunque se nota más en Adelaide, el Estado y la sociedad creen que la vida es para vivirla dentro de rangos y parámetros cómodos y justos para el ser humano. Las diferencias sociales no configuran brechas infranqueables como en otros países. Las universidades son inmensas (Adelaide, Flinders, Sur de Australia, Carnegie Mellon, etc.) y en ellas se ven todas las caras de las etnias humanas. Adelaide tiene, además, el privilegio de poseer entre sus habitantes, desde hace diez años, el premio Nobel de Literatura de 2003, J. M. Coetzee, profesor de la Universidad de Adelaide, quien acaba de publicar en un solo volumen tres de sus grandes novelas: Infancia, Juventud y Verano, bajo el título de Scenes from Provincial Life, y que llevo con su firma, como mi mejor regalo (con el grado de mi hija) a Colombia.

En Adelaide se encuentran inmensos viñedos con una producción muy rica de vinos (que desconocemos en Colombia). Y la famosa Isla de Granito, legendaria y bella, que puede uno recorrer por sus orillas en una hora. Viejo puerto de vagabundos navegantes de mar que por ahí pasaron, es Víctor Harbour. Y una obra de ingeniería la del puente que une y se recorre en coche de caballos, el puerto con la isla.
Allí, en Adelaide, vive Tamara por ahora, como muchos colombianos. Allí ha escrito Coetzee varias de sus grandes novelas posteriores al premio y que ya casi le hacen merecedor de otro Nobel (en marzo aparecerá otra novela suya sobre la infancia de Jesús). Adelaida se queda metida en la gran bahía del suroeste de Australia, un poco escondida, mientras en nosotros crece la nostalgia de la despedida.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Maestría de Tamara Andrea en Adelaide

El pasado 24 de agosto, a las 11 de la mañana, en la ciudad de Adelaide (Australia), Tamara Andrea Peña Porras, periodista egresada de la Universidad Central de Bogotá, después de dos años continuos de estudios, recibió en el Sciencie Exchange Auditorium, de la Carnegie Mellon University, en Adelaide, Australia del Sur, su título de Master of Sciencie  in Public Policy and Management (MSPPM).
La sesión de graduación estuvo presidida por el embajador de los Estados Unidos en Australia, por el gobernador de Australia del Sur y por Anna Cosentino (en la foto con Tamara Andrea, al final del acto de graduación) y Colin Underwood, autoridades académicas de los programas de postgrado de la Carnegie Mellon University de Adelaide .
Junto con Tamara Andrea se graduaron otros 14 alumnos de países como India, Indonesia, Filipinas, Kenia, Sur África, Argentina, Haití, Pakistán, Estados Unidos y Australia.