lunes, 30 de julio de 2012

Murió Héctor Tizón, en su Yala (Jujuy), Argentina

"Tenía 82 años. Acababa de publicar un libro repasando sus grandes historias, las mismas que contó en obras magistrales como Fuego en Casabindo (1969), La mujer de Strasser o La belleza del mundo. Recibió varios premios, entre ellos el grado de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras que concede el gobierno de Francia".

Así abrió la noticia de la muerte de Héctor Tizón la revista Ñ de Buenos Aires. Horacio Bilbao dice que Héctor Tizón "Había nacido, por casualidad, en Rosario de la Frontera, Salta, el 21 de octubre de 1929. Pero siempre su vida transcurrió en Yala. Allí pasó su infancia, y quizá allí mismo decidió que ese cruce entre el desierto y las yungas sería el teatro de operaciones para contar y contarse a sí mismo. Desde temprano, Tizón debió navegar entre dos lenguas, la de los libros y la quechua. Ni sus años en La Plata o en México, ni el exilio en España, o su carrera diplomática en Milán, le cambiaron el foco. Su literatura se nutre también de esas experiencias, pero fluye siempre de su sangre alto peruana".
Yala, como San Salvador de Jujuy, al norte de Argentina, fueron siempre -mientras vivió en su país- sus raíces y de ahí extraj0 el material de sus cuentos y novelas.
Conocí a Héctor Tizón porque a comienzos de la década del 70 me envió firmada su novela El cantar del profeta y el bandido (1972), que acababa de editar en Buenos Aires, en la colección "Narrativa Latinoamericana", la famosa Compañía General Fabril Editora. La novela había sido finalista en el Premio Casa de las Américas de La Habana de ese año. Antes, en 1969, había sido finalista en cuento.
Héctor Tizón (foto, tomada de Ñ) publicó A un costado de los rieles, en México (1960), un conjunto de relatos que abriría un ciclo sobre la historia mítica y cotidiana del el norte de Argentina. Memorial de la Puna fue su último libro publicado. Entre los dos aparecieron una veintena de novelas y cuentos que hoy ha reeditado Alfaguara en Argentina, para que la muerte no sea más penosa que el olvido, como lo dijo el viejo Tizón.
[http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Fallecio-escritor-Hector-Tizon_0_746325504.html]

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