miércoles, 16 de marzo de 2011

Casa de Lezama Lima, Monumento Nacional

Me encuentro con un viejo boletín de prensa, del diario Gramnma, de La Habana, redactado por Octavio Borges, donde se da cuenta de la declaratoria como Monumento Nacional de la casa del gran José Lezama Lima, y no me resisto a trascribirlo, a pesar de que ya no es noticia -pero, tal vez, sí lo sigue siendo-. Lezama nació el 19 de diciembre de 1910 y murió el 9 de agosto de 1976, a los 66 años.

"La casa donde el gran escritor José Lezama Lima vivió la mayor parte de su vida, fue declarada hoy -efeméride del centenario de su nacimiento- Monumento Nacional. Abel Prieto, ministro de Cultura, junto a los premios nacionales de literatura, César López, Reynaldo González y Antón Arrufat, cancelaron un sobre de primer día en homenaje a la vida y obra del autor de la monumental novela Paradiso.
Margarita Ruiz, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, y Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro, develaron la placa que consigna el carácter de Monumento Nacional al predio de Trocadero 162, muy cercano al Prado habanero. Ruiz destacó que la instalación atesora el legado del autor de Muerte de Narciso, sus libros y cuadros y la atmósfera de un creador que es un hito de la cultura cubana y universal.
El pintor Francis Fernández Trujillo inauguró su exposición Travesía por el mito, una colección de retratos de José Lezama Lima, todos vinculados con su obsesión por la literatura y que lo muestran en sus gestos más íntimos y recurrentes, como cuando quedaba absorto fumando un tabaco.
Los bailarines Yane Barbeto y Pedro Ricardo, del Ballet de la Televisión Cubana, presentaron un performance escénico basado en el poema homónimo "Rapsodia para el mulo", que contó con la actuación especial del actor Roberto Gacio.
El acto concluyó con una presentación musical de Teatro Mediocre del Caribe, agrupación que realiza una curiosa experimentación con las voces e instrumentos".
Ahora sí, con mayor razón, pasar por frente a Trocadero 162, se convertirá en un ritual sin falta para los visitantes de La Habana.

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