martes, 31 de agosto de 2010

Un poema de VJ Romero

Vj Romero acaba de publicar un poema-libro bajo el título de La sombra en el espejo. Lo dividió en tres partes, "¿Quién soy yo cuando el otro no está?" ("Soledad"), "¿Quién es el otro cuando yo no estoy?" ("Distancia") y "¿Quién soy yo cuando yo no estoy? ("Ausencia"). De la primera parte es este fragmento que me ha enviado el poeta bogotano residente en Cali. El libro es de Editorial San Pablo, Bogotá, 2007, ilustrado por Mónica Peña Herrera.

Y entonces la oscuridad,
la vida que brotaba en cada cuadro.
El llanto.
Recordar un ayer más ayer
que el ayer que hoy se recuerda.

¿Y qué era la noche?
Una llovizna incesante
que nos devuelve empapados a la casa.
Un tinto en esa esquina solitaria
que siempre nos recuerda a Jack Nicholson
en Mejor, imposible.
Y ese montón de fantasmas
que pasan raudos por nuestro lado
buscando un transporte.
El metro o el tranvía, un taxi...
Y luces
y reflejos que huyen de nosotros,
como los recuerdos.
Llegar a la casa.
Esconder el paraguas.
Escapar de los abrazos de Bruno,
que desesperado
nos suplica que le demos una vuelta al parque.
Y en el parque
otra vuelta y otro cigarrillo
que aleja las gotas de lluvia.
Una oscuridad que devora el humo.
Una lluvia
que también devora el sabor a lágrimas
que aún quedaba en las mejillas.

¿Y el sueño?
¿Era solo volver al calor del otro?
A sus apasionados abrazos.
A sus manos que caminan
a ritmo de bolero y de jazz.
La noche
es solo el interrogatorio
o solo los silencios y los besos.
La humedad,
el sabor a menta del coctel,
la angustia de la ginebra
que se ahoga en el jugo de naranja.
¿Era ese sabor a despedida que son las buenas noches?
Era hundirse en el libro de Proust
o de Kundera que aún no comienza
a pesar de los días que se han gastado intentándolo...

Y luego,
la oscuridad.
Ese sabor a soledad.
Esa sensación de ausencia que es el sueño.
El cúmulo de imágenes,
días soleados y lluviosos,
viejos recuerdos que pueblan,
como desplazados,
las seis o siete horas
en que nos morimos para el mundo,
en que el mundo de los otros
se muere para nosotros,
en nosotros...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

VJ Romero. Como mi maestro me exigió, y como escritor me enseña aún hoy, las maravillas de las palabras, y las maravillosas cosas que con ellas se pueden escribir...

Jimmy Jaq

Antonio jose campo, becario dijo...

Vj romero el mejor EB ortografía y con su popular frase alto hay.

Anónimo dijo...

Me encanta leer a Vj Romero.