viernes, 15 de enero de 2010

Un Puracé sin nieve en 2010


El 1o. de enero de 2010, el Puracé (en la foto 1), como le decimos con confianza al volcán-nevado que vigila el occidente colombiano, entre los departamentos sureños del Cauca y el Huila, aparecía sin nieve. Un sol fuerte anegaba todo. Y desde la casa de la finca paterna, desde donde lo vemos cada vez que -desde hace 60 años- las nuebes lo permiten, echamos de menos la blancura brillante de su cabeza alegre. Esas montañas inmensas de los Andes han sido nuestros íconos -como lo confirmara José María Arguedas en su novela Los ríos profundos-, y sorprendieron nuestra infancia y no dejan de hacerlo en la madurez, como ahora que tocamos la nieve derretida del volcán Osorno (en las fotos 2 y 3), al pie del lago Yanquihue, en Puerto Varas, Chile. Los indios tuvieron la fortuna de adorar lo que veían, sin tener que recurrir a la fe para ver lo que uno no sabe si existe. Y las grandes montañas, el sol, la luna o un lago, fueron suficientemente vigorosos como para aturdir la mente y la sensibilidad humanas, y producir afectos y respetos por ellos. Pero mi Puracé sin cabeza blanca, al frente de mi casa en "La Batalla", la finca que rebautizó mi padre, pues, antes se llamaba "Las Delicias", me ha dejado un poco desolado. Y no se si se trata de algo pasajero, de algo definitivo, del Niño, del cambio climático, o de la terquedad del tiempo de los hombres. Ojalá el 2010, sin la blancura del Puracé, no vaya a ser un año tan oscuro.

4 comentarios:

Beatriz Giovanna Ramirez dijo...

Querido Maestro:
Las montañas, los valles, los hermosos paisajes...
El blanco majestuoso del nevado se está poniendo negro.
Un abrazo.
Beatriz.

Isaías Peña Gutiérrez dijo...

gracias, beatriz, y me alegra escucharte tan lejos que andas...

Anónimo dijo...

Esa blancura de la MONTAÑA COLOMBIANA, la que te impulsa al ascenso, esa es la que me encantaría estar sintiendo ahora entre mis manos...
Ya llevo cuatro semanas saliendo de casa y encontrando un tapete blanco a mis pies... tan facíl y tan frío!!!
Otro cambio que le atribuyen al clima...
Estoy tan feliz por reencontrar tus palabras!

JOHN dijo...

Querido Isaías:

He estado preguntándome si las nieves derretidas, los desiertos húmedos, las selvas sin árboles, el mar sin peces, los corales sin vida, Bogotá caliente y las tierras del norte más heladas que nunca... Serán solo un cuento que no queremos entender? O esto que no entendemos es solo un cuento?

John Fredy