miércoles, 30 de septiembre de 2009

La Movida Literaria


En la sede del Fondo de Cultura Económica de México (Centro Cultural Gabriel García Márquez), esquina de la Calle 11 con Cra. 6ª., de Bogotá, se hará esta noche, a las 6 de la tarde, la presentación de un nuevo número de la revista literaria La Movida Literaria, que dirige Andrés Mauricio Muñoz, narrador, ganador, entre otros varios premios, del pasado Premio Nacional de Cuento del Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá. Les adelanto la portada de la misma. Están todos invitados.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sobre Haroldo Conti (2)


Cuenta el narrador argentino Juan Bautista Duizeide que a una hora de tren del centro de Buenos Aires y más unos minutos de lancha, pero pocos ya que está en lo que se llama la "primera sección de islas", en El Tigre, precisamente sobre la cruz del arroyo Gambados, se encuentra la Casa Museo de Haroldo Conti, que coordina Marcelo Conti, hijo de su primer matrimonio.
Pero las noticias recientes sobre Haroldo son las películas que acaban de estrenarse. La primera, un largo metraje, documental de ficción, dirigido por Miguel Mato, titulada Haroldo Conti, HomoViator, donde el novelista se cuenta así mismo. Dice Duizeide: “En la película aparecen algunos minutos de Haroldo filmado allí en glorioso blanco y negro. Haroldo macheteando junco, Haroldo remando, Haroldo caminando entre los árboles con un perro... Forman parte de la filmación en 18 mm., que hizo Roberto Cuervo, un juninense que estudiaba cine en la Universidad de La Plata antes de la dictadura. Un film biográfico de Haroldo que sería su tesis de graduación. Pero lo secuestraron a Haroldo y Cuervo murió poco después en un accidente automovilístico. Su hijo Andrés (Cuervo) participó en el proyecto Homo Viator, aportó ese metraje y además aparece brevemente como actor (es el muchacho que corre a grandes zancadas por un puente rural)”. La película ya fue Premio Especial del Jurado en el Festival de Valladolid, 2008.
Hoy, estreno en Buenos Aires
Lo sorprendente ahora es el documental que Andrés Cuervo –entonces un muchacho, ahora un señor director de cine- armó para rescatar a Haroldo y a su padre Roberto. Desparecido por la dictadura, el uno, y muerto en el accidente, el segundo, sólo quedaba rescatar el proyecto cinematográfico de la década del 70. (Me ha hecho recordar un poco La mirada de Ulises, de Theo Angeolopoulus, por aquello del rescate de viejos rollos).
El documental se llama El retrato postergado y se estrena hoy 28 de septiembre en el auditorio de la Biblioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires. Puede verse más información en: www.elretratopostergado.com.ar
Ojalá circulen las dos pronto en Colombia. Y felicitaciones para Miguel Mato y Andrés Cuervo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Declaración universal por la infancia

Estos 12 reclamos por la infancia son el producto de la fantasía poética del incansable Francisco Garzón Céspedes y de su buena locura. Aquí van para constancia.

MANIFIESTO UNIVERSAL POR LOS DERECHOS
DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS
A LA ORALIDAD Y A LOS CUENTOS

1. Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho, desde que están en el vientre, a que su madre les hable, y les cuente historias, les lea en prosa y en verso, animadamente, y siempre con amor.

El habla es el oro que no la plata,
y es más: es ser humano, es amor.

2. Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho a que la voz materna, que es la única que ellos encontrándose aún en el vientre pueden escuchar, les hable expresivamente desde la responsabilidad de establecer las primeras plataformas de la relación entre la infancia y el habla, y entre la infancia y la lengua, unas relaciones indispensables para llegar a esa comunicación que es la oralidad.

La lengua es Humanidad, sociedad humana,
entretejido colectivo.

3. Todas las niñas y todos los niños de cualquier raza, continente, país, idioma, posición económica, tenga su familia la visión del mundo que tenga, tienen derecho a que su madre y su padre, sus abuelas y abuelos, sus tías y tíos, y los seres humanos próximos, les hablen y les cuenten cuentos y narraciones diversas, todo animadamente y sin que estén presentes otros sonidos (la radio y la televisión encendidas, por ejemplo, que a esa edad no los influyen en positivo con sus resonancias, pero sí son interferentes).

El habla surgió ante todo
para testimoniar amor
y solidaridad.

4. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que en las sociedades de escritura, y en las de escritura y medios audiovisuales, a las acciones insustituibles de contarles a palabra, voz y gesto vivos, se le sume el leerles cuentos en prosa y en verso, y comentárselos durante todo el primer año de vida, que es cuando se establecen las principales bases neurológicas y muchas de las conexiones que, en gran medida, dependen para constituirse de la presencia del habla, dependen de la presencia de la oralidad en los primeros meses; desde la ciencia se señala ya que la cantidad de palabras que una criatura escucha cada día en sus primeros meses es determinante para su desarrollo y para su posterior inteligencia, imaginación y capacidades creativas o creadoras, para su posterior interés y comprensión lectora, para sus futuros avances y éxitos escolares, y para sus futuras aptitudes sociales.

La oralidad es cimiento colectivo de lo humano;
en verdad, nos definió como humanos.

5. Todas las niñas y todos los niños, en correspondencia con la importancia para su crecimiento del entorno y de las acciones humanas que reciben inicialmente, y en correspondencia con la decisiva influencia de la oralidad en los primeros años de la vida (que es cuando se instituyen muchas de las conexiones e interconexiones cerebrales determinantes) tienen derecho a esperar que los adultos asuman la definición científica, no metafórica, de la oralidad, que ya existe, la definición que define a la oralidad como proceso de comunicación y no sólo de expresión, y no sólo como el hablar en voz alta; que la define como proceso de invención y reinvención entre interlocutores que no admite la literalidad; y a que, en correspondencia con todo ello, en el seno de la familia de cada niña y niño se preste especial atención hasta los tres años de edad, de modo consciente y siempre grato y adecuado, a la presencia activa de la oralidad en sus diferentes formas: conversación, cuento oral, entre otras ya señaladas (presencia a la que debe sumarse la de la lectura en voz alta); responsabilidad, todas estas presencias, que la familia nunca debe descuidar, compartiéndolas cuando sea tiempo con el sistema de formación y enseñanza a lo largo de la niñez y la adolescencia y la juventud de cada individuo, lo que además avalará una mejor comunicación de cada ser humano hasta la vejez, y garantizará la mejor comunicación en y del mundo como un todo.

La oralidad es conjunción de ejes que se complementan.

6. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que, desde que son vida, la familia y la sociedad les compartan la cotidianidad y los saberes por medio del habla, primero; y de la oralidad más cercana tan pronto sea posible; todo a través de conversaciones y de anécdotas, de recuerdos y de historias.

La oralidad es para el ser humano partida,
recorrido, destino y hallazgos,
viaje con otro u otros a un infinito sin fronteras.

7. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les explique el mundo por medio de la oralidad, y, mucho, por medio de las conversaciones; derecho a que se establezca comunicación con ellos como interlocutores; y, cuando ya estén en condiciones de conversar, derecho a que, respetándolos como individualidades, se les escuche hablar para comunicarse, y se les responda a todas sus preguntas; y derecho a que siempre se tenga tiempo para conversar con ellos, y con ellos como participantes y protagonistas.

La oralidad es con el otro y no para el otro.
Contar oralmente es contar con el otro como interlocutor
y nunca como espectador.
De inicio los niños y las niñas tienen que comer,
que ejercitar y desarrollar su cuerpo y su mente,
y estos son los tres factores indispensables
para la salud y el crecimiento. Su ejercicio y desarrollo
mental comienza realmente cuando se habla para ellos,
y prosigue con la oralidad cuando se habla con ellos,
una oralidad que debe ser en plenitud
a lo largo de toda la existencia humana.

8. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que el acercamiento al habla y a la lengua iniciado por su madre, y establecido y desarrollado en términos primero de habla y, paulatinamente, en términos de oralidad como comunicación, y también establecido, en sus primeros años de niñez, en términos de expresión leída en voz alta por la familia, los amigos y la sociedad, se continúe con consistencia y congruencia, y de modo priorizado, por los maestros en la escuela (una escuela que primero comunique para expresar, informar, difundir, trasmitir, enseñar, formar), por los bibliotecarios en las bibliotecas, y, entre otros, por los profesionales de la oralidad artística y de la oralidad artística escénica, sin que estas acciones y espacios de oralidad plena, de oralidad que cree en la niña y en el niño, y los respeta como interlocutores capaces sin mediatizaciones a su imaginario, sean sustituidos por otras formas habladas pero no orales del contar, unas que también deben tener presencias relevantes (el contar desde la lectura en voz alta, el contar desde el teatro o cuento teatralizado, entre otras).

La oralidad es el camino natural a la lectura.

9. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a pedir que se les converse, se les responda, se les explique y estimule, y se les cuente oralmente en cualquier sitio, hora y circunstancia posibles, a sus madres y padres y abuelas y abuelos, y, entre otros, a sus tías y tíos; todos los que deberán corresponder, a riesgo de perder, si se niegan, la confianza de niñas y niños; una confianza que, además y entre más, les da derecho a las niñas y los niños a pedir otro cuento, a pedir un cuento nuevo y a pedir escuchar un millón de veces el mismo cuento; una confianza que, además y entre más, le da derecho a niñas y niños a inventar sus propios cuentos o a reinventar los escuchados o leídos y, a su vez, a contarlos oralmente.

La oralidad es insustituible para ser los humanos
que somos. Contar oralmente es compartir la confianza.

10. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les compartan, siempre desde la oralidad y, paulatinamente, también desde la lectura, las tradiciones orales y las tradiciones memorísticas de los pueblos, aquellas tradiciones que tanto en ética como en estética respondan a los derechos y valores humanos universales y a los de la oralidad y el arte; derecho a que se les narren mitos y leyendas, cuentos populares comunitarios y cuentos populares maravillosos y cuentos de nunca acabar, entre otras artes y géneros de las tradiciones que narran historias, y entregan creaciones hermosas y críticas, creaciones imaginativas y sugerentes, esclarecedoras y soñadoras, todo desde la certeza de que en la medida en que se cuenta oralmente con las niñas y los niños se están desarrollando no sólo su capacidad de imaginar y su capacidad de crear, sino también su necesidad de aprehender cada vez más el mundo que los rodea.

La oralidad es de palabras verdaderas: de palabras ciertas y mágicas
de la razón y el sentimiento; de palabras ciertas
y mágicas de la invención y la reinvención.

11. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho igualmente a que se les cuenten, oralmente y oral artísticamente y oral escénicamente, los cuentos y otras historias de la literatura universal y de la literatura de su país, de los textos clásicos a los de las grandes escritoras y los grandes escritores de todos los tiempos, y con énfasis en los contemporáneos; a que se les narren cuentos potenciando al máximo la comunicación por sobre la expresión; a que se les narren con pasión y con compromiso, con responsabilidad y con entrega, con ternura y con complicidad, con sentido del humor y con sentido de lo emocional, con expectación y con riesgo.

La oralidad es el llamado más poderoso que puede hacerse
a la imaginación de otro ser humano, porque tiene que ver con la imaginación y no con la construcción física
de las imágenes; enseñar a imaginar es enseñar a relacionar
y enseñar a relacionar e interrelacionar es esencial
para el desarrollo de los poderes creadores.
La imaginación es camino de futuro.

12. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a esperar que, muchas veces y sin tener que pedirlo, los adultos, madres y padres, abuelas y abuelos, tías y tíos, entre otros de la familia o de la amistad; en salones y dormitorios, cocinas y comedores, portales, patios y terrazas, aulas y salas de lectura, parques y plazas y campos y playas; les cuenten oralmente recuerdos y anécdotas, y les cuenten los más disímiles argumentos, les digan refranes y máximas, dichos y pensamientos, para que cualquier espacio sea un espacio de oralidad y de comunicación humana donde juglares de la ternura encuentren en su conciencia y en su memoria, en su razón y en su corazón, las palabras que completan y expanden, las palabras que curan y salvan, las palabras de la felicidad y de la alegría, las palabras de los criterios, las sensaciones y los sentimientos, las palabras de la lealtad, la dignidad, la tolerancia, la fraternidad y la libertad, las palabras del amor y la solidaridad y la amistad y la generosidad, las palabras bienintencionadas y bienhechoras del mejoramiento humano.

La oralidad es la suma de la vida.

Francisco Garzón Céspedes
(Cuba/España)

Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica
(España/Madrid)
ciinoe@hotmail.com

Escrito en España 2007/2009, y desde lo recibido
en Camagüey, en La Habana, en Caracas, en México D. F., en Madrid
y en otras muchas ciudades y pueblos y campos
de América Latina y el Caribe, Europa y África.

Este Manifiesto tiene uno de sus antecedentes en la Declaración Universal de los Derechos del Niño a Escuchar Cuentos que el Teatro Universitario para Niños “El Chichón” de la Universidad Central de Venezuela redactó a partir de que F. Garzón Céspedes le compartiera sus reflexiones desde su Taller de Narración Oral Artística “Cómo contar un cuento” (con el que iba construyendo su propuesta de la narración oral escénica), convocado por el CELCIT en el Ateneo de Caracas, en Diciembre de 1983. En consecuencia el texto de dicha Declaración… está firmado por “Redoblante”, personaje escénico creado por Garzón Céspedes (Premio de la Crítica “La Rosa Blanca” y Premio Iberoamericano “Ollantay” de Teatro para Niños). Esa Declaración apareció por primera vez en 1984, en el Programa del estreno de cinco obras de “Redoblante”, por “El Chichón”, en la Universidad Central de Venezuela.
ciinoe@hotmail.com / http://ciinoe.blogspot.com

viernes, 18 de septiembre de 2009

Concurso de minicuento Revista Avatares

Para su lanzamiento a la vida pública, la nueva Revista Avatares, de Pasto, Nariño, Colombia, ha convocado a un concurso de minicuento por internet.
Enviar al correo electrónico del concurso de la Revista Avatares, antes del 16 de octubre, un cuento (uno solo) de máximo una página, 21 líneas, a doble espacio, inédito, tema libre, con seudónimo, en un archivo adjunto, de Word, con el título del cuento. En archivo aparte, la identificación.
Indispensable ver las bases completas en el blog de la revista Avatares, que dirigen, entre otros, Rey Carlos Villadiego y Augusto Lozada :
Blog:
http://revista-avatares.blogspot.com
Correo: revista.avatares2009@gmail.com
Dirección envíos: concursocuentoavatares2009@gmail.com

martes, 15 de septiembre de 2009

Premios Nacionales de la Universidad de Antioquia, 2009


El rector de la Universidad de Antioquia, Alberto Uribe Correa, dio a conocer el viernes pasado, en las horas de la mañana, los nombres de los ganadores de los Premios Nacionales de Cultura 2009, que cada año convoca y que tienen una importancia similar a los del Ministerio de Cultura en Colombia.
El X Premio Nacional de Cultura por Reconocimiento tuvo como ganador al Maestro Jaime Jaramillo Uribe, a quien se reconoce como fundador de la nueva historia en Colombia.
En el XXVI Premio Nacional de Literatura, modalidad novela, la ganadora fue la antropóloga y escritora caldense, egresada hace 28 años del Taller de Escritores de la Universidad Central, Gloria Inés Peláez Quiceno (foto), por la obra La francesa de Santa Bárbara. El jurado señaló: “Se trata de una novela histórica ambientada por los años de la independencia, que se desarrolla en Santa Fe de Bogotá, y en la que se recrean como personajes literarios a Francisco José de Caldas, Alejandro Humboldt, José celestino Mutis y otras figuras centrales de la historia colombiana, presentadas desde la perspectiva de una viajera de origen francés.”
El VII Premio Nacional de Artes, modalidad danza, fue declarado desierto por el no cumplimiento de requisitos de las personas que se postularon, en especial el de acreditar cinco años de experiencia en la práctica de la danza.
Los jurados del VIII Premio Nacional de Comunicaciones, modalidad medios audiovisuales, eligieron como ganador por unanimidad el documental “El último viaje con los hermanos”, de la comunicadora social María Milena Zuluaga Valencia.
La ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Cultura Universidad de Antioquia, se llevará a cabo el próximo jueves 8 de octubre a las 6:30 p.m. en el auditorio principal del Edificio de Extensión.
Correo electrónico: premiosudea@quimbaya.udea.edu.cohttp://www.udea.edu.co/premiosnacionalesdeculturaTeléfono: (574) 219 51 75

domingo, 13 de septiembre de 2009

Un minicuento de Oscar Wilde

El imán

Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.
Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso irresistible la comunidad entera gritó:
-Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.
La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.

Este minicuento del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900), lo tomo de uno de los envíos de la Biblioteca Digital Ciudad Seva, muy apropiado para tiempos como por los que pasamos ahora en Colombia.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Un poema de Luz Mary Giraldo

Como un centinela

La vida por siempre dando vueltas
y como un centinela la muerte en los rincones
llama en silencio con todo y sus gerundios:
gato lamiéndose despacio
perro ladrando en la mitad del sueño
pájaro cantando al comenzar el día
mientras tejen su tela las arañas.

Golpea el viento
apaga la luz en la ventana
se escucha la zozobra
y el silencio recoge expectativas.
Parpadean los hilos del asombro
y entre la soledad de un pájaro
oigo distintas formas de alegría:
pequeñas cosas que pasan en la casa.

El último libro de poesía publicado por Luz Mary Giraldo es Sonidos en la luz, cuyo lanzamiento se hizo en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá. Antes de ser ensayista, profesora, compiladora, Luz Mary era poeta en Ibagué.

martes, 8 de septiembre de 2009

Sergio Pitol, el mago


Lo que quiero es, a propósito de la columna de Juan Gabriel Vásquez (que aparece todos los viernes en El Espectador), escribir siquiera un poco sobre Sergio Pitol. Tengo la impresión de haber escuchado la primera vez sobre él en los años 80s., cuando Marco Tulio Aguilera Garramuño llegó a Xalapa, y Pitol (foto) trabajaba en la Universidad Veracruzana. Pero como a Marco no se le puede creer todo, a Pitol vine (como vinimos todos, incluido el desagradecido de Darío, a quien Pitol le dedica muchas páginas en su último libro) a pararle bolas mucho años después. Y es una lástima que haya sido así. Porque, por lo visto, aunque su tratamiento en La Habana, del 2004, fuera exitoso, ya Pitol nunca será el mismo de los años 80s. Silvia Reyes me regaló el año pasado un libro loco de Sergio Pitol, El mago de Viena. Lo hizo el Fondo de Cultura Económica de México en 2006, pero en España se había editado en 2005. No tiene índice y uno se guía por los inter-títulos en mayúsculas. Yo, entonces, lo leí en el mismo desorden, agregándole el mío, porque en cada madrugada saltaba de un tema a otro más interesante, sin importarme su continuidad. (Creo que volveré a leerlo en el desorden del autor o de la editorial). Ahí están sus famosos viajes, que a la postre fueron uno solo. Y revuelve ensayo con crónica, presente con futuro –porque no quiere que lo emproblemen (viene del verbo emproblemar, que no existe en español) con las nostalgias del pasado-, diario del hoy con recuerdos anclados, serenidad con sapiencia, todo siempre en su estilo clarividente, eso que Juan Gabriel en su columna llama, cartesiano y justo, “una mezcla curiosa de humilde oralidad y de certidumbre sintáctica”. Porque, con viajes y con libros, o sin ellos, no he conocido a alguien que tenga conciencia de la escritura como este mago. Por eso, cuando el año pasado, propuse mi programa de “Poéticas de la narración” (hasta el par del Ministerio de Educación se asustó con este nombre), para la Especialización en Creación Narrativa de la Universidad Central, comencé con Aristóteles y terminé con Pitol. Sólo que debí señalar, no unos capítulos, sino El mago de Viena completo.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Un poema de Alejandro Boccanera

Yo digo adentro mío


Adentro hay una boca recibiendo a la lluvia
y una mano queriendo penetrar en los trenes.
Adentro está mi infancia con su mañana blanca,
mi pueblo, allí, colgado de la lengua del día.
Adentro está tu frente pero nunca los lunes,
porque adentro me sobran el reloj y los diarios.
Adentro está, lo bueno, lo malo, lo que queda,
mi corazón adentro un pájaro sin rostro.
Adentro tengo al viento derramado en tus hombros,
es decir, este aroma de ausencias y de gritos.
Adentro estoy yo mismo golpeando para fuera
y hay una almohada tibia donde apoyo tu nombre.
Adentro está el otoño el café el intestino
las rótulas tus ojos el parque que olvidaste.
Adentro están doliendo tu setiembre y mis pasos
y hay una piel llorando.
Ahora,
adentro mío se oxida una ternura.
Yo digo adentro mío, en esta tarde
de otros.

Jorge Boccanera, poeta, dramaturgo y periodista, nació en Bahía Blanca, Argentina, en 1952, ganó el Premio Casa de las Américas de Cuba en 1976 con su libro Contraseña, un año después el Premio de Poesía Joven de Mexico, y en 2008, el Premio Casa de América, con un jurado encabezado por el Maestro Juan Gelman. Pasó varios años de exilio en México, donde colaboró con Saúl Ibargoyen, y en 1986 nos dejó su libro Marimba, en Bogotá.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Un minicuento de Guillermo Velásquez Forero

Ecos del olvido


A Néstor Ganduglia y
Natalia Rebetez

En el lindero invisible de la medianoche, entre los altos muros del miedo, oíamos las ánimas que escarbaban entre los archivos secretos de la memoria popular, abrían cajas, sacaban carpetas, pasaban folios y, luchando contra el poder del silencio oficial, trataban de leer en voz alta la historia interminable de los crímenes contra el pueblo. Pero sólo se percibía el eco del horror de los alaridos, llantos y gemidos del viento de la maldición, que llegaba del olvido arrastrando y golpeando contra las sombras su denuncia tétrica e inútil.


Tomado del último libro de Guillermo Velásquez Forero, Luna de espantos. Cuentos brevísimos, ganador del primer premio en el Concurso Departamental de Literatura, Consejo Editorial de Autores Boyacenses, Secretaría de Cultura y Turismo de Boyacá, género cuento, Colombia, 2008, en el que fueron jurados: Andrés Elías Flórez, Hernán Fonseca y Gilberto Ávila.