jueves, 30 de julio de 2009

XVI Congreso de Colombianistas


En la Universidad de Virginia, en Charlottsville, Estados Unidos, se realizará, del 4 al 7 de agosto de 2009, el XVI Congreso de la Asociación de Colombianistas. En esta ocasión, dos historiadores serán sus invitados de honor: Myriam Jimeno y Jorge Orlando Melo. Se presentará la obra de teatro basada en el texto de Patricia Lara, Mujeres en la guerra, actuada por Carlota Llano y dirigida por Fernando Montes. Y tendrán dos homenajes especiales: de la Universidad Javeriana irán algunos profesores que recordarán a J. Eduardo Jaramillo Zuluaga, muerto en diciembre pasado en un absurdo accidente, y, otro grupo de investigadores se referirán a la obra literaria del sociólogo, periodista y escritor Alfredo Molano.

martes, 28 de julio de 2009

Jaime Mejía Duque (1933-2009)


El pasado viernes 24 de julio habría muerto en Santa Marta el ensayista y crítico literario Jaime Mejía Duque. Salvo Gustavo Álvarez Gardeazábal desde su espacio en La Luciérnaga, en la cadena radial Caracol, la prensa colombiana ha guardado silencio, lo ha ignorado (o no es cierto que haya muerto). La revista digital Eje XXI (www.eje21.com.co), sin embargo, lo ha confirmado con esta nota (que corrijo mínimamente):
“El escritor caldense Jaime Mejía Duque murió el viernes a la edad de 76 años en Santa Marta, víctima de un ataque cardíaco, confirmó hoy el diario digital EJE 21.Aunque la información no ha tenido la difusión que merece, en los círculos de la intelectualidad se deploró profundamente su desaparición. Curiosamente, pocos medios hicieron eco a la noticia suministrada en primicia por el escritor y periodista Gustavo Álvarez Gardeazábal, a través de "La Luciérnaga", de la cadena radial Caracol. Mejía Duque nació en Aguadas, en 1933. Escritor y crítico literario, abogado y catedrático universitario, fue colaborador de suplementos literarios de El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y La Patria. Entre sus obras figuran: Literatura y realidad, Mito y realidad de Gabriel García Márquez, La Vorágine o la ruta de la muerte, Narrativa y neocolonialismo en América Latina, El otoño del patriarca o la crisis de la desmesura, Contraseña, Isaacs y María, El hombre y su novela, Ensayos, La narrativa de Manuel Cofiño López, Bernardo Arias Trujillo: el drama del talento cautivo, Tomás Carrasquilla, El nuevo Diógenes y otros poemas, Los pasos perdidos de Francisco el Hombre, Evocación de Azorín”.

Durante las décadas del 60 al 80, Jaime Mejía Duque desempeñó una gran labor ensayística (en literatura ocupó el rango que Estanislao Zuleta, a quien leía con fervor, ocupó en el pensamiento colombiano), basado siempre en sus lecturas hegelianas. Enfrentarse con García Márquez lo sacó del ring cuando dijo que El otoño del patriarca era una desmesura. Y curiosamente, mientras sus ensayos eran densos y abigarrados (crítico del lenguaje greco-caldense, no logró escapar del todo a él), Jaime siempre quiso una narrativa llana, como la que él alcanzó a escribir en cuentos y novelas. Alguna vez se lo dije y me expatrió. Pero sus análisis de Carrasquilla, Jorge Isaacs, Arias Trujillo y León de Greiff, fueron muy útiles para la crítica latinoamericana, donde tuvo sus lectores y seguidores.

domingo, 26 de julio de 2009

Un poema de Roberto Sosa

La eternidad y un día
A Francisco Salvador

Se hace tarde, cada vez más tarde.
Ni el viento pasa por aquí y hasta la Muerte es parte del paisaje.

Bajo su estrella fija Tegucigalpa es una ratonera.
Matar podría ahora y en la hora que ruedan sin amor las palabras.

Solo el dolor llamea
en este instante que dura ya la eternidad
y un día.

Roberto Sosa es uno de los mayores poetas hondureños vivos. Vive en Tegucigalpa, y alguna vez estuvo en Colombia en la Feria del Libro de Bogotá.

sábado, 25 de julio de 2009

Unos minicuentos de Francisco Garzón Céspedes

CÓDIGO

El loco pintó su raya. Y no la cruzó. A falta de razón, definía límites.


CONEXIÓN

El loco pensó la pecera. Eligió los peces dorados y los tragó sin dañarlos. Desde sí, iluminó.


CORTESÍA

El loco cogió la sombrilla, la sostuvo el alto, y se quedó fuera para proteger del sol a su sombra.


CRUZADA

El loco colocó la lupa entre su figura y el espejo. Y confirmó que su otro yo sería capaz de derrotar la soledad.


DECLARACIÓN

El loco arrancó de la margarita sólo los pétalos del “no me quiere”. Reafirmó las palabras de amor a pronunciar. Y se supo tan completo como la flor.


Estos cinco minicuentos pertenecen al libro Cuentos del loco, de Francisco Garzón Céspedes, a quien dejé, hace muchos años, como poeta y narrador oral escénico, y ahora descubro como autor de variados experimentos con narrraciones moleculares. Transcribo su historia de los últimos años, que le he pedido para los lectores de este blog:

Fracisco Garzón Céspedes: (Cuba/España, 1947, ciinoe@hotmail.com), es escritor, director escénico, periodista, comunicólogo, profesor, teórico de la oralidad y artista oral, vive en Madrid y en el mundo. Desde los sesenta son publicados sus textos brevísimos, primero de poesía experimental y, desde los setenta, de narrativa. Desde esos años su obra literaria gráfica ha sido expuesta en galerías profesionales, e incluida en libros y revistas de arte de: Bélgica, Cuba, España, Francia, Italia, México, Uruguay, Venezuela, Yugoslavia, entre otros. Es uno de los escritores que más ha trabajado el texto hiperbreve: ha escrito cientos, más de quinientos, reunidos en muy diversas colecciones. Y han sido impresos muchos de ellos en libros y antologados (entre otras en La Mano de la Hormiga, España). En el 2002 publicó, primero como carpeta y de inmediato como libro de arte, la colección de cuentos de una palabra: “La burbuja de la síntesis” y la primera colección visual de textos narrativos de una letra (la acción en el verbo del título) “Cuentos de una letra”, ya en las Bibliotecas Nacionales y otras de varios países. Ha trabajado además otros varios géneros de la hiperbrevedad: un alfabeto literario visual, las definiciones, las sorpresas, los dichos… De sus treinta y dos libros editados en países de tres continentes se han vendido más de medio millón de ejemplares. Desde el año 2000 creó en Madrid el Taller de Escritura Creativa del Cuento Hiperbreve especializado en los textos de entre una letra y cincuenta palabras. Entre otros premios, condecoraciones y reconocimientos es Premio Iberoamericano Ollantay. Dirige la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica y eventos internacionales de este arte en cinco países, del Teatro Vuotalo de Finlandia a la Casa Museo de la Obra Pía de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, del Teatro Fernán-Gómez / Centro de Arte a la Universidad Complutense de Madrid. En el 2006 fueron editados dos libros suyos en Argentina y tiene varios inéditos. Julio Cortázar dijo de Garzón Céspedes: “entrega el prodigio de cada una de las palabras”.
Los libros de cuentos y relatos, específicamente breves y brevísimos, de este autor dados a conocer por las editoriales son para adultos: Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas, 1980), “Cuentos del narrador oral escénico”, en El arte escénico de contar cuentos (Frakson, España, 1991; en árabe, Ministerio de Cultura de Egipto, 1996), Cuentos para aprender a contar (Libros del Olmo, Colombia, 1995; Ediciones Antonio F. Prado, España, 2003), Cuentos para un mordisco (OEYDM, México, 2001); La burbuja de la síntesis / Cuentos de una letra / Alfabeto de la lucidez (Tres colecciones de textos visuales. CIINOE, México, 2002). Y para niños: Cupido Juglar, el niño más travieso (EDUCA, Costa Rica, 1985; Gente Nueva, Cuba, 1987); y para adolescentes y jóvenes: Cupido Juglar mensajero de la ternura (Amaquemeca, México, 1986).
En el 2007 Thule Ediciones (Barcelona) en su Antología Los mil y un cuentos de una línea incluyó la mayor parte de los textos de esta Colección.

viernes, 24 de julio de 2009

Saide, en Alemania e Italia

Algunos autores colombianos han comenzado a publicar sus libros en otros idiomas. Suele ser un recorrido silencioso (si se compara con las traducciones de los famosos, que siempre son noticia, no se por qué). Por ejemplo, Octavio Escobar Giraldo, cuentista y novelista, pronto director de un Taller de Escritores en Manizales, vió hace poco la traducción de una de sus primeras, y más exitosa, novela, Saide, en alemán e italiano, con las editoriales Lateinamerikaverlag y Edizione Estemporanee. Para la muestra, aquí los dejo con sus portadas, y un artículo sobre la misma novela, editada también en España, del profesor Alberto Moreiras (Universidad de Abeerden), publicado en la revista Archipiélago, No. 77/78.

Saide, de Octavio Escobar Giraldo,
Premio Crónica Negra Colombiana.
Cáceres: Editorial Periférica, 2007. 152 páginas.
La distinción convencional es que en una novela de misterio la trama está orientada hacia la resolución del crimen, y en un thriller el crimen mueve la acción. La novela negra participa en medida desigual de ambos recursos. En el caso de Saide el crimen ha ocurrido ya, antes de la narración. Se trata de un doble asesinato en el que mueren ametrallados Saide Malkum y su acompañante, un tal Carlos Patiño, hombre de poder del que consta su relación con medios criminales. El elemento de thriller viene dado en la forma narrativa, pues el lector no sigue la resolución de un crimen, sino que asiste más bien a su desvelamiento. No hay detective, sólo el relato de un proceso que incluye información sobre muertes queridas.
El narrador comienza su historia dando noticia de un caprichoso viaje en barco desde Buenaventura, población colombiana de la costa del Pacífico, hacia Juanchaco y las playas de Ladrillero y La Barra. El doctor Díaz-Plata promete al narrador que le contará qué pasó con Saide si accede a acompañarlo. Díaz-Plata refuta la tenue alegación resistente del narrador: “el trabajo no es una cosa tan seria. Importan más la amistad, el amor, la camaradería; para eso trabajamos, para el ocio. Por favor, mi joven amigo, acepte usted la invitación.” Se explicita así un factor esencial de toda novela negra que se precie: la vida se juega más allá del cálculo. En esa medida el narrador debe combatir lo incalculable, o sucumbir a ello, echando mano de cualquier fuerza estoica o resignada que sus hados le hayan deparado. No hay novela negra sentimental. Al mismo tiempo, toda novela negra rompe el corazón.
Avanza el relato. El lector sabe que Díaz-Plata revelará qué pasó con Saide. El narrador narra el proceso de esa revelación, y por qué le importa. Él administra en la pequeña ciudad, apenas hace unos meses, entre palmeras, mar, y “la mugre del día,” una desventurada oficina de Correo Total, de la que espera largarse pronto. Fracasó en la radio bogotana como locutor, y no es que ahora se esté matando de trabajo. Sus dos asistentes, dice, “cumplían a la perfección mis obligaciones,” y así él tiende a pasar los días entre el restaurante que atiende su amante de ocasión, Melva Lucy, y la cama con ella, y las noches en El Sello Negro, ingiriendo whisky con su ex-colega Bernal. Ambos comparten un piso con poca ventilación y congenian “como dos viejas chismosas.”
En la oficina conoce un buen día a Saide, que está remitiendo un envío a algún lugar de Estados Unidos. Poco después la encuentra de nuevo, mientras fuma un cigarrillo a la espera de que se resuelva un largo atasco en la carretera de Cali. El atasco persiste, y Saide invita al narrador a pedir asilo con ella y el chófer en la finquita cercana de un amigo. Esa madrugada, el desvelado narrador ve secretamente a Saide nadar, ligera, desnuda y ensimismada, en la piscina. Habrá un tercer encuentro, un viernes en Correo Total, y la promesa de un almuerzo para el lunes. Pero el lunes la noticia del doble asesinato aparece en los periódicos.
La economía narrativa es notable. Incluso noticias insistentes sobre la relación hostil entre el narrador y su padre acaban señalando por qué los intereses anímicos del narrador no buscan si no lo que buscan, si “buscar” es la palabra. Circulan deseo y placer de forma primaria, intensa, y a la vez tenue. El narrador y Bernal y Melva Lucy son normales, honrados, sin más pretensión que ir viviendo de la mejor forma posible. Pero hay también pasión obscena y posesiva, y el mundo de Aguasblancas, origen de Saide, revela el entramado siniestro de la corrupción por dinero y poder, de la disolución de las viejas costumbres sin las cuales no habría novela alguna. El abismo del que la novela negra vive—la novela negra es siempre catástrofe de la novela en cuanto tal—aflora en el lugar que produce a Saide.
El momento de reconocimiento en la fascinación erótica del narrador viene acompañado de la música de los grandes éxitos de Raphael, al que pronto sin embargo se le hace “cerrar el pico.” El humor acompaña la austeridad medida de una narración escueta, que asciende con soltura hacia un climax atroz, sólo vagamente predecible en relectura.
Saide, como otras obras maestras del género, es también un cuento de amor, del rango del clásico El complot mongol, del mexicano Rafael Bernal, homenajeado quizá en el nombre del amigo del narrador. Tiene la precisión literaria y el brillo lúcido de otras joyas de la narrativa negra latinoamericana, como la reciente Un dulce olor a muerte, de Guillermo Arriaga, o la más antigua y mayor Morir en el Golfo, de Héctor Aguilar Camín.
Alberto Moreiras
Agosto de 2007

martes, 21 de julio de 2009

Onetti, Benedetti, Idea y Dolly


Me envía, por fortuna, Alberto Duque López, una entrevista de Juan Cruz, "Mario y Onetti se reconfortaban", donde habla con la viuda de Juan Carlos Onetti. Es impresionante escuchar a una mujer como Dorotea Muhr, o Dolly Onetti, o si no cómo explicarse cuando ella cuenta el día en que Idea Vilariño (foto), la pasión de Onetti, regresó a verlo, y ella salió para dejarlos solos, siendo ella su actual compañera. Leer para creer:
“Como si se hubiera producido una carambola maldita, el 28 de abril, el día en que empeoró en Montevideo la salud del poeta Mario Benedetti, moría triste en la misma ciudad uruguaya la poetisa Idea Vilariño, la autora de No, gran amor que fue de Juan Carlos Onetti, cuyo centenario estaba próximo.
Era como si sobre Uruguay pendiera en ese instante la ceremonia de una devastación. Aquel mediodía del 28 de abril, cuando falleció Idea y circuló la noticia del agravamiento de Benedetti, que moriría el 17 de mayo, la melancolía habitual de Montevideo se concentró aún más en los cafés y en las librerías.
De esas coincidencias hablamos con Dolly Onetti, o Dorotea Muhr, la viuda del autor de La vida breve. Fue su compañera durante más de cuarenta años, y aquí, en esta casa en la que hablamos, vivieron la última década de la existencia de Onetti. Aquí venía a verle Benedetti; era su amigo y su colega, e Idea Vilariño vino en 1989. "A Juan le hizo mucho bien esa visita".
Mario y Juan Carlos "se reconfortaban el uno al otro de la ausencia de su maravilloso Uruguay. Mario fue más consecuente, porque volvió". ¿Y Onetti no tuvo ganas de volver? "Sí y no. Pero el no era tan fuerte...". Mario inició el desexilio, como él decía, pero nunca se recuperó del todo de la persecución que los militares practicaron contra tantos uruguayos. "Pero Juan Carlos no quiso volver. Era perezoso para el avión, lo odiaba, y siempre decía: 'Estoy viejo, estoy feo, la mitad de la gente que yo conocí se murió ya. No le entusiasmaba la idea de volver".
Mucha gente ha vuelto, dice Dolly, "y no siempre les fue bien". Benedetti regresó del todo cuando empeoró la salud de su mujer, Luz, que murió de Alzheimer, hace tres años, en Montevideo. Llevó consigo una tristeza honda que aliviaba escribiendo.
Se reconfortaban "sobre todo por teléfono". Benedetti regresó con cicatrices. El exilio, la persecución, y después la vuelta con su mujer ya tan ausente convirtieron el último periodo de su vida en una experiencia difícil que agrandó la melancolía a veces huidiza de su carácter.
Dolly los retrató alegres, un día, "contra esa biblioteca, los dos riendo, linda foto". Y se decía que Onetti no reía. "Un tópico más. Era huraño, sí. Era irónico y sarcástico, y a veces el sarcasmo se interpretaba mal. Creo que en Uruguay se usa más la ironía que acá, o por lo menos eso es lo que pasaba antes".
Pero Onetti no era tan huraño; "era muy simpático con los humanos, sobre todo con los niños, y con los animales. ¡Acordate de lo que era con La Biche! Era una adoración con la perra".
Él decía, de broma, que no se levantaba de la cama (donde la leyenda dice que vivió los diez últimos años de su vida, hasta 1995, cuando murió) "porque La Biche me muerde las canillas". En realidad, recuerda Dolly, se metió ahí primero porque le pusieron una inyección que tuvo malas consecuencias. Y también porque era perezoso. "Leía acostado. Estaba cómodo en la cama para leer. Como leía todo el tiempo, estaba mucho en la cama. Y luego tuve ese problema con la inyección. Ya eso no fue su culpa".
Idea Vilariño vino a verle en 1989. "Y fue importante para él. Como él no iba a volver, verla aquí era muy importante. Una gran poetisa, maravillosa... Ella era más intelectual, estaba a la altura de Juan en la literatura, yo estaba en otra cosa". ¿Y cómo fue el encuentro? "No sé; yo sabía que era una relación entre ellos, había sido una relación apasionada, quizá la más apasionada de Juan. Y cuando llegó, yo me fui. Estuvieron juntos, solos".
Dolly y Onetti se juntaron en 1955, "y Juan dijo que era para siempre. Y era verdad, yo lo sabía. Y yo sabía también que no iba a ser la única mujer de Juan a partir de entonces, eso era absolutamente absurdo. Él me contaba, no había secretos. Había algo así como de conspiración. Ésta es tu vida, yo la comparto desde fuera. Y, por suerte, no soy celosa. Nunca lo fui. Si no, no habría funcionado". Era generosidad. "No, no. Lo que me importaba era que él me amaba a mí. Éramos casi como uno. Muchas veces decía: 'Vos sos un brazo mío'. Lo fui".

viernes, 17 de julio de 2009

CIINOE y Francisco Garzón Céspedes

Hace 33 años conocí en La Habana a un poeta que contaba cuentos, con una voz especial y ademanes un tanto teatrales, a los niños, en lo que él llamó la Peña del Parque Lenin. A eso, con los días, le llamó "narración oral escénica". En términos rupestres, eso era cuentería. Pero Francisco Garzón Céspedes, un creador innato, le puso sus límites y regó la semilla por todo el mundo. Estuvo, incluso, en Colombia. Luego nos perdimos. Y ahora he vuelto a saber de él. Pues, Francisco, con otros dos compañeros de letras, hoy anda metido en una organización cuyos orígenes puede uno encontrar en su Peña del Parque Lenin, donde él le contaba a los niños cuentos que salían de los poemas, de cuentos literarios, o de cuentos de la tradición oral (eso lo hacía junto con un mimo muy joven y una cantante que él había rescatado de la bohemia). Por eso, le he preguntado a Francisco Garzón Céspedes por CIINOE.
Y él me ha contestado:
“CIINOE es Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica, que fundé en 1989 para continuar el quehacer que había comenzado en 1975 con mis Talleres de la Palabra, la Voz y el Gesto Vivos.
Con esta institución hacemos eventos anuales en España, Cuba, Finlandia, Suiza y Uruguay, de distintas estructuras y significaciones, los más relevantes reúnen entre 20 y 40 narradores orales escénicos en varios espectáculos y en espacios como el Teatro Fernán Gómez / Centro de Arte del Ayuntamiento de Madrid o el Teatro Calderón de la Barca de Valladolid. Los más reducidos reúnen a dos o tres narradores de dos o tres países.
Todo con mucho esfuerzo, sin subvenciones ni auspicios económicos algunos para poder cumplir con las responsabilidades tan específicas respecto a lo creado con mi propuesta de la narración oral escénica.
Como he dado más de mil cursos en trece países de tres continentes y han pasado más de 45,000 personas no tengo una dirección electrónica personal, y también porque en la CIINOE somos tres desde hace mucho, muy amigos, y por viajes y tanto trabajo es mejor tener una misma dirección electrónica: ciinoe@hotmail.com
Espero tengas alguna idea de lo que estamos haciendo porque creo que te han estado llegando los materiales de la CIINOE. Ojalá pudieras echarnos una mano con lo del Manifiesto Universal por los Derechos de las Niñas y los Niños a la Oralidad y a los Cuentos, por favor léelo con cuidado, es realmente importante porque si el niño pierde el primer año de vida en término de oralidad esto afectará toda su calidad de vida, formación, posibilidades.
Francisco “.
Y claro, ya volveré sobre el manifiesto por los derechos del niño a que le echen cuentos y que él también los cuente.

miércoles, 15 de julio de 2009

Festival de las Ideas en Adelaide

Por Tamara A. Peña Porras
(Desde Adelaide, Australia)

El sábado mientras escuchaba hablar a Zainar Anwar, por un momento me pregunté qué escribiría esta mujer que ha retado las leyes y tradiciones islámicas con el fin de defender los derechos de la mujer en Malasia, en el espacio dedicado a "profesión" en el formulario que se reparte en los aviones al ingreso a cada país. ¿Qué escriben cada uno de los ponentes que asistieron al Festival of Ideas, realizado en Adelaide, Australia? ¿Economista? Sí, había economistas. ¿Abogado? Sí, había abogados. Científico. Sí, también había científicos. Pero me pareció más acertado si todos ellos hubieran escrito: Pensadores. Porque todos ellos lo eran.

Durante casi cuatro días, de julio 9 al 12, pensadores de variadas áreas confluyeron en Adelaide para presentar sus investigaciones, sus experiencias, sus puntos de vista ante una audiencia ávida de… ideas. Y totalmente gratis. No es que sea esto particularmente común en este lado del mundo. En general, estos actos tienen un costo. Y no es barato. Por eso fue tan emocionante tener a solo unos pasos a pensadores de diferentes países hablando de temas importantes en la agenda mundial como migración, cambio climático, el Islam, gobernabilidad. Y de otros que, honestamente, iban ya muy allá de mis capacidades como la visión, percepción y cognición en las abejas. No fui a esta charla, pero sí tuve la oportunidad de escuchar a Mandyam Srinivasan, su ponente, en otra sobre si tenía o no importancia la investigación científica a luz de lo costosa que podía resultar. Y bueno, tres científicos por supuesto dijeron que sí la tenía y que quizá en este momento no era evidente la aplicación de muchos resultados de investigaciones pero que igual, las aplicaciones del láser solo fueron palpables casi 50 años después de su desarrollo y quién puede decir ahora que el láser no es útil? Mal de muchos, consuelo de tontos: fue curioso enterarme de que en Australia como en Colombia es difícil encontrar fondos para la investigación científica.

Fue MUY interesante. Qué más puedo decir. El festival se ha realizado cada dos años desde 1999. Es el resultado de la iniciativa de un grupo de académicos que decidieron reunir a algunas de las mentes más progresistas del mundo anglosajón. Luego, la idea fue recogida, patrocinada y potenciada por el Adelaide Festival Corporation, una entidad que cuenta con apoyo tanto público como privado, y ahora es un evento que solamente en 2007 convocó a 30.000 personas. Los temas abordados giraron principalmente en torno a política, economía, medio ambiente, ciencia y algo de filosofía y religión.

Para la muestra, un botón. La programación del viernes fue:
Australia remota: los límites de la capacidad del gobierno.
Conservatismo, ideología y revolución en la ciencia.
Diversidad en la ciudad: ¿cuáles son nuestros límites?
Construido para fallar: la era de la prosperidad Ponzi.
Sí, Ministro: la operación gubernamental al desnudo.
Orígenes de la vida y la evolución de la inteligencia.
¿Por qué David Hume rehusó llamarse ateo?
Furia en la autopista al cielo: rivalidad fraternal entre los hijos de un solo Dios.
Más allá de los límites: ley ambiental, y el rol del poder judicial y los ciudadanos.
Exotic abortifacients: la política de género en las plantas.
Abierta y cerrada: ¿cómo reconciliar las contradicciones en la psique australiana?
Capitalismo ambiental: ¿Puede funcionar?
La mente: ¿Mente sobre materia?
Codicia.
Mujeres musulmanas en la era pos 9/11
Diez números para que los gobiernos cambien.
Los límites de las ciudades.
Escoja su veneno.
Filosofía en las antípodas
¿A quién le importa? Los límites de la salud.

Todo esto en un solo día. La programación para el sábado y el domingo no fue menos variada.

Las críticas:
Uno: el punto de vista es esencialmente anglosajón. Aunque había invitados internacionales, todos ellos son provenientes de países anglosajones (Inglaterra, Estados Unidos), o que tuvieron influencia anglosajona (India, Malasia).
Dos: suele suceder que los pensadores procuran abarcar tanto en una idea, que se olvidan del hombre de a pie. En una de las últimas charlas del festival, esta sobre el rol del trabajo en una vida con significado, una mujer del público, de unos 45 años de edad, presentó su situación: desempleada, sin familia y sin casa propia. Su intervención fue, a mis ojos, casi una solicitud de ayuda. Se le veía tan sola y tan en necesidad. Los panelistas, un académico, un periodista y una ex senadora, básicamente, elucubraron sobre la idea de que para que una vida fuera significativa no era necesario que estuviera vinculada al trabajo. Que nuestra sociedad tiende a juzgar, evaluar, aceptar a las personas en términos de: ¿Y usted a qué se dedica? ¿Qué hace? ¿En qué trabaja? A lo cual, automáticamente, se contesta: yo SOY tal o tal. Y hasta allí quedó nuestra identidad. Lo que hasta cierto punto comparto. Sin embargo, creo que a una persona desempleada, sinceramente, no le importa si la definen así o asá: simplemente necesita un trabajo.
Tres: había un marcado perfil entre los asistentes. La mayoría (¿60 ó 70%) eran personas de alrededor 45 años o más, muchos de ellos ya pensionados o a punto de pensionarse. Un 20% eran estudiantes universitarios. Y una proporción mucho menor la componía lo que se podría llamar “trabajadores actuales”. Pienso que estas charlas ayudan a formar opinión y, en este sentido, darían excelentes elementos de análisis a quienes están en el campo laboral en este momento para tomar decisiones acertadas. Y había muy pocas de esas personas allí. Había, claro, pero muy muy pocas. Pareciera que se es intelectualmente inquieto durante los años de estudio y luego al final de la vida laboral. Tal vez la demanda diaria de trabajo y familia para este grupo etario no deja tiempo libre o espacio para actividades como esta.

Llegó el fin del evento. Por fortuna y siguiendo lo que he visto es una marcada tradición en esta cultura anglosajona de dejar registro de todo, varias entidades se encargaron de grabar TODAS las charlas y para beneficio del mundo entero muchas de ellas van a estar en Internet. Uno de los lugares es: http://www.radio.adelaide.edu.au/. Otro es la cadena de medios del Estado: Australian Broadcasting Corporation: http://www.abc.net.au/tv/fora/stories/2009/07/10/2622330.htm

lunes, 13 de julio de 2009

Becas de creación en Medellín

Entre el 15 y 17 de junio pasado, estuvimos reunidos en Medellín los jurados de la Sexta Convocatoria de Becas para la Creación y la Investigación, que la alcaldía de Alonso Salazar, por intermedio de su Secretaría de Cultura, continúa promoviendo. Recibieron 356 propuestas en más de 50 modalidades o sub-géneros de la cultura y el arte, y casi un centenar de jurados dieron sus fallos sobre nombres de proponentes casi siempre nuevos o desconocidos. A mi me parece que las becas, como los concursos, en el país todavía escasean. Y que a los resultados debiera hacérseles un mejor seguimiento, porque los esfuerzos presupuestales resultan grandes. Por eso mismo, los resultados deberían tener una mayor divulgación. Aquí doy a conocer los de mis áreas afines, para ver si reconozco los nombres de los ganadores en alguna obra dentro de un año, y que Guillermo Cardona, el novelista, ahora en la Secretaría de Cultura, me ayude a hacerlo desde Medellín. Aquí los ganadores de las becas:
Novela: Claudia Patricia Restrepo Ruiz; Ensayo: El desplazamiento fotográfico, imagen y arte contemporáneo en Colombia, de Efrén Alexander Giraldo Quintero; Ensayo Jóvenes Inéditos: El Rey está desnudo, ensayo sobre la cultura de consumo en Medellín, de Pablo Cuartas; Ensayo Mujeres: Cuerpo de Mujer: rompecabezas para armar, de Sol Astrid Giraldo Escobar: Poesía: Los invisibles pájaros del alma, de Orestes Donadío Copello; Poesía Jóvenes Inéditos: Apuesta de ceniza, de Luis Arturo Restrepo González; Cuento: Desajustes, de Marcel René Gutiérrez Gómez, y Esa que me mira desde allá, de Janeth Milena Posada Franco; Cuento Jóvenes Inéditos: Actos fallidos, de Esteban Giraldo González; Dramaturgia: Eternidad o la larga vida de los sastres, de Javier Jurado Giraldo.
En ensayo, mis compañeros de jurado fueron: Florance Thomas y Marco Mejía.

sábado, 11 de julio de 2009

Un minicuento de William Ospina

Amenazas

-Te devoraré –dijo la pantera.
-Peor para ti –dijo la espada.

Tomado de: Antología del cuento corto colombiano, de Guillermo Bustamante y Harold Kremer, Bogotá, Universidad Pedagógica, 2007.

viernes, 10 de julio de 2009

Concurso Internacional de Cartas de Amor

Desde Sancti Spíritus, Cuba, llega esta curiosa invitación:
"El proyecto cultural Escribanía Dollz convoca a los interesados en participar en la sexta edición del Concurso Internacional de Cartas de Amor, 2009:
1- Podrá participar todo el que así lo desee, sea residente o no en el país. Los trabajos tendrán una extensión de una cuartilla.
2- Las cartas podrán ser enviadas por correo electrónico, regular o entregadas personalmente en: Escribanía Dollz, Calle Maceo no 1, sur entre Avenida de los Mártires y Dollz, Sancti Spíritus, Cuba. Código postal 60100. Y por correo electrónico a: liudmila@ hero.cult.cu
3- Se recibirán desde el momento en que se emite la convocatoria hasta el 14 de Febrero. Las obras que se reciban posteriores al cierre del concurso quedarán automáticamente archivadas para la edición del año 2010.
4- Las obras serán evaluadas por un jurado integrado por personalidades de la cultura cubana.
5- Los premios serán patrocinados por: La Asociación Hermanos Saíz, la UNEAC, El Centro Provincial del libro y la literatura, Centro Provincial de Superación para la Cultura, Sectorial de Cultura, El Centro Provincial de Cultura Comunitaria, La Emisora Provincial de Radio, Radio Vitral, Centrovisión Yayabo, Consejo de las Artes Plásticas, Sociedad Cultural José Martí, Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena
6- Se otorgarán tres premios consistentes en 500, 300 y 200 pesos M/N. Además de obras originales de artes plásticas, artesanías, libros. En el caso de los ganadores extranjeros recibirán diploma, obras de arte originales, así como libros, discos compactos y otros obsequios. El jurado podrá entregar el número de menciones que estime conveniente.
7- Los premios se darán a conocer en acto de premiación que se efectuará en la sede de la Escribanía Dollz, en el marco de la Feria Internacional del Libro en Sancti Spíritus.
Liudmila Quincoses, Coordinadora general del premio".

jueves, 9 de julio de 2009

Ganadores de literatura infantil y juvenil

La lista de los escritores colombianos dedicados, en parte, a la literatura infantil y juvenil ha crecido con el tiempo desde cuando Jairo Aníbal Niño ganara el desaparecido Premio Enka. En la Universidad Central organizaremos para el mes de noviembre un simposio sobre literatura para jóvenes, en busca de la diferencia con la infantil. Por eso es bueno repasar la lista de los ganadores de un premio que desde 1990 se convoca cada año y da un escritor, como es el de Comfamiliar de Barranquilla. Ténganlos en cuenta, van en el mismo orden en que resultaron premiados, y si faltan algunos es porque fue declarado desierto el concurso:
Nora Carbonell, Triunfo Arciniegas, Beethoven J. Arlant Ariza, Octavio Escobar Giraldo, Guillermo Bernal A., Antonio Orlando Rodríguez, Vicenta María Siosi Pino, Evelio José Rosero, Gustavo Tatis Guerra, Luis Bernardo Yepes, Adalberto Agudelo Duque, Gerardo Meneses (foto), Irene Vasco, Clara Spitz, Manuel Iván Urbina Santafé.

miércoles, 8 de julio de 2009

V Simposio Internacional de Literatura, Universidad Central

V Simposio Internacional de Literatura. Los viajes que Gulliver olvidó

Bogotá, Universidad Central, 4, 5 y 6 de noviembre de 2009

Participantes:
Creadores, investigadores, profesores, estudiantes, editores y lectores.

Temas:
La literatura para jóvenes como género literario
Los temas y formas en la literatura para jóvenes
Identidad e imaginarios en la literatura para jóvenes
Narrativas visuales y mediáticas.
La crítica literaria y la literatura para jóvenes

Presentación de ponencias:
Los aspirantes deberán hacer llegar a los organizadores un resumen (abstract) de su trabajo en 500 palabras, acompañado de los datos del o los autores, hasta el día 5 de agosto de 2009.

Selección de ponentes:
15 de agosto de 2009

Formato de presentación de ponencias:
Los trabajos que se presenten al evento tendrán una extensión máxima de 10 páginas (incluidas las referencias bibliográficas, la bibliografía y las notas), en archivo digital, formato Word, a doble espacio, configuración tamaño carta, texto justificado. El tamaño de los caracteres será de 12 y el tipo de fuente Times New Roman.

Plazo de entrega y dirección:
16 de octubre de 2009
Los trabajos deben remitirse a la siguiente dirección electrónica:
vsimposioliteraturajovenes@gmail.com
En el mensaje enviado al correo electrónico vsimposioliteraturajovenes@gmail.com , deben suministrar los siguientes datos sobre el autor:
Nombre completo:
Último título académico:
Institución:
Cargo:
Áreas de docencia e investigación:
Correo electrónico:

Las ponencias seleccionadas serán publicadas en la Revista Hojas Universitarias y en medio magnético.

Informes e inscripciones:
Departamento de Humanidades y Letras, Universidad Central
Cra 5ª. #21-38, Bogotá
Teléfono: 3239868, extensión 312 Telefax: 3423790
Correó electrónico: vsimposioliteraturajovenes@gmail.com

lunes, 6 de julio de 2009

Juan Carlos Onetti hace 33 años


Juan Carlos Onetti en Cuba: «Sí, estuve preso»[1]

Digo que no quería tanto a Onetti como ahora sobre todo después de esa noche en que aprovechando su copa de vino y el jolgorio que se habían inventado algunos para clausurar nuestra estadía en la Isla de Pinos, se levantó lentamente y desde una esquina habló con devoción de la Revolución Cubana. «Aquí todos sienten la Revolución», dijo, como descubriendo un mundo, para ponerle la nota más alta al acto y dejar en medio de su informalismo -y el de la reunión- su voz pausada, ondulante y golpeada, entre uruguaya y argentina, a la cabeza de todas las demás, que ya no tuvieron nada que decir.
Esto ocurría en la última semana de enero cuando todos los jurados del Premio Casa de las Américas 1976 nos encontrábamos concentrados no sólo en la hermosa Isla de la Juventud (como se llamará) sino en las 608 obras que habían llegado de América Latina, las Antillas y los países socialistas al Premio. Pero antes, el 20 de enero, Onetti había concedido una rueda de prensa, un conversatorio como se llamó, en donde lo oímos por más de dos horas y en donde pudo él comprobar que podía hablar de lo que le diera la gana. «De modo que yo he venido acá dispuesto o expuesto -dijo- a que pregunten lo que les dé la gana y yo contestaré como se me dé la gana y todos contentos.»
Era el humor insolente de Juan Carlos Onetti, el único que le permite romper -como nos pasa a algunos- su timidez nerviosa, lo que se hacía presente a primera vista. Por eso había comenzado ante el auditorio universitario que lo rodeaba así: «Bien, hay una cosa básica para mí que yo quería decir, que en cierto modo me tortura desde que se me anunció que yo tenía que asistir a este acto de sacrificio. La verdad que soy un hombre muy tímido, un hombre que busca estar en segundo o tercer o cuarto plano. Es decir, no asisto a eso que llaman mesas redondas, reportajes televisivos, porque todo ello ... en primer lugar mi timidez de la que ya hablé y en segundo lugar mi escepticismo; yo creo que estas cosas pueden tener gran utilidad en el sentido de clara amistad pero no en el sentido de que puedan ayudar a la literatura.»
En ese momento comenzó el conversatorio más difícil al que haya asistido yo (incluyendo aquellos donde he sido uno de los interlocutores) en muchos años. Porque nadie entonces levantaba la mano para indicar la pregunta. El alegre y fulminante mamagallismo de los cubanos entraba en receso. Todos nos mirábamos y nos sobábamos los dedos. Hasta que la pregunta más fácil saltó al ruedo. Y él contestó:
«Sí, estuve preso. No fui torturado físicamente pero estuve más de ocho días en una celda más pequeña que mi estatura, donde uno no puede hablar con nadie. Ni abogado ni nadie. Y eso parece una tontería, pero el desgaste psíquico es grande. Es una experiencia espantosa, pero eso en fin ya pasó. Metí las patas como jurado en el concurso de cuentos y se acabó.»
Onetti vive ahora en España, sufriendo las consecuencias de las torturas físicas y psíquicas de la dictadura uruguaya y el amargo exilio de un hombre que se acerca a los setenta años.
Todos nos volvimos a callar. Hasta que Onetti dijo: «Miren que ante el enmudecimiento general voy a darles un minuto y si nadie habla me voy». Y como rompiendo el hielo remató: «Pero, ¿qué quiere decir entre ustedes conversatorio?» Estallamos en risas, reacomodamos las grabadoras y nos llenamos de preguntas. El comenzó a responder si en su literatura podría reflejar las experiencias de la cárcel para continuar en el hilo de la primera pregunta. Sus ojos son más grandes y le alcanza a temblar la mano con el cigarrillo que fuma incesantemente. Y jamás su modestia fue más grande, también. Dijo que él era solamente un individuo, que él sabía lo que le sucedía en las cárceles y cuarteles del Uruguay a «centenares de gentes y familias que van a preguntar por su gente y no están en ningún lado...» Y habló de la Argentina, del «terror que será eso en Chile ¿no?, después de esa pinocheteada, que es una pinocheteada que yo, así con gran tristeza, se la auguro a la Argentina... Y después quedará el Brasil con el apoyo de quienes todos ustedes saben, porque Brasil va a llegar el momento en que va a ser el capataz de Suramérica.»
Se acercan más los conversadores y le toca el turno al futuro de la literatura latinoamericana. «En mi país, mira, las editoriales han desaparecido y se han trasladado a la Argentina.» Luego cita a un novelista colombiano cuyo nombre no recuerda y cuya novela recuerda deficientemente (El jueves llega el arzobispo), para. concluir diciendo: «Y eso me lleva a pensar en un problema muy grave que es la incomunicación de los países en Suramérica. Es decir, yo no me entero qué es lo que se ha publicado en Bolivia o en Perú, en el Ecuador o Colombia o Venezuela, nooo, jamás, eso no llegaba; llegaba cuando era un bestseller, como en el caso de García Márquez. Yo no sé qué se escribe en los países de South American -lo dice arrastrando más las sílabas y untándolas de su adolorida ironía-. Hay una incomunicación absoluta.»
-¿Y sobre qué está escribiendo ahora Onetti?
«¡Aaahh! -dice casi cantando, mofándose-, una novela... como siempre... una novela.» Todos volvemos a reír. «Saldrá buena o mala... mientras yo la quiera, mientras siga amando... bueno, es como casarse, ¿entiendes?, porque en realidad habrá, claro, escritores que puedan liquidar una novela en un año, para mí no, yo soy monógamo, entonces me enamoro de esa novela y desgraciadamente me demora dos o tres años redactarla y de pronto aparece un personaje que jamás había soñado con él o aparece una circunstancia que tampoco yo había pensado... y entonces sigo y sigo y sigo y de pronto se publica.» Ahora todos han vuelto a reír porque Onetti mientras hablaba, le ha dicho al fotógrafo (que le daba vueltas y se sienta en el suelo a dos metros frente a él): «Sácame bonito, ¡éeehhh?!» Y el fotógrafo le ha disparado otra diciéndole: «¡Cómo no!» En seguida sigue hablando de su forma de escribir, asociando de paso muchos temas a la vez, casi hablando con él mismo, con la lógica de su conversación, donde cuentan más su entonación, sus interrupciones, sus acotaciones o la apagada del cigarrillo para prender otro. Y sigue:
«Mire, yo he sacrificado... yo soy un tipo que tiene cierta disciplina muy vaga, que es la de dedicar toda la noche del viernes hasta la madrugada a escribir.» De pronto, como si entre esa frase y la que viene hubieran pasado muchos años dice: «Pero esto no es verdad, eso sí he sido un individuo que escribe cuando se le da la gana; me viene el impulso de escribir, entonces escribo, lo anoto en un papel, en la libreta, le pongo libreta número uno, dos, libreta negra, libreta verde, después se entrevera todo. De pronto hay pedazos que quedan perdidos que no sé dónde ubicarlos. Este es un asunto que he conversado mucho con mis amigos, con esos que tenían una disciplina firme de escribir todos los días y lo hacían, cumplían. Yo, yo, les preguntaba asombrado: ¿ustedes sacan sus chicos, pueden jugar con sus hijos, disfrutan del bosque?»
Entonces retorna el silencio, una pausa larga eterna, él aspira su cigarrillo y todos quedamos pensando con respeto... este Onetti... volverá a hablar o tendremos que lanzar la otra pregunta. Y él con su cara de historia, llenos los ojos, ancha su frente, con sus gafas paticortas —su sien es muy grande—, se sonríe: «Yo creo que este silencio significa la aprobación de todas las bellezas que yo acabo de formular.» Todos nos familiarizamos con el novelista y vuelven las preguntas. Otro compañero pregunta por la relación entre su amor a sus novelas y lo que es la literatura para él. Cree ver un doble fondo y por eso dice: «iAh!, nooo, no tiene nada qué ver lo uno con lo otro. ¿Qué es para mí la literatura? Tengo que ser absolutamente sincero o cínico. Para mí escribir es tan parecido a un acto de amor... cuando estoy escribiendo soy feliz. Ahora viene la segunda pregunta, la de la cascarita, ¡para qué escribe usted?, ¡con qué fin? Sí... me la sé...» Todo mundo ríe y otro pide consejos para los nuevos escritores: «Bien, hace muchos años leí una frase de un escritor que creo que era francés, que decía que los jóvenes literatos se dividían en dos grandes categorías: los que quieren llegar a ser escritores y los que simplemente quieren escribir. Entonces el que quiere escribir escribe; ahora hay otros que quieren llegar a ser escritores. Y hay una gran diferencia entre una actitud y otra.»
-¿A los que quieren ser escritores qué les puede decir?
«A mí no me interesan los que quieren ser escritores. Es como una desgracia que le cae a uno de arriba del cielo, bueno y tenes que escribir. Perder horas y horas escribiendo sin saber si un día te van a publicar, si es bueno o malo... mire, yo he escrito muchísimos capítulos, realmente muchísimos en aquellos viernes sagrados que tuve en mi tiempo, sabiendo que no iban a caber en la novela que estaba escribiendo, pero me venía la tentación de ese capítulo... claro, habría podido ganar dinero si convertía eso en un cuento, pero esas trampitas no me gustan. Y entonces yo me digo: Onetti, eso sucedió hace tiempo... seguí... yo sigo con mucho amor.»
-¿Qué es lo que usted aprecia más en un escritor?
«¡Ah!, muy simple: el talento. Se acabó. Tiene talento de escritor o no tiene talento de escritor...».
-¿Y cuál es la calidad que más admira en un ser humano?
«En un ser humano tal vez para mí la cualidad que más admiro es la palabra que se llama lealtad. Si es leal es amigo mío. Yo admiro eso como la mayor condición humana. Después podemos pasar a complicar las cosas.» Y continúa con el estribillo con que inició. Había dicho que el conversatorio saldría mejor si se repartiera antes que nada una ronda de ron. Ahora ha dicho: «Ya que el ron no viene.» Y luego de citar al amor, por ejemplo, se ha dirigido a Garzón Céspedes, agitando la conversación: «¿Cuál es la cualidad que usted más admira en el amor? ¡Te lo estoy preguntando yo a vos'». Garzón responde: «Yo creo también que la lealtad. El problema estaría en la lealtad a qué».
El conversatorio toma otro rumbo. Alguien pregunta por la tradición literaria en América Latina que en muchas ocasiones ha sido rechazada indiscriminadamente y en Cuba trata de replantearse. Onetti se desgaja. «Si tuviera que buscar una solución... lo veo como muy difícil... porque yo quisiera que la literatura latinoamericana pudiera desprenderse de ese lastre folklorista, pero que no se pudiera desprender del todo: que sigan apareciendo los problemas de América, de nuestra pobre América, pero que fueran tratados literariamente de otra manera, de una manera mucho más moderna. Claro que yo no sé lo que piensan ustedes acá. Porque, por ejemplo, en mi país, en Uruguay y en Argentina, que también es mi país, porque pasé la mitad de mi vida ahí, se ha producido ese desprendimiento de lo folklórico, de lo autóctono, pero se ha producido, para mi gusto... perdón... este... de una manera exagerada, es decir, nos hemos ido a Europa. Pongo como ejemplo claro, para que se entienda bien, a Jorge Luis Borges... puede ser amigo íntimo de Casa de las Américas (un murmullo invisible se sonríe)... pero usted se da cuenta cuando se llega a ese grado excesivo de universalidad, a esa ausencia de la realidad, porque en realidad... me estoy repitiendo...,creo que estoy fatigado... esta es una fuga de la realidad: es no querer ver los problemas de América. Ahora el señor Borges, por ejemplo, hace poco, antes de que lo echaran por ladrón a Nixon, él hizo una traducción de Wait Whitman y se la dedicó a Richard Nixon. Bueno, ya llegamos a... Y hay otras declaraciones de Borges... estoy usando a Borges como un ejemplo de lo que es esa gente de la burguesía argentina, la burguesía portería. Estoy pensando entonces si es que él se dedica a tomarle el pelo a los periodistas o si está tan ga-gá para eso. No debe estar tan ga-gá porque apenas me lleva diez años... Dijo que el problema de los negros en los Estados Unidos era culpa del gobierno de los Estados Unidos porque si hubieran matado a todos los negros como los matamos nosotros acá no habría problemas... Chau, queda contestado... Teniendo el hombre una cultura literaria asombrosa, ¿no?, yo he hablado con él; el hombre sabrá de literatura pero no sabrá lo que está pasando frente a sus narices...».
-Onetti, pero hace un rato le pedía al escritor solamente talento. ¿No se contradice?
«No. Lo primero que yo considero es que tenga talento. Ahora, yo puedo hablar de Ezra Pound glorificando a Mussolini, de Hamsun glorificando a Hitíer y sigo con admiración por las obras que han hecho. Políticamente sí que son unos degenerados, unos vivos que quieren acomodarse... Yo no veo la contradicción.»
-¿No la ves?
«Porque yo los estoy juzgando desde dos puntos de vista, desde el punto de vista humano que son unos seres despreciables, desde el literario que son admirables... ¡Yo qué culpa tengo!» Y a pesar de las risas y de la salida de Onetti ni él ni nosotros quedamos convencidos de la susodicha dualidad. Pareciera que por primera vez descubriera tan de cerca un solo fondo en el problema, aún no aclarado todavía.

El fotógrafo se ha cansado, las preguntas cortas se suceden y al atardecer la calma se confunde con el inevitable humor de Onetti. Le preguntan por El astillero y él dice que existió en la realidad.
-¿Pero hay un símbolo en él?
«¡Ahí viene la brava! No hay voluntad de símbolo, es todo lo que puedo decir ahora, después resulta que sí. Es decir, no quise hacer con El astillero una cosa simbólica y desgraciadamente hice una cosa profética. Porque hoy el Uruguay, mi país, es eso. Está viniéndose abajo así.»
-¿Usted qué opina de Jorge Onetti como escritor?
«¡Ah!, esto es ya un lío familiar, qué sé. Bueno, de Jorge he leído fragmentos de cuentos magníficamente escritos. Después hizo esa novela apresuradísimo porque tenía que tener no sé cuántas cuartillas para poder concursar y tuvo que rellenarla, esa parte final fue hecha sin amor, cosa que yo le reproché y bueno...»
-¿A qué obras suyas recuerda con más amor?
«Le contesto, sí, inmediatamente. Una cosa muy breve que se llama Los adioses creo que es mejor que El astillero. Ahora, como riqueza de temas posibles, yo señalaría un libraco que se llama La vida breve... me acuerdo que se lo llevé al editor, que era un gallego, entonces pasé a la oficina y estaba sopesando el libro como si estuviera vendiendo una libra de carne, entonces me decía, la vida breve pero la novela larga, ¿eh?»
-Usted Onetti, ¿qué piensa de Juan Carlos Onetti?
«Cosa brava... porque esas son preguntas que generalmente se hacen a media luz. Qué te voy a decir. Creo que las virtudes de Onetti son virtudes negativas. Es decir, un ser carente de ambición, ¿y qué más calumnias puedo decir sobre mí?»
A Trini Pérez, la directora del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, quien había hecho la presentación del escritor y quien debería de acompañarlo por tres semanas más -por lo que podría escribir unas «memorias» sobre la vida, pasión y humor de Onetti-, ya le parecía que el conversatorio había llegado a su final. Se desprendía de la expresión de su rostro. Y fue así. Onetti habló brevemente de su vida a los 66 años, del presunto ataque al corazón que había sufrido en el Habana Libre («... y sentí que estaba cerca de la muerte... y pensé en la vida»), del compromiso del escritor con la realidad, su no admisión del lenguaje como protagonista de la literatura, del afán de originalidad en los escritores jóvenes, de la demasiada importancia que ellos le dan a las técnicas literarias. Y no más.
Un aplauso cerró la tarde. Bajamos el ascensor, cruzamos frente a los helados de Copelia y al cine Yara, volvimos al hotel. El sacrificio, diría Onetti con su insolente y generoso humor, había sido consumado.

(La Habana, 20 de enero, Bogotá, 20 de febrero de 1976).


[1] Publicado en la revista Cambio, México, julio-septiembre de 1976. También, en El Pueblo, Cali, 7 de marzo de 1976, y en La Prensa Literaria Centroamericana, Managua, octubre de 1976. Incluido en mi libro Escribir para respirar. Latinoamérica: ensayos y entrevistas, Bogotá, Ediciones Opus Magna, 1998.

sábado, 4 de julio de 2009

Un minicuento de Julio Olaciregui

No digas nada

Hay unas paredes de cal cuajada en un cuartito de hotel en Santa Marta. Colgados, como retratos olvidados por el viajero de turno, hay gemidos, palabras y promesas. El silencio pesa allí, todavía, y alguien, desvelado en aquel lugar, los identifica o los hace suyos.

Tomado de la Antología del cuento corto del Caribe colombiano, de Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda, Montería, Universidad de Córdoba, 2008.

viernes, 3 de julio de 2009

El guardián entre el centeno, y Rogelio Echavarría


Sobre la novela de J. D. Salinger, El guardián entre el centeno, publicada en la década del 40, hablaremos el próximo lunes 6 de julio, de 6 a 8 p. m., en la sesión de “Noche de narradores”, espacio de la Especialización en Creación Narrativa, Universidad Central (Biblioteca, sala Carlos Medellín, Cra. 5ª. No. 21-65). Entrada libre. Entrevista con el legendario autor que se escondió hace muchos años en una granja, algún video, notas críticas, diálogo final. Y a propósito, este es el párrafo inicial de la novela, que se mantiene intacta en su vigencia como lenguaje literario:

"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo es rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Sólo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco. A D. B. tampoco le he contado más, y eso que es mi hermano. Vive en Hollywood. Como no está muy lejos de este antro, suele venir a verme casi todos los fines de semana. Él será quien me lleve a casa cuando salga de aquí, quizá el mes próximo. Acaba de comprarse un Jaguar, uno de esos cachorros ingleses que se ponen en las doscientas millas por hora como si nada. Cerca de cuatro mil dólares le ha costado. Ahora está forrado el tío. Antes no. Cuando vivía en casa era sólo un escritor corriente y normal. Por si no saben quién es, les diré que ha escrito El pececillo secreto, que es un libro de cuentos fenomenal. El mejor de todos es el que se llama igual que el libro. Trata de un niño que tiene un pez y no se lo deja ver a nadie porque se lo ha comprado con su dinero. Es una historia estupenda. Ahora D. B. está en Hollywood prostituyéndose. Si hay algo que odio ene l mundo es el cine. Ni me lo nombren". (Barcelona, Edhasa, 2008, pp. 274)

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Rogelio Echavarría, el poeta transeunte, estará esta noche a las 10 p. m., por Canal Capital, en el programa "Cultura Capital", que dirige Guiomar Acevedo.

jueves, 2 de julio de 2009

Abad, Borges y el olvido que seremos


Entre el sábado y el lunes pasados (27 a 29 de junio), en el diario El Espectador, el narrador y periodista Héctor Abad Faciolince, en tres excelentes crónicas sucesivas, que se deslizan como una premonitoria novela corta de género negro, dio cuenta a sus lectores y, sobre todo, a quienes habíamos quedado con la duda, acerca del origen y autoría del poema de donde él tomó un verso para titular la novela que más se ha vendido y comentado y leído en los últimos años en Colombia, El olvido que seremos. La historia es larga y lo mejor es que la vean en el periódico citado, que no se van a arrepentir. Pero no me quedo con las ganas de decir que sólo la terquedad, la tozudez y la pasión de Héctor pudo contra la arrogancia –que él no cita en ningún momento, por supuesto- de los críticos literarios que suelen saber más que sus autores estudiados. Así sean los más sabios, como quienes Héctor consultó. La literatura, hablando de lo mismo, nos da sorpresas, como diría el panameño. A veces, ni nosotros mismos nos reconocemos en lo que hemos escrito pasados los años y juramos y hasta firmamos nuestra sentencia de muerte para no reconocernos. La literatura, qué bello fantasma, sin cauce, ni orden, ni nada. Todo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Juan Carlos Onetti cumple 100 años


Tomás Eloy Martínez nos recordó el pasado 21 de junio, en su columna de El Espectador (Bogotá), que hoy, 1 de julio de 2009, Juan Carlos Onetti cumpliría 100 años. Y lo dijo con gracia: “Que el novelista uruguayo Juan Carlos Onetti cumpla 100 años es una redundancia, porque ya los tenía cuando nació en Montevideo el 1 de julio de 1909. Pasaba la mayor parte del tiempo en la cama y la inmovilidad centenaria era la manera de entenderse con el mundo”. La imagen es exacta y me ha recordado cuando lo conocí en 1976 y viví la romería misteriosa a su habitación del hotel Habana Libre –allí estábamos los jurados del Premio Casa de las Américas-, de donde no salía porque permanecía acostado tomando vino, refunfuñando y leyendo. Es de esa época mi reportaje (colectivo) a Onetti que aparecería publicado en revistas de Cali, México y Managua, en 1976, y que incluí en mi libro Escribir para respirar. Latinoamérica: ensayos y entrevistas (1998), que he vuelto a leer y me parece de interés para reproducirlo próximamente en este blog y en mi página web. Por lo pronto, para celebrar al autor de “Bienvenido, Bob”, de Los adioses, La vida breve, también El astillero, les recomiendo leer la crónica del novelista del Tucumán querido en El Espectador.