sábado, 13 de junio de 2009

Un minicuento de Ramón Gómez de la Serna

Sueño del violinista

Siempre había sido el sueño del gran violinista tocar debajo del agua para que se oyese arriba, creando los nenúfares musicales.
En el jardín abandonado y silente y sobre las aguas verdes, como una sombra en el agua, se oyeron unos compases de algo muy melancólico que se podía haber llamado “La alegría de morir”, y después de un último “glu glu” salió flotante el violín como un barco de los niños que comenzó a bogar desorientado.

Tomado de: Por favor, sea breve. Antología de relatos hiperbreves, edición de Clara Obligado (Madrid, Páginas de Espuma, 2001).

4 comentarios:

maruza dijo...

Maestro Isaías: Soy seguidora de su blogs que está buenisimo. Lo tengo registrado en el mío y tan pronto usted publica de inmediato me entero y leo.

Le envio este minicuento:

DESPEDIDA DE SOLTERA.
La noche antes de mi boda ocurrió aquel ruido de botas por los pastizales; el ensordecedor bramido del ganado y los ladridos de los perros se oyeron como un lamento. Entonces abrimos. Era el arco iris de las ráfagas de metrallas contra todos. Yo quedé incrustada en la puerta y por una rendija vi correr la sangre de la familia. Solo sentí miedo cuando cerraron la ventanita de vidrio de mi ataúd.

MARIO dijo...

Me sumo,complacido, con respetuosa brevedad.

FIN DEL MUNDO

El medio ambiente existió hasta cuando el hombre lo trató como ambiente total;en ese momento sucumbió, junto con el hombre.

luisafernanda...trujillo dijo...

Un cuento que en sí, es una imagen poética.

Isaías Peña Gutiérrez dijo...

Maruza,
escríbeme a mi correo, por favor...