lunes, 21 de diciembre de 2009

Premio de novela a Fernando Ayala Poveda


A Fernando Ayala Poveda le fue otorgado el Premio Nacional de Novela "Ciudad de Pereira" 2009, por su obra No tengo un peso y me llamo Silva. Ayala es narrador y ensayista. Ha publicado novelas como Mujer de magia negra (1983), Amar en Bahía (1985), Los colores de la fama (1988), El coraje de vivir (1990) y La mirada del adiós (2008).

No tengo un peso y me llamo Silva, la novela ganadora, explora la tragegia de los Silva: Clemente Silva, José Asunción Silva y Rodrigo Silva, el músico. Dice el boletín de prensa y el acta del jurado que se trata de una historia de amor en medio de la guerra de hoy, pero con una visión indirecta y sugerente. Es el mundo de los herederos del canal de Panamá, la saga de los Silva y sus catástrofes, las herencias millonarias como utopía, las paradojas de la condición humana, Gauguin cavando en medio de la noche, la mujer del grito buscando al hombre perdido en el remordimiento de haberlo destruído. La novela muestra oficio narrativo, cuidado en la estructura y creación de una atmósfera interesante cuyo tema sugiere una novela que se mece entre la aventura y lo romántico a través de la novela negra y el folletín. La obra dosifica la anécdota, mantiene el nivel poético y el buen ritmo narrativo, al tiempo que se pasea por los horrores de la guerra, la soledad de los personajes, la ilusión y la nostalgia, la búsqueda incesante de las realizaciones y los sueños y se constituye en una radiografía intensa de lo amoroso. Su lenguaje literario es fruto de una elaboración cuidadosa y profesional. Son auténticas las referencias culturales. El recorrido por el país real e intelectual deja la impresión de encontrarnos frente a un libro vigoroso y agradable, de lectura vertiginosa, con un ritmo narrativo desbordante y cadencioso.

El jurado estuvo conformado por los escritores Luz Mery Giraldo, Carlos Orlando Pardo y Cristo Rafael Figueroa. Es la XXVI versión del concurso, que, a pesar del silencio de la prensa colombiana, le ha dejado al país novelas de gran calidad.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Dos poemas de Luisa Fernanda Trujillo

Costumbre

no duelen las heridas
no duelen las muertes
no duelen
el abandono
ni los desamores

tampoco duelen los despidos
ni los desplazados
ni los despojos
ni los desalojos

lo que duele es la costumbre

hacer llevadera el hambre
hasta volverla amiga
caminar a ciegas
andar entre penumbras
la falta de césped

El gris


Partida

sólo por ver renacer su mirada al toque de mis labios
beso sus ojos y devuelvo a ellos la humedad perdida

sólo por atrapar la esperanza de vida escapada en su aliento
beso su boca sin descanso y hago de mis dientes
veletas que corten el viento a sus palabras

sólo porque su cuerpo no aguanta mas heridas
lo recorro con las manos lo resguardo de rasguños
mientras mi piel lo arropa

sólo por sentir que soy tierra en la que él se siembra
me entrego y me derramo entera

sólo por ver su mirada alineada con la vida
al momento de partir
guardo en mis entrañas como ungüento
su simiente

Luisa Fernanda Trujillo, bogotana, comunicadora social de la Universidad Externado de Colombia hace un par de décadas, acaba de publicar su primer libro de poemas, De soslayo, prendada, con presentación de Juan Manuel Roca, y fotografía de la portada de Fernando Cruz. Ella había estados en los talleres de poesía de la Casa Silva y de la Universidad Central. Pero, antes, ella ya era poeta. Nosotros apenas somos sus lectores prinvilegiados. Es un bello libro.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Escribir en los viajes

Le digo a Marco Tulio Aguilera Garramuño, allá en Xalapa, que los hoteles, los hostales, los campings y los sitios del mundo donde uno guarda cama para pasar la noche cuando viaja, no están pensados para escribir ahora que existen estos aparatitos (aparaticos, decimos nosotros los colombianos) que, en ambos géneros, llaman procesadores o computadores o computadoras o portátiles o cualquier palabra en inglés. Y eso me ha pasado en este viaje a Chile, a pesar de tener internet en todas partes. En el desierto de Atacama, es decir, en San Pedro de Atacama, tienen muchos lugares el wi-fi, pero no tiene uno luz, ni mesa, ni sallas adecuadas para escribir las notas que con el tiempo pueden ser la novela o el libro de crònicas.

Salvo en este Hotel Wilder, a la entrada de Puerto Varas, viniendo de Puerto Montt, a orillas del Lago Llanquihue, frente al volcán nevado Osorno, donde las casas de madera responden a la lógica de Goethe y los alemanes que sobrevivieron a los fríos vientos de la Patagonia y los Andes americanos.

Dos sucesos me han llamado la atención en la prensa local:

Uno, los largos funerales en Santiago de Chile del cantautor Víctor Jara, muerto en la dictadura del 73. Es decir, 36 años después.
Y dos, la aparición de la biografía de José Donoso, Correr el tupido velo, escrita por su hija Pilar, a pedido de su padre. El Mercurio cuenta que se trata de un documento final y definitivo sobre la contradictoria vida del gran novelista y cuentista, antecesor de Skármeta y Bolaño. Hay que leerlo, porque Donoso fue Donoso, así ahora se trate de ocultarlo con los jòvenes bolañistas. Y ojo porque así como hubo donositos, ahora veo bolañitos por todas partes.

(En la foto, el Paseo Huérfanos, concurrida y larga calle peatonal del centro de Santiago, entre tantas otras, que dejan caminar al transeunte desprevenido).

lunes, 23 de noviembre de 2009

Tedio, Garcés, Junieles y otros escritores


Fui el 13 de noviembre a recibir el premio nacional de cuento en la Universidad Metropolitana de Barranquilla. Me encontré con viejos amigos que no veía hacía mucho tiempo. La misma ciudad ha cambiado en todos los sentidos. El concurso que comenzó en 1979, que ganaron en sus primeras versiones los escritores Evelio Rosero, Juan Carlos Moyano y Jorge García Usta, hoy tiene 31 versiones y un par de libros antológicos publicados. También lo han ganado escritores como Efraín Medina Reyes, Laurian Puerta, Albeiro Arciniegas, Octavio Escobar Giraldo, John Jairo Junieles, Juan Gabriel Vásquez, Andrés Elías Flórez, entre otros.

Es un concurso que organizan con mucho entusiasmo un par de intelectuales españoles, radicados ya hace muchos años en Barranquilla, directivos de la Universidad Metropolitana, la pareja integrada por Jesús Sáez de Ibarra y Emilia Sánchez de Sáez de Ibarra. Se siente la emoción cuando entregran el premio en el aula de actos. Y en esta ocasión coincidió con la bienal de nuevos escritores organizada por la misma universidad. (En la foto, de izquierda a derecha, Guillermo Tedio, Emilia de S. de Ibarra, Roberto Núñez, Javier Marrugo, José Luis Garcés González, Isaías Peña Gutiérrez, John J. Junieles).

martes, 17 de noviembre de 2009

Fallo del XXXI Concurso Nacional Metropolitano de Cuento, Barranquilla 2009

ACTA DEL FALLO DE LA XXXI EDICION DEL
CONCURSO NACIONAL METROPOLITANO DE CUENTO

En Barranquilla a los 22 días del mes de octubre de 2009, el jurado integrado por el Vicerrector de la Universidad Metropolitana, Jesús Sáez de Ibarra, el escritor Guillermo Tedio y el crítico literario Ariel Castillo Mier, se reunió en la oficina de Vicerrectoría de la Universidad Metropolitana para deliberar sobre la premiación del Concurso Nacional Metropolitano de Cuento, que desde 1978, hace 31 años, viene impulsando, ininterrumpidamente, Extensión Cultural como reconocimiento al talento narrativo.

Por unanimidad, el jurado decidió otorgar el premio, único e indivisible, de $1’000.000.oo (Un millón de pesos), al cuento “Creo que la he perdido”, firmado con el seudónimo “Holden Caulfield”, correspondiente a Isaías Peña Gutiérrez, residente en Bogotá.

Las plicas y los cuentos están a disposición de los interesados en la oficina de Extensión Cultural de la Universidad Metropolitana.

El texto premiado recrea una historia de amor y de fracaso en un ambiente muy contemporáneo y con un manejo muy diestro del tiempo, matizado con un sutil sentido del humor.

Se invita a los estudiantes, autores, participantes, escritores, periodistas y público en general para que asistan a la ceremonia de entrega del premio que se llevará a cabo el día 13 de noviembre del año en curso, a las 10:00 a.m., en el salón de actos de la Universidad Metropolitana.

JESUS SAEZ DE IBARRA ARIEL CASTILLO MIER
C.Ext. 128.916 de Bogotá C.C. 19.895.166 de Soplaviento

GUILLERMO ORTEGA
C.C. 7.444.841 de Barranquilla

EMILIA SANCHEZ DE SAEZ DE IBARRA
Coordinadora

sábado, 7 de noviembre de 2009

Alejandro Cortés, nuevo novelista

El ganador del premio de novela corta 2009, que organiza cada año el Taller de Escritores de la Universidad Central y su Especialización en Creación Narrativa, fue el joven bogotano (1977), publicista, miembro del Taller de Novela de Renata-Bogotá, que dirige Nahum Montt, y poeta, Alejandro Cortés González. Ganó con su novela Inframundo, que leyó un jurado integrado por Evelio Rosero, Milcíades Arévalo y Miguel Ángel Manrique. Alejandro ha trabajado en publicidad entre Buenos Aires y Bogotá y es profesor de la Universidad San Martín. El segundo premio fue para el caleño, residente en Bogotá, egresado del TEUC, Jairo Andrade, por su novela El tenedor de Kafka.
En cuento, el ganador fue Carlos Alberto Martínez, con su cuento "De nuevo, un hombre en casa". Fueron finalistas, Helder Morales, Oscar Pantoja, Andrés Augusto Díaz y Marta Urzola. Pertenecen a distintas promociones del TEUC. Los jurados fueron: Carmen Cecilia Suárez, Julio Paredes y Álvaro Miranda.
El fallo fue entregado en la clausura del V Simposio Internacional de Literatura, con la presencia de los invitados especialies, la escritora argentina Liliana Bodoc y el laboyano, Gerardo Meneses.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Bodoc, Fessel y Meneses, en la U. Central


El V Simposio Internacional de Literatura, dedicado en esta ocasión a la literatura juvenil, que organizan la Universidad Central de Bogotá y su Especialización en Creación Narrativa, tendrá tres conferencistas centrales:




Liliana Bodoc (Santa Fe, Argentina, 1958), vivió en Mendoza y luego pasó a Buenos Aires. Estudió letras en la Universidad de Cuyo, ha ejercido la docencia, es poeta y narradora. Su primera novela "Los días del Venado" se convirtió en un libro de mucha popularidad. La editorial Norma la publicó en 2000, a la que siguieron la segunda y tercer parte de la trilogía, "Los días de la Sombra" (2002) y "Los días del Fuego" (2004). Las tres obras conforman la "Saga de los Confines". Desde el principio, Liliana Bodoc ha ganado siempre con sus libros: Mejor libro de la Feria del libro de Buenos Aires (2000), el Premio Fantasía (2000), Lista de honor del Premio Andersen 2000, Mención especial, The White Ravens 2002. También ha escrito otros libros como "Diciembre Super Álbum", que es una novela corta juvenil publicada por editorial Alfaguara, "Sucedió en Colores", un libro de cuentos publicado en 2004 por la editorial Norma-Kapeluz, "Amarillo", cuento publicado en la editorial Imaginaria, y "Puente de Arena" en la antología de cuentos por la paz, publicada por editorial Alfaguara en 2003. Liliana Bodoc ganó, también, el Premio Calidoscopio de Venezuela (2003) por “Los días de la Sombra”, y la distinción de “Destacados de ALIJA” (2002-2003) por su novela juvenil “Diciembre Súper Album”. Una de sus últimas novelas de éxito es “El mapa imposible", de Alfaguara, relato pleno de sugerencias, que requiere una participación activa de la imaginación del lector. Su estilo hace gala de una particular forma poética. Así: "Lila tenía una pierna sin música. Una pierna izquierda que no podía saltar, brincar, andar por los aires, ni moverse con donaire. Una pierna que tropezaba y en la calle se caía. Una pierna que no sabía abrir la puerta para ir a jugar".




Karen Susan Fessel, narradora, periodista, dramaturga alemana (Lübeck, 1964), con una inmensa obra para adultos, jóvenes y niños, conferencista invitada a varios países del mundo. Algunos de sus libros ya fueron traducidos al español. Libros: Una estrella llamada Mamá, ¿Y qué?, ¡Atención, chicos, vamos!, Oropel en el cielo, Caos en el polo, y muchas más.



Gerardo Meneses Claros (Laboyos,(1966, al sur de Colombia), narrador, periodista de radio, profesor de primaria y secundaria, licenciado en literatura e idiomas, con premios regionales, nacionales e internacionales, y una producción continua, en los últimos diez años, ha sido avalada por editoriales como Educar, Panamericana y Alfaguara, en Colombia, y Libresa en Ecuador. Algunos de sus libros: Danilo Danilero, cabeza de velero (Premio Departamental de Literatura Infantil, 1999), Tato tiene novia (Mención Especial Comfamiliar del Atlántico, 2002), Un amigo para Alejandro (Primer premio Comfamiliar del Atlántico, 2005), La novia de mi hermano (Premio Internacional de Literatura Juvenil, Libresa, Ecuador, 2006), Carmen dijo que sí (Alfaguara, 2009), El espejo no lo muestra todo (Educar, 2009).



El Simposio se inaugura el miércoles 4 de noviembre de 2009, en el Teatro de Bogotá, calle 22 entre carrera 5 y 7, Bogotá, a las 6 de la tarde. Entrada libre previa inscripción.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Dos poemas de Clemencia Tariffa (1959-2009)


Señoras

Señoras con rostro plegable
que ayer oísteis mis poemas
y esta mañana
nos tropezamos en la calle.

Me miráis de reojo
como a un raro animal
como a buitre verde,
y volteáis la cara
meneando el caderaje
musitando sandeces
…¡vaya!...
siento un placer casi morboso
manteniendo esposas en ascuas.
Parece mentira, pero,
en mis poemas
no figuran sus maridos.

Trotando por el más verde y mullido de los pastos

Anoche salí al patio, me sentí observada; recosté las caderas sobre el húmedo césped y la cabeza reposó en la malva; el patio está lleno de malvas, sucede cada vez que llueve. Miré al cielo. Había un gran retazo de pana y en una esquina pendía la cacerola de aluminio más grande que jamás haya visto caribeño alguno; brillaba tanto como acero caliente. Esa luna me miraba y me veía diminuta, ¡qué simpática debí parecerle!

Pero la noche se fue poniendo helada. Me fui a acostar. En el techo de mi cuarto hay cuatro goteras; me gusta dormir libre de ropa; sobre la piel, mis vellos. Las gotas resbalan en fila india; justo encima del vientre cae una; es grande y fría; pero me enrosco, parezco un erizo marino, redondo, crispado.

Amaneció y volví al patio. Ahora voy hasta el ciruelo macho; cómo me agrada masticar sus hojas. Entre los huequitos del milimetrado follaje he metido mis largas uñas, y un montón de florecillas que del guácimo se desprenden, caen precisas en la taza que mi otra mano ha formado.

El sereno empieza ahora en octubre, pero sus tardes son tan calientes que aumentaron mi deseo de amar. Decido entrar, desnudarme y regar aceite para niños en mis ojos pintarrajeados. Luego recuesto mi delgado cuerpo en el blando sofá, casi no lo siento; a veces creo que mi poroso cuerpo se confunde con la espuma. ¡Vaya si es delgado! Pero entras tú por el portón trasero como un caballo en corral ajeno. Y yo, que siempre, siempre estoy seca, voy humedeciéndome; aguadas columnillas destila mi frente; procuro evitar tanto gemido, pero me confundo. Ya no sé si eres un potro, o simplemente vas trotando por el más verde y mullido de mis pastos.

Me cuenta Hernán Vargascarreño (foto, con Clemncia Tariffa) en relación con estos textos de la tremenda y gran poeta Clemencia Tariffa, lo siguiente (es un tono coloquial, pero es historia colombiana):

"Los dos poemas pertenecen al libro Cuartel (Santa Marta, Ediciones Exilio, 2006)
Fue el libro que pude reunir de los escombros de Clemencia (Tariffa) de tres libros que tenía escritos, y que borroneaba y perdía a cada rato. Ya en su delirio completo en la clínica mental le saqué el dinero a la alcaldìa para publicarle el libro. Le hicimos sendos homenajes en Santa Marta y Barranquilla, y el año pasado me permitieron hacérselo en la casa silva con la excusa de la presentación de Cuartel. Yo no fui capaz de volver a visitarla; a cambio envié a un grupo de amigos a la clínica para que ella viera, apreciaria y acariciara su libro. Se puso feliz y reclamó mi presencia, pero hay cosas que no he contado sobre mi salud emocional debido a la cercanía del deterioro de Clemencia. Saberla descansando -ya que me llamaba a veces a gritos- de esta vida me ha hecho descansar a mí también. Se demoró mucho su señora madre -doña Socorro- en llevársela. Ella siempre deseaba que su hija muriera primero, y sin embargo a mí me tocó sepultarla y ahora desde Bogotá hacer sepultar a Clemencia, pues no sé si sabes que duró 7 días en la morgue y nadie reclamaba su cadáver ni había cómo sepultarla. Me tocó llamar a mucha gente, en medio de la ira y del llanto, para hacerla sepultar. Finalmente la alcaldía costeó el entierro y mis amigos pudieron acompañarla leyéndole sus poemas. En fin, fueron tantos los dolores con Clemencia, que ya lo veo bien como pasado y lo que más me importa es seguirle publicando sus poemas en revistas y antologías. Gracias por ayudarme en la labor".


sábado, 31 de octubre de 2009

XVII Festival de Literatura en Montería


XVII FESTIVAL DE LITERATURA
DE CÓRDOBA Y DEL CARIBE

Montería, octubre 30 y 31 y noviembre 1 de 2009
HOMENAJE A BENJAMÍN PUCHE VILLADIEGO
(Investigador sinuano, creador de la fórmula matemática de la trenza del sombrero vueltiao)

ORGANIZA: EL TÚNEL, DE MONTERÍA

PROGRAMACIÓN

+ VIERNES 30 DE OCTUBRE: INSTITUCIÓN EDUCATIVA SANTA ROSA DE LIMA: 10:00 a.m.
- EDUARDO MENDOZA PORTACIO: Cuentos de Manuel del Cristo y Cantos de vaquería.
- DAVID PÉREZ DAU: Cuentos de Juan, Pedro y Manuelito y Por qué el amor es ciego.
- MARCÍA ZUMAQUÉ: Poemas de José Luis Garcés González.
- CARMEN AMELIA PINTO: Cien años de soledad (fragmentos de memoria).
- ENÁN JIMÉNEZ: Poema Los amorosos, de Jaime Sabines.
- JUAN SANTANA VEGA: Conferencia Los cometierra.

+ VIERNES 30 DE OCTUBRE: INAUGURACION DEL FESTIVAL DE LITERATURA
ÁREA CULTURAL DEL BANCO DE LA REPÚBLICA: 4:00 p.m.
- FRANCISCO BURGOS ARANGO: Lectura poética.
- LUIS MAJÍN RÓDRÍGUEZ PASTRANA: Interpretación del poema El barco ebrio, de A. Rimbaud.
- JOSÉ ARTURO EALO: Aquella Montería hedonista y nocturna.
- ÁLVARO BUSTOS GONZÁLEZ: Cuento: Amigos con derecho a todo.
- LEÓN SIERRA URIBE: Malos consejos a jóvenes escritores.
- Música: Estudiantina Universidad de Córdoba.

+ SÁBADO 31 DE OCTUBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO 8:30 a.m.
- Conversación entre los escritores Guillermo Tedio, Raymundo Gomezcásseres y Alberto Hernández: Los libros que han impactado mi vida.
- Presentación del libro Conciencia y utopía del hombre americano, de Eduardo Pastrana Rodríguez.
- Conferencia del economista Aarón Espinosa: Desarrollo y cultura, una relación indispensable.
- Exposición del proyecto pedagógico Un encuentro con el cuento, por Armando Vergara, profesor de Sahagún.
- Música: Estudiantina Universidad de Córdoba.

+ SÁBADO 31 DE OCTUBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 3:00 p.m.
- Presentación del libro Mochuelos cantores de los montes de María la Alta. Volumen III. Andrés Landero, el clarín de la montaña, de Numas Armando Gil Olivera.
- Diálogo literario con el escritor Roberto Burgos Cantor: Mi experiencia como narrador y lector.
- Conferencia de Luz Marina Tigreros: Comunicación y derechos humanos
- Charla de Eduardo Márceles Daconte: Cómo hice el libro de Celia Cruz.
- Presentación del libro Pablito Flórez, de Carlos Marín.

+ SÁBADO 31 DE OCTUBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 7:00 p.m.
- Lectura poética: Miguel Iriarte, Roberto Núñez Pérez, Pedro Blas Julio y Luis Roberto Mercado.
- Presentación de los poemarios:
* Las secretas torturas del azar, de José Manuel Vergara, a cargo de Guillermo Tedio.
* Tratado de soledad, de José Ramón Mercado.
* El ritmo de los girasoles, de Ricardo Vergara Chávez. Presentación a cargo de Ignacio Verbel.
* Poemas malditos. Versos irreverentes y sin pelos en la lengua, de Félix Manzur Jattin.

+ DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 8:30 a.m.
- Presentación del cuentario El milagro de María, de Néstor Solera.
- Conferencia del investigador musical Julio Oñate Martínez: El vallenato en el Sinú.
- Homenaje a Benjamín Puche Villadiego, a cargo de José Luis Garcés González (foto). Palabras del homenajeado.
- Música: Grupo de Gaitas del Centro Cultural Raúl Gómez Jattin, de Cereté.
- Conferencia de Numas Gil: La lámpara de Diógenes: otra mirada a los cínicos.

+ DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE: AUDITORIO CÁMARA DE COMERCIO: 3:00 p.m.
- Presentación del libro La Guajira en la obra de García Márquez, de Víctor Bravo M.
- Presentación del libro Para qué recordar, de Roberto Montes Mathieu, a cargo de Miriam Castillo.
- Conferencia: Cine y literatura, por Frank Patiño, de Mincultura.
- Cuadro Teatral, estudiantes U. de Córdoba: El Quijote a lo costeño.
- Presentación del libro Para morir después, de William Arroyo.

PREMIO A LA FIDELIDAD CULTURAL: LAS PERSONAS QUE ASISTAN A TODOS LOS ACTOS, SERÁN ESTIMULADAS CON EL REGALO DE LIBROS, DISCOS, PERIÓDICOS Y REVISTAS.

jueves, 29 de octubre de 2009

Gustavo Tatis Guerra en Montelíbano


¿Cómo es un encuentro de escritores en Montelíbano? El escritor Naudín Gracián lo ha organizado de esta manera, en homenaje al poeta, narrador y periodista, Gustavo Tatis Guerra.


ENCUENTRO DE ESCRITORES DE MONTELÍBANO
En homenaje a Gustavo Tatis Guerra

FECHA: 29 y 30 de octubre

ESCRITORES INVITADOS:

Carlos Marín Calderín (Montería), Gustavo Tatis Guerra (Sahagún-Cartagena), Francisco Flórez (Pto. Libertador), Betty Brunal (Montería), Fernando Buelvas (Planeta Rica), Ginna Morelo (Montería), Marisol Correa, Wilfre Rocha, Pedro Nel Gómez, Luis Alfredo Garavito, Calixto Acosta, Ramiro Barrera, Leonilda Madera, Alejandro Espitia, Alberto Vélez, Fabio Flórez, Juan Salcedo, Julio Mendoza, Marcos Ortega (Montelíbano), y los miembros del taller literario Palabra joven.

Día: Jueves 29 de octubre.
Hora: de 5:00 p.m. a 8:00 p.m.
Cena-tertulia-lanzamiento del Encuentro de Escritores de Montelíbano (sólo para escritores invitados).

Viernes:
8:30 a.m.
Encuentro de los escritores con los organizadores: Escuela de Bellas Artes.

9:00 a.m. a 10:30 a.m.
Visitas a las 6 instituciones educativas.
Betty Brunal: I. E. Belén
Gustavo Tatis: I. E. Inesanjor
Fernando Buelvas: I. E. Alianza
Ginna Morelo: I. E. CESUM
Francisco Flórez: I. E. María Goretti
Carlos Marín: I. E. San Bernardo

3:00 p.m. a 6:00 p.m.
ACTO CENTRAL DEL ENCUENTRO
Presentación de los escritores.
Recital y conversatorio del libro de poemas A cinco voces.
Homenaje a Gustavo Tatis Guerra.
Canción a cargo de un alumno de técnica vocal de la Escuela de Bellas Artes de Montelíbano.
Presentación del libro Tierra de sangre, memoria de las víctimas de la escritora y periodista Ginna Morelo.
Canción a cargo de un alumno de técnica vocal de la Escuela de Bellas Artes de Montelíbano.
Lectura por algunos de los escritores invitados.
Presentación de danzas y gaitas de la Escuela de Bellas Artes de Montelíbano.

martes, 27 de octubre de 2009

Clemencia Tariffa ha muerto (II)



Esta es la segunda y última parte del perfil escrito hace dos años por el poeta Hernán Vargascarreño sobre Clemencia Tariffa (foto), cuya desaparición ocurrió a comienzos de octubre pasado en la ciudad de Santa Marta. Y el domingo entrante publicaré dos poemas suyos, tomados de su último libro, Cuartel, edición de Vargascarreño


Clemencia Tariffa, el día del caos total (II)

Por Hernán Vargascarreño

Parte de esos libros, cargados de inquilinato en inquilinato y llenos de tanta belleza, los pude rescatar el día de la peor desgracia que llevó a Clemencia a su caos total. Fue la muerte de la única persona que veía de ella: la muerte de su señora madre. Murió de un aneurisma cerebral. Clemencia despertó y encontró a la señora Socorro en el suelo junto a un pequeño charco de sangre. Buscó al dueño del inquilinato y le dijo: Mi mamá está dormida en el suelo y no se quiere levantar. A partir de ese momento, todo fue un polvorín. Cientos de vecinos se conglomeraron en la vivienda, llamaron a la policía y creyeron la versión de alguien que sugirió que tal vez esa mujer loca había matado a su propia madre. Era un sábado, la víspera de mi cumpleaños en un mes de febrero, y para cuando alguien me llamó telefónicamente a mi casa para que me apersonara de la situación, ya era demasiado tarde. Miles de personas casi nos impiden llegar a la casa. A Clemencia ya la habían detenido por sospechosa y la habían conducido a la estación central de policía. Ese sábado no hubo médico legista en el anfiteatro, el domingo hubo médico pero no hubo máquina de escribir y solo hasta el lunes pudimos reclamar el certificado en el que constaba que la señora Socorro había muerto de muerte natural. A Clemencia la mantuvieron esposada a unas vallas en el patio central del comando, pues no había celdas para mujeres, y no hubo poder posible para convencer a la policía que le quitaran las esposas que tanto le dolían. En un momento en que llegamos a llevarle ropa y alimentos estaba contenta porque un periodista la había visitado para tomarle unas fotografías, pero nos expresó su preocupación porque pensaba que no iba a salir muy bien fotografiada al no encontrarse bien arreglada. Era la conocida foto de la prensa donde el criminal aparece con un gran escudo de la policía tras de sí. Salió en la prensa local y el periodista samario William Fierro se encargó de hacer el gran escándalo y logró que su jefe, Juan Gossaín, amarillista como él, le diera un buen espacio en el noticiero nacional de la televisión del medio día, donde salió la poeta, serenamente confundida y esposada, como asesina de su propia madre.

Aparte de esta desgracia teníamos que solucionar el problema del cadáver. Ningún pariente de la señora Socorro, que los tenía en cantidades en su pueblo natal y a quienes contactamos directamente, ninguno vino de Codazzi a reclamar el cadáver, y seis personas ajenas a su consanguinidad tuvimos que solucionarlo todo. Personalmente, nunca he tenido que sepultar a un familiar mío. Esa fue la primera vez que me tocó asumir tan dolorosa responsabilidad. Una vez Clemencia quedó libre y maculada por toda una sociedad ensañada y manipulada por la prensa, la internamos en la clínica del seguro social. Durante una semana completa hablé por los noticieros radiales, durante una semana completa el periódico El Informador nos dio primera página para desmentir y comentar los pormenores del hecho y resarcir en parte la culpa que sentían al haber sacado la fotografía con el emblema siniestro. Se hicieron reseñas de la vida de Clemencia, de sus condiciones de salud, de la belleza de sus poemas; entrevistaron al médico legista, pero la sospecha ya había sido regada y la maledicencia de la gente difícilmente cambia sus versiones después de fabricadas. En la ciudad se decía que yo había movido todas mis influencias para lograr la liberación de Clemencia, y que incluso el mismo médico legista había cambiado su dictamen. De nada valió la ciencia y el respeto de un médico ya casi anciano, de los más prestantes de la ciudad.

Clemencia duró cerca de tres meses en la clínica mental del seguro social. Luego, los integrantes de Poetas al Exilio le alquilamos un pequeño apartamento, le buscamos dónde la alimentaran y estuvimos pendientes de que no le faltaran sus medicinas. Pero al vivir sola, Clemencia no tenía quién la obligara a tomarse diariamente sus medicamentos. No bastaba que nosotros sufragásemos todos sus gastos, ella necesitaba quién la cuidara. Durante año y medio pudimos hacer este esfuerzo y en varias ocasiones nos tocó ir a rescatarla de su apartamentito, cargarla inconsciente después de muchas horas de haber convulsionado, e internarla en la clínica; hasta que nos llegó la crisis económica a todos y tuvimos que acudir a su antiguo mecenas, el político Juan Carlos Vives Menotti, quien dio la orden de que recibieran a Clemencia en la Clínica Fernando Troconis, en donde reside hace unos seis años.

Hay una foto terrible del poeta Antonin Artaud que luego de verla uno por primera vez es imposible olvidarla. Los que recuerdan esa fotografía podrán establecer una singular semejanza con el estado físico actual de nuestra querida poeta. La mantienen rapada para que otros pacientes de la clínica no la halen de los cabellos. Cuando Clemencia está lúcida pregunta por todos nosotros, recuerda que su madre se fue hace mucho tiempo y clama por su propia muerte. Si se pone agresiva, la atan a una silla de ruedas. Yo ya no soy capaz de visitarla, me he quedado sin fuerzas para ello. Me consuelo con saber que está bajo techo, alimentada y con medicinas. Y me urge la gran necesidad de dar a conocer su poesía, porque por Clemencia ya no podemos hacer nada más que asegurar que nunca la vayan a echar de la clínica.

Gracias a la Alcaldía Distrital de Santa Marta pude finalmente librarme de esa responsabilidad de seguir guardando fielmente los poemas que le rescaté de sus escombros. Me he encargado de que sus libros queden en la mayor parte de las bibliotecas importantes del país para al menos preservar para el país literario sus bellos textos. Soy incapaz de hacer un análisis crítico literario de su poesía, pero la sé bella, tan llena de cualidades como de simbologías, pero ante todo consecuente con la humanidad. Comparto estas palabras triviales con ustedes, artistas y amantes de la literatura, solo con el ánimo de que también miremos al ser creador que existe detrás de cada obra, y además con la ilusión de que otras personas sean las que se encarguen de abordar las valoraciones crítico-literarias que hay que hacer de los dos libros de Clemencia Tariffa, quien ha sido excluida de cuanta antología se ha realizado en el interior del país; y dada la calidad de su obra, no hay que proceder lo mismo con las antologías nacidas desde nuestra costa Caribe. Pienso en algunos nombres que podrían asumir este trabajo de reconocimiento a la obra de Clemencia, nombres como Gabriel Ferrer, Miguel Iriarte, Ariel Castillo, o quienes tengan el juicio y la capacidad de asumirlo con la altura que se requiere. De ninguna manera me mueve a que hagamos del nombre de Clemencia las cosas horribles que se han hecho con el nombre de Raúl Gómez Jattin, el mercantilismo a que se ha sometido su vida. Más bien es una manera llana y sencilla de palpar nuestros íntimos dolores a través del ejercicio de otro creador, una especie de espejo para encantar nuestros fantasmas interiores que nos permita conciliarnos un poco con el duro ejercicio de vivir. Así lo he asumido mientras me ciño la cota y la malla para batallar frontalmente contra mis propios fantasmas -que son enormes-, oficio diario que los creadores no debemos descuidar, no sea que también sus sombras terminen avasallando el último baluarte de dignidad de nuestras vidas.

Puerto de Santa Marta, Noviembre de 2007

lunes, 26 de octubre de 2009

Clemencia Tariffa ha muerto (I)


La primera información sobre la muerte de la poeta colombiana Clemencia Tariffa (Codazzi, Cesar, 1959) me la envió el escritor Naudín Gracián. Esperé a ver si los periódicos de Bogotá reconfirmaban la noticia. Pero ellos viven muy ocupados en llover sobre mojado y nunca dijeron nada. Luego vi en El Espectador del 10 de octubre la nota de Esteban Carlos Mejía ("Nacida en la pobreza, enferma de epilepsia y males peores, marginada y marginal, estoica ante las pompas de la literatura, nos dejó un manojo de poemas potentes y sutiles, editados por sus amigos, en dos pequeños libros que marcarán la historia de la poesía colombiana, El ojo de la noche (1987) y Cuartel (2006)". Y ahora quiero publicar unas páginas muy personales de quien fuera centro de la cultura en Santa Marta cuando Clemencia Tariffa comenzaba a escribir (fue cuando la conocí y supe de su recia poesía, de su gran personalidad). Me refiero al poeta Hernán Vargascarreño. Este perfil de Clemencia lo escribió él en 2007, y lo trascribo en dos partes:

"Si es difícil vivir, lo es aún mucho más difícil explicar nuestras vidas".
Marguerite Yourcenar


Por Hernán Vargascarreño


A Clemencia la conocí en al año 1990 en Casa Caribe Libro-Café, la única taberna cultural que ha tenido Santa Marta, con una breve existencia de siete años. Pero antes de conocer a Clemencia conocí su poesía a través de su primer libro, El ojo de la noche. Quedé conmovido ante la sutileza y excelencia de sus poemas y me propuse entonces conocerla dado los pésimos comentarios que los pseudopoetas locales emitían de su poesía. Andaba en mi cabeza con el tema de formar un grupo para proponernos hacer difusión de la poesía mediante un programa mensual de recitales y mediante la publicación de alguna revista. El grupo se fue formando con Leda Beatriz Mendoza, Alfonso Delgado Campo, Miriam Reina, Monique Facuseh, Clemencia Tariffa y algunos años más adelante con María Teresa Escobar.

Nos dimos pues a la tarea de iniciar con los recitales, lo que sucedió en el mes de junio de 1991. Fue el inicio de una amistad que nos reunió en torno a cenas, vinos, noches de bolero y alguno que otro desorden. La poesía parecía ser solo una excusa para quienes creíamos en la amistad derrochando celebraciones en las que Clemencia siempre estaba presente.

Pronto nos dimos cuenta de los problemas epilépticos de Clemencia, de su dependencia total de la madre para poder sobrevivir, de su dependencia diaria de la medicina recetada por el siquiatra que la veía. Algunas personas aseveraban que Clemencia era drogadicta. Jamás fumó siquiera, y tenía muy claro que no podía tomar ninguna clase de licor, así como tenía claro que nunca tendría un hijo porque ella misma decía que se le podría caer de sus brazos en un momento de una convulsión. Su señora madre, doña Socorro, la tuvo sin casarse, en Codazzi, Cesar, el 22 de octubre de 1959. Allí estudió parte de la primaria y hacia los 8 años de edad se mudaron para Santa Marta. La máquina de coser y la preparación de toda clase de alimentos era el medio de subsistencia de esta madre soltera que pronto se dio cuenta de la enfermedad de su hija, pero la pobreza extrema le impidió el acceso a controles médicos. Clemencia vino a ser tratada pasados los 25 años, edad muy tardía, según los médicos, para controlarle sus ataques de epilepsia. Sin embargo, esto no le impidió terminar su bachillerato en el Liceo Celedón y conseguir algunos empleos como bibliotecaria de un colegio privado y como asesora cultural en el Sena de Santa Marta. También supimos que había incursionado en la radio liderando un espacio dominical en torno a la actividad cultural de Santa Marta.

Para cuando nosotros la conocimos, Clemencia no estaba del todo mal, pero ya nadie la empleaba porque aparte de los trastornos convulsivos se le fueron acentuando otro tipo de enfermedades nerviosas (llamadas clínicamente, episodios psicóticos sobrecargados), delirios que la llevaban a desconfiar de todo mundo, a manifestar celos extremos por sus poemas y a la acentuación de una personalidad difícil de sostener buenas relaciones con los demás. Recuerdo que muchas personas le temían y la evitaban para no llegar a la controversia. Yo mismo fui víctima muchas veces de sus desplantes y de sus ataques directos, pero pronto aprendí a manejar la situación incluso en sus momentos más críticos, los delirios sexuales, pues una persona que padece trastornos convulsivos sufre también desórdenes en su libido lo que las lleva a repentinos incrementos de su deseo sexual.

Llegué a conocer unos seis o siete lugares de vivienda de la señora Socorro y de Clemencia, siempre cuartos de inquilinato en barrios deprimentes, espacios que la poeta detestaba y por lo cual le reclamaba a su señora madre, pero ella no podía darle más a esa hija por quien se desvivía para proporcionarle diariamente sus alimentos más apetecidos y para confeccionarle ella misma sus vestidos. Clemencia no entendía por qué tenían que vivir en esas condiciones tan precarias y esta situación era motivo frecuente de enfrentamiento entre estas dos mujeres acosadas por la pobreza y el abandono. En esas condiciones, Clemencia tenía que soñar y crear sus poemas, motivo por el cual le gustaba instalarse frente al mar o viajar por toda la Costa Caribe a donde la invitaran a leer su poesía mientras su madre se quedaba con el alma en vilo esperando que pasados unos días su hija del alma regresara sana y salva.

Su primer libro, El ojo de la noche, se lo subvencionó el político samario Juan Carlos Vives Menotti, hombre de gran bagaje cultural que al conocer los poemas de Clemencia no dudó en encargarle al poeta José Luis Díazgranados que le preparase la publicación del libro, lo que sucedió en 1987 en la imprenta de la Universidad Nacional, con el impresionante tiraje de cinco mil ejemplares. Ese mismo año, Vives Menotti hizo llevar a Clemencia a Bogotá para que presentara su libro en la recién abierta Casa de Poesía Silva. También brindó otros recitales en varios espacios culturales de la capital, y cuenta Juan Manuel Roca que cierta noche Clemencia brindaría uno de sus recitales en una taberna cultural del barrio La Candelaria, y que llegado el momento, Clemencia tomó el micrófono y advirtió que no leería esa noche, porque si lo hiciera, temblaría la tierra. Efectivamente, no leyó y los más crédulos quedaron contentos de que la noche de fiesta no se fuera a estropear nada menos y nada más que por un temblor de tierra. Clemencia regresó a Santa Marta con su impresionante equipaje de libros y año tras año los fue ofreciendo al público como una manera de conseguir algo de dinero. (Mañana, segunda entrega)

sábado, 24 de octubre de 2009

Un minicuento de Gabriela Mistral

La dulzura

Por el niño dormido que llevo, mi paso se ha vuelto sigiloso. Y es religioso todo mi corazón desde que va en mí el misterio.
Mi voz es suave, como por una sordina de amor, y es que temo despertarlo.
Con mis ojos busco ahora en los rostros el dolor de las entrañas. Así los demás miren y comprendan el porqué de mi mejilla empalidecida.
Hurgo con miedo de ternura en las hierbas donde anidan las codornices. Y voy por el campo silenciosa, cautelosamente. Creo ahora que árboles y cosas tienen hijos dormidos sobre los que velan inclinados.

Tomado del libro Por favor, sea breve. Antología de relatos hiperbreves, edición de Clara Obligado, Madrid, Páginas de Espuma, 2001.

jueves, 22 de octubre de 2009

El pollo de Marco Tulio Aguilera Garramuño


Se acerca el V Simposio Internacional de Literatura de la Universidad Central, en la primera semana de noviembre, dedicado a la literatura juvenil, y encuentro oportuno recordar esta nota sobre un libro del género, escrito por Marco Tulio Aguilera Garramuño, un autor para adultos mayores.

El pollo que no quiso ser gallo, obra de Marco Tulio Aguilera Garramuño, está entre los libros más vendidos por Alfaguara, su sello editorial. A partir de su publicación en 2004 y hasta la fecha ha tenido un ritmo de ventas permanente. En el presente año ha sido necesario hacer dos nuevos tirajes: uno en febrero y otro el agosto, sumando a la fecha cinco ediciones. El libro tiene gran demanda entre muchos maestros de escuelas de todo el país, que lo utilizan como libro de texto básico en los niveles de cuarto año de primaria. Particularmente en la ciudad de Xalapa, donde vive su autor, el libro está siendo usado en varias escuelas.
Del libro se han hecho adaptaciones radiofónicas en varios países de América y Europa. Destacan las hechas con gran profesionalismo por Radio Más de Veracruz y Radio Nederland de Holanda. Varios dramaturgos han incluido los cuentos de El pollo que no quiso ser gallo entre sus obras de repertorio y sobre los cuentos se ha hecho música que acompaña a los espectáculos en la Sala Carlos Chávez de la UNAM. También cuenteros de varios estados de la república acostumbran relatar los textos de este libro que son historias tanto de humanos como de animales en situaciones cotidianas graciosas.
Destaca en el libro la historia de un pollo que al convertirse en gallo descubre que su futuro es la olla y por ello prefiere seguir siendo llamado pollo. También es notable la historia de un padre que es abusado por toda su familia hasta que se convierte en porcelana y se rompe.
“La cortina mágica”, otro de los cuentos incluidos en el libro, relata la súbita fortuna de una familia pobre. “Las buenas amistades” es una historia de corte clásico en la que una rana se ve discriminada por ser diferente. De exquisita sensibilidad es “Una vieja historia” en la que la fe de un niño hace crecer en una noche un árbol en su patio.
“La máquina de llorar” es un cuento en el que se retrata la adicción de un niño por la televisión y “El chapoto” es un conmovedor cuento sobre un niño huérfano que es cuidado por el espíritu de su madre muerta.
A la fecha El pollo que no quiso ser gallo ha vendido 20 000 ejemplares, lo que lo sitúa como uno de los libros más vendidos por Alfaguara Infantil en México. La edición colombiana, también de Alfaguara Infantil, entró directamente en los programas escolares de todo el país y los editores confían alcanzar un éxito de ventas similar o superior al de México.
Destacan tanto en la edición mexicana como en la colombiana las ilustraciones, en ambos casos ingeniosas, llenas de gracia y atractivas para los niños, que disfrutan tanto de la lectura como de la alta calidad gráfica.
Marco Tulio Aguilera es autor de Alfaguara desde el año 2002, en el que su novela El amor y la muerte, fuera finalista en el Premio Internacional de Novela en España, cuando ganara Elena Poniatowska con La piel del cielo. Publicada por esta misma editorial, la obra de Aguilera ha tenido gran repercusión crítica en muchos países. Tras la publicación de esta obra vino la de Cuentos para después de hacer el amor, que fuera incluida en la promoción de becas “Alfaguara te paga por leer”. A la fecha este libro, ya clásico en la cuentística latinoamericana, lleva 13 ediciones en Colombia, México y España, siendo la edición más reciente la de Punto de Lectura, España. En Colombia ese libro fue calificado como uno de los clásicos del siglo XX. En España, Cuentos para después de hacer el amor entró a formar parte de las cadenas de lectura que se desarrollan en todo el país. Sobre cuentos de este libro se ha hecho cine, teatro, radio, narración oral en varios países.
Marco Tulio Aguilera trabaja en Xalapa, en la Editorial de la Universidad Veracruzana, como académico y es en la actualidad maestro de lectura y redacción en las facultades de Danza y Artes Plásticas de esta universidad.

domingo, 18 de octubre de 2009

Un poema de José Geraldo Neres

Hace poco recibí por internet este poema de José Geraldo Neres, con traducción de Leo Lobos e ilustraciones de Floriano Martins (que no incluyo), en "Poesía y arte brasileño contemporáneo".


El eco de los árboles

El tiempo y los lugares - presencia de un solo poema recitado por varias voces.
Somos el mismo poema en las ruinas de un mundo imaginario.
La respiración de las sombras y su nacimiento.
Somos una gota de sol y sus raíces aéreas.
El gran arco de una plaza desierta en plena celebración de la alegría humana.
El origen del abismo está en la misma mirada que atraviesa esa plaza.
La alegría humana pide una limosna, un milagro, un sentido para la muerte - de una
vida ya sabemos sin sentido.
Seis de la tarde, y cruzamos un nuevo siglo.
Somos esa distancia, la promesa y el futuro.
Lenguaje de la inconsecuencia, alegoría que nunca llega al fin.
La poesía nos reprueba y nos da el sentido de libertad.
¿Cuál es la ventaja de llegar a Itaca si a camino ella misma se disuelve?
Somos un intento para descifrar símbolos, símbolos más allá de los símbolos, la gran
cobra que devoraremos para fecundar nubes de hermosura terrestre.
El agua de la lluvia que no llega.
El ganado en la sequía interminable.
La imagen del movimiento doble.
La malla de palabras que alguien intenta traducir.
Vengan a beber en el pecho de las musas despreciadas.
Vengan en las alas del cometa los suspiros de los huérfanos.
Mirar al espacio en busca de algo que nunca caerá.
El guardián del cuervo con sus ojos en llamas.
Padre de divina imagen, escucha al rebaño en el cielo creado con osamentas y que se disfraza en el fuego ardiente del laberinto.
Tigre. Tigre. La maldición completa el espejo que clama por Blake.
Condenados a la espera del golpe angelical que nos colocará nuevamente en el hospicio.
Somos el espectáculo de la repetición simbólica.
Ahora déme la mano, vamos a atravesar el desierto y coger algunas flores en la sala del almuerzo.
Poe buscando en sus ojos el acto original de la creación del mundo.
El tiempo presente y el tiempo pasado en dirección a la puerta.
Otras voces.
Profeta no.
Eliot. Lázaro. La voz retorna. Lázaro en el otro borde del abismo. Seis horas.
Los mundos se contraen alrededor de las imágenes.
Las sombras retornan.

El secreto es un escorpión de ojos tímidos.
Palabra dentro de la palabra. El polvo dentro del polvo.
El silencio se desdobla en un resto de vida.
Palabra sin habla.
El frío y sus ojos de lámina.
No puedo beber el tiempo, él es siempre tiempo.
El esfuerzo más allá de los huesos.
La poesía no se importa. Son seis horas. Otros intentos.
Recoja sus zapatos, está llegando una tempestad y no tenemos tiempo.
Una carcajada de serpiente cuando nuestros pies descalzos alcanzan la lluvia.
Somos esa ola peregrina que perfora el poema, ondulación de guitarras en el
golpe líquido de Lorca.
Somos su compañía con pedazos de espejos y tambores de heridas abiertas.
La desnudez de la niebla que devora toda luz.
Los números del monasterio de sangre.
Escondrijo en la noche de su asesinato. La traición.
Muro para dividir el mundo, en medio de una noche que no salva.
Somos aprendices dentro de la marmita que Baudelaire se rehúsa a cerrar.
El nombre vacío de su amigo de libertad, su igual, él mismo.
Volvamos al mundo de los nombres propios, donde un jardín no es nada más que
un jardín.
No recibe niños ni cuervos ni flores.
Somos ese jardín.
La lengua de los dioses en Whitman.
El entendimiento de los dos amantes.
Tome mi mano.
Libertad, Whitman.
No soy de aquí; veo, escucho, toco, y no soy de aquí.

Temo un encuentro con la ceguera.
Ser parte de esa noche, del vacío de los nombres, y del amor universal.
En la escritura abolimos lo que cubre la página y la no página.
Leí en Paz: el poeta no es el que nombra las cosas, pero si es el que disuelve sus nombres.
El mundo pierde sus nombres, pero continúa siendo un nombre.
Mis párpados golpean las repeticiones en los desfiladeros de la creación.
El sistema de espejos donde la lectura de la metáfora es la súplica del poeta, que se inscribe en otra palabra, otra carne
- el eco y la respuesta -
la revelación no es una casa, es un follaje en llamas.
La salida es la entrada, y la entrada es el pecado que engulle la manzana y la serpiente.
La sombra de un poema recitado por varias voces.
Repetí la lectura:
La poesía no quiere saber lo que hay al fin del camino.
La poesía busca, se contempla, se funde y se anula en las cristalizaciones del lenguaje.
Soy la ropa de arbustos donde un poeta se intenta equilibrar.
La vida despojada del reloj, los punteros disuelven al poeta en su figura negra y única.
La sombra en busca del poema.
Danza de símbolos en la eterna búsqueda del hombre que un día podrá ser.
Cuerpo dividido, dispersándose en la medida que leo lo que escribo.
Yo no existo aquí. El poema mal sabe de mí.

(Dedico esta traducción a Miriam Rojas.
San Pedro de Atacama - 2008)

José Geraldo Neres (Garça, São Paulo - Brasil, 1966). Administrador Cultural, poeta, escritor, guionista, dramaturgo, arte-educador. Asesor de Literatura de la Secretaría Municipal de Cultura de la ciudad de Diadema. Es uno de los creadores del proyecto Palavreiros – Portal brasileño de literatura (www.palavreiros.org), escritores/poetas de la ciudad de Diadema/São Paulo - Brasil. Seleccionó y coordinó con el poeta Floriano Martins la antología bilingüe portugués y español, "Antología de Poetas Brasileños" de la Huerga & Fierro Editores (España), editada en 2007. Seleccionado en el programa de "Becas para autores con obra en fase de conclusión" de la Fundación Biblioteca Nacional. Publicaciones en antologías y revistas literarias: Brasil, Argentina, Colombia, España, Estados Unidos Da América, México y Nicarágua.

Floriano Martins (Brasil, 1957) Poeta, ensayista, traductor y editor. En la actualidad dirige la revista electrónica Agulha. www.revista.agulha.nom.br

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Ha publicado los poemarios: Cartas de más abajo (1992), + poesía (1995), ángeles eléctricos (1997), Camino a Copa de Oro (1998), Perdidos en La Habana y otros poemas (1999), Cielos (2000), Nueva York en un poeta (2001), la selección antológica Turbosílabas (2003), Un sin nombre (2005), Nieve (2006), Vía regia (2007) y No permitas que el paisaje este triste (2007). Como co-editor, junto al artista visual Rafael Insunza, publicó el libro homenaje al poeta chileno Pablo Neruda: Diez máskaras y un kapitán (1998), un homenaje al poeta universal de los artistas visuales Rafael Insunza, Jorge Cerezo, Rafael Gumucio, Sergio Amira y Claudio Correa con el patrocinio de la Fundación Pablo Neruda y la Universidad de Chile, ediciones Pazific Zunami. www.leolobos.blogspot.com

viernes, 16 de octubre de 2009

Néstor Madrid Malo por Carlos Orlando Pardo

Veinte años sin Néstor Madrid Malo
Por Carlos Orlando Pardo

Fue alrededor de Café literario, una revista inolvidable que mantuvo a lo largo de no pocos años, donde pudimos estar cerca de su generosa manera de ser y a una simpatía que nos dejaba olvidar sus cargos de gobernador o de notario, de político en vacaciones o de estudioso de la Constitución, de catedrático o de historiador apasionado. Porque por encima de los oficios que tuvo que desempeñar para vivir, era, en esencia, un enamorado indeclinable de la literatura y un juicioso analista de nuestro pasado. Desde hace veinte años cuando dijo adiós en 1989, apenas a los setenta y un años, pudiera decirse con certeza que Néstor Madrid Malo no pasó inadvertido por la historia de Colombia a la que tempranamente le había entregado sus entusiasmos desde Hojas literarias, el suplemento dominial del Diario del Caribe, pero en esencia como director fundador de la revista Café Literario, mantenida con sus propios recursos y entusiasmo durante una década. Como un enamorado de Pablo Neruda, a los cuarenta años nos entregó un sesudo ensayo sobre Los versos del capitán y llegaron otros libros que comenzaban a reivindicar la memoria y los actos del precursor Nariño o generaba análisis a la política como espectáculo. Pero de lo que se trata, en el fondo, es el de evocar a un escritor costeño que supo cumplir una importante tarea que valoraba y difundía, discutía y proyectaba un necesario debate sobre la literatura a través de su barco de papel. Porque como bien lo trae a cuento Fernando Ayala Poveda en su Manual de Historia Colombiana, era de quienes creían en el diálogo por encima de la violencia, como si evocara la famosa frase de Darío Echandía que afirmaba cómo era mejor echar paja que echar bala. Le gustaba conversar y se dolía de cómo los afanes de un tiempo que empezaba a ser imparable en la acción lejana al humanismo nos quitara esa delicia por los horrorosos atafagos del día.

jueves, 15 de octubre de 2009

Haroldo Conti y sus películas


Continúo con la recuperación (en Colombia) de un gran narrador que fuera Premio Seix Barral y luego Premio Casa de las Américas por la década del 70, el chacabuqueño (creo que se dice así) Haroldo Conti. En este año se han estrenado dos películas sobre su vida y obra en Buenos Aires, Homo Viator (un documental ficción) y El retrato postergado (construcción a partir de la reconstrucción de una película proyectada antes de su muerte, película que se estrenó en la Biblioteca Nacional de Argentina, en el Auditorio Jorge Luis Borges). Incluyo a continuación dos notas del escritor argentino Juan Bautista Duizeide sobre el tema:
1.- “Llama la atención cómo acerca de Haroldo, y usando algunos materiales que son idénticos, se puede trabajar desde una estética tan diferente. Y esto me resulta auspicioso. En Argentina ya hay toda una tradición en cuanto a un cine y una literatura de “hijos”. Esto es de hijos de las víctimas directísimas del genocidio (ya que víctimas de una u otra manera somos todos porque el genocidio hiere a la sociedad en su conjunto). Películas como Papá Iván, Los rubios, Cordero de Dios, M, o libros como La casa de los conejos… No siempre logrados desde lo estético, y a veces más que discutibles a un nivel ideológico, me resulta más que saludable que existan y se difundan. Y creo que El retrato postergado es también a su manera una película “de hijos”. Una voz, unas voces, que necesitamos".


2.- “Fue muy, pero muy interesante asistir al estreno de El retrato postergado. Por mero placer, pero también como una especie de ejercicio narrativo, vale la pena ver esa película y la de Miguel Mato. La comparación mental me hizo recordar una distinción hecha por Passolini entre "cine de prosa y cine poético". La película de Cuervo (El retrato postergado) es claramente cine poético, mientras que la de Mato (Homo Viator) es cine de prosa con algunas irrupciones de poesía. Donde Mato opta por representar, y Cuervo opta por la alusión o la metáfora”.

En una próxima sesión de la Especialización en Creación Narrativa, en la Universidad Central de Bogotá, tendremos la ocasión de ver el excelente documental de ficción, Homo viator, de Miguel Mato.

domingo, 11 de octubre de 2009

Un poema de Martha Cecilia Cedeño

VI

No eres tú
aquel de la sombra sobre el muro,
el huido,
el desplazado del viento,
el que un sábado sin nombre
cabalgó el cadáver triste
del horizonte
y encontró una tierra
de estíos perpetuos.
El que cada noche
cena sin lumbre
y ve las risas de los hijos reflejadas
en su cara
y una brizna de luz
que impávida se filtra por la ventana
pese al polvo y a las botas de los golpes
secos.
No eres tú
el nacido en la mar
Poseidón de las rocas
y las algas,
el forjador de utopías con los dedos,
el constructor de casas a prueba
de silencios,
el bucanero de paisajes áridos
y su turbante de acero,
el habitante de los bancos abandonados
de los parques
con sus palomas y sus perros felices.

No, no eres tú
el paseante de calles solitarias
cuya canción quiebra las aceras
y los cuerpos ajenos.
-No has venido hasta aquí
para abrir los ojos
de los huérfanos
ni de los que buscan el agua debajo de
las piedras-.
No hay voces que te nombren
figura sin sombra
y sin palabras.

Publicado en: Francisco Checa y Olmos y Concha Fernández Soto, Eds., Migraciones, trenzando palabras, Edito Caminos en suspenso (con un lamento).

sábado, 10 de octubre de 2009

Un minicuento de Franz Kafka

«Ay», dijo el ratón,° «el mundo es cada día más pequeño. Primero era tan ancho que me daba miedo, seguí corriendo y me sentí feliz al ver por fin los muros que se alzaban a lo lejos, a derecha e izquierda, pero esos largos muros se precipitan tan velozmente los unos contra los otros que ya estoy en el último cuarto y allá en el rincón espera la trampa en la que voy a caer.» «Tienes que cambiar la dirección de tu carrera», dijo el gato, y lo devoró.

Tomado del libro de Franz Kafka, El silencio de las sirenas. Escritos y fragmentos póstumos, Barcelona, Debolsillo, 2005, pp.395.

viernes, 9 de octubre de 2009

Especialización en Creación Narrativa


El miércoles pasado, en el Teatro México, la Universidad Central les concedió el título de postgrado a los integrantes de los dos primeros grupos de la Especialización en Creación Narrativa. Es la culminación de un proceso iniciado en 1981 cuando fue creado el Taller de Escritores de la Universidad Central. Al final del acto, que contó con la presencia de la nueva Vicerrectora Académica de la Central, Dra. Ligia Echeverri de F., se reunieron algunos profesores de la Especialización (en la foto, de derecha a izquierda, Joaquín Peña, Aleyda Gutiérrez, Jaime Echeverri e Isaías Peña), y no pudieron asistir Roberto Burgos, Manuel Hernández y Viviana Nieto. Desde El Paso, Texas, nos envió su saludo uno de los cofundadores de la Especialización, el escritor Oscar Godoy Barbosa. De los 18 graduados, pronto comenzaremos a dar razón de ellos, porque son escritores en plena actividad. La literatura los espera, y los lectores.

jueves, 8 de octubre de 2009

Herta Müller, Nobel de Literatura 2009


La escritora rumana-alemana Herta Müller ganó el Premio Nobel de Literatura, versión 2009. Apenas tiene 56 años y cuatro de sus novelas se encuentran traducidas al español (Siruela y Mondadori): En tierras bajas, El hombre es un gran faisán en el mundo, La piel del zorro y La bestia del corazón. Pero también es poeta y ensayista.

La sagrada Academia Sueca esta vez premió a los anti-estalinistas y sorprendió a todo el mundo con una escritora que nos tocará comenzar a leer para ver si se merece el galardón. No siempre las decisiones políticas, ya sean de derecha o de izquierda, coinciden con las literarias. Y a nosotros nos interesa la literatura.

Se acabó el reinado de Le Clezió.

martes, 6 de octubre de 2009

Gloria Inés Peláez Quiceno, novelista premiada


Hoy a las 6:30 de la tarde, en el Auditorio del Edificio de Extensión de la Universidad de Antioquia, en Medellín, se le entregará el Premio Nacional de Novela –uno de los convocados entre los Premios Nacionales de Cultura de la Universidad de Antioquia- a Gloria Inés Peláez Q., por su novela La francesa de Santa Bárbara.
Gloria Inés (foto, 2006) comenzó su carrera literaria en la década del 80, cuando apenas era ya antropóloga graduada de la Universidad Nacional. La conocí como integrante del grupo fundador del Taller de Escritores de la Universidad Central en 1981 y luego nunca abandonaría la literatura, sobre todo los cuentos y novelas. Fue premiada en algunos concursos de cuento, publicó una novela en su Caldas natal y comenzó, hace casi 20 años, la lucha con una francesa imaginaria que enamoraba a Francisco José de Caldas –o algo parecido, porque, al final, no sé qué pasaría con Caldas, Humboldt y Mutis en la novela que acabó por ganar el primer premio en Medellín, luego de sus múltiples batallas literarias, de estilo y de estructura, que casi acaban con Gloria Inés-. Ella nos acompañó –debo recordarlo- en el grupo Alejo Carpentier por muchos años, mientras se sostuvo. Y hoy día dicta clases y escribe otra novela que, como la francesa del Sabio Caldas, deambulará por las temerosas editoriales colombianas que viven de los rumores de ultramar.
P. D. ¿Por qué para la prensa bogotana los concursos literarios colombianos que no tienen vínculos con las transnacionales, no existen?

domingo, 4 de octubre de 2009

Un poema de Cintio Vitier, en su partida


El aire

Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.


[Tomado del portal virtual: "A media voz", o "La voz de los poetas"]

Murió el jueves 1 de octubre de 2009 el poeta católico-comunista Cintio Vitier, de quien ya habíamos anticipado un poema suyo en esta seccional dominical de poesía. El diario Juventud Rebelde, de La Habana, informó así:
“En horas de la tarde de este jueves falleció en La Habana, Cintio Vitier, Premio Nacional de Literatura, y uno de los más notables intelectuales cubanos de nuestra época, reconocido no solo por su creación poética sino por la extraordinaria pasión dedicada al estudio y promoción del pensamiento martiano.
Nacido de padres cubanos en Cayo Hueso, el 21 de septiembre de 1921, cursó sus primeros estudios en Matanzas y luego se trasladó a La Habana, donde desde muy joven descubrió su vocación poética y se integró al grupo Orígenes, de gran significación para la cultura nacional a partir de la década de los 40 del siglo pasado.
Desde entonces compartió su vida con Fina García Marruz, también destacada poetisa y autora de reveladores ensayos sobre José Martí.
Tras el triunfo revolucionario, Cintio entregó su talento y su voz a los nuevos tiempos de la Patria.
Entre sus obras más prominentes figuran los poemarios Vísperas y Testimonios, la novela De Peña Pobre y los ensayos Lo cubano en la poesía y Ese sol del mundo moral.
Por sus méritos patrióticos el Consejo de Estado le otorgó la Orden José Martí.
Sus restos mortales estarán expuestos en la sede del Centro de Estudios Martianos, Calzada y 4, en El Vedado y su sepelio se efectuará en el Cementerio de Colón, a las 10:00 a. m. de hoy (sábado)”.

sábado, 3 de octubre de 2009

Un minicuento de Jaime Echeverri


Humano, demasiado humano


La muchacha delgada toma el sol en la playa. Antes de venir a pasar sus vacaciones hizo una dieta estricta y logró bajar algunos kilos. A la orilla del mar hay cientos de muchachas como ella, que antes de venir hicieron lo mismo y ahora hacen exactamente lo mismo. Vinieron a que las miraran. Los hombres han hecho otro tanto. Antes de subirse al avión cumplieron una extenuante temporada de ejercicios para que sus cuerpos lucieran mejor. Todos desean ser mirados. Nadie quiere mirar. Y así hacen. Salen de los hoteles y las casas con su morral al hombro y vienen a tenderse en la arena a recibir el sol para levantarse luego a dar un paseo para que todos puedan admirar el prodigio de sus cuerpos. Pero nadie se atreve a mirar a nadie y, finalmente, la playa se cubre de fantasmas.
[Tomado del libro Versiones, perversiones y otras inversiones, de Jaime Echeverri, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009].

jueves, 1 de octubre de 2009

Índice y fallo de La Movida Literaria, No. 5

No hay quinto malo. En esta quinta edición de la revista que fundara Juan Pablo Plata, viene un cuento del narrador español Ignacio Ferrando (1972), “Roger Levy y sus reflejos”, otro de Raúl Harper, un artículo sobre la abundancia de minificcionistas, un buen artículo desmitificador sobre Andrés Caicedo, poemas de Salvador Andrade, John Better, mi paisano Omar Ardila, Íos Fernández, el fallo del concurso de cuento de La Movida Literaria, que ganaron el chocoano Ángel Unfried Muñoz y Humberto Ballesteros, finalista, Camilo Bogoya, y menciones: Jorge Mario Sánchez, Jesús Alberto Sepúlveda y Alberto Bejarano. Se publican los primeros tres cuentos en esta edición.
Y cierra la revista con una entrevista de Andrés Mauricio Muñoz al narrador colombiano residente en España, James Cañón. Puede verse en http://www.lamovidaliteraria.com/, o comprarse en librerías.
La noticia de la noche, en el lanzamiento de la revista, fue el anuncio del retiro de la dirección de Andrés Mauricio Muñoz, que deberá retomar Juan Pablo Plata, seguramente con David Roa y Carlos Fernández.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La Movida Literaria


En la sede del Fondo de Cultura Económica de México (Centro Cultural Gabriel García Márquez), esquina de la Calle 11 con Cra. 6ª., de Bogotá, se hará esta noche, a las 6 de la tarde, la presentación de un nuevo número de la revista literaria La Movida Literaria, que dirige Andrés Mauricio Muñoz, narrador, ganador, entre otros varios premios, del pasado Premio Nacional de Cuento del Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá. Les adelanto la portada de la misma. Están todos invitados.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sobre Haroldo Conti (2)


Cuenta el narrador argentino Juan Bautista Duizeide que a una hora de tren del centro de Buenos Aires y más unos minutos de lancha, pero pocos ya que está en lo que se llama la "primera sección de islas", en El Tigre, precisamente sobre la cruz del arroyo Gambados, se encuentra la Casa Museo de Haroldo Conti, que coordina Marcelo Conti, hijo de su primer matrimonio.
Pero las noticias recientes sobre Haroldo son las películas que acaban de estrenarse. La primera, un largo metraje, documental de ficción, dirigido por Miguel Mato, titulada Haroldo Conti, HomoViator, donde el novelista se cuenta así mismo. Dice Duizeide: “En la película aparecen algunos minutos de Haroldo filmado allí en glorioso blanco y negro. Haroldo macheteando junco, Haroldo remando, Haroldo caminando entre los árboles con un perro... Forman parte de la filmación en 18 mm., que hizo Roberto Cuervo, un juninense que estudiaba cine en la Universidad de La Plata antes de la dictadura. Un film biográfico de Haroldo que sería su tesis de graduación. Pero lo secuestraron a Haroldo y Cuervo murió poco después en un accidente automovilístico. Su hijo Andrés (Cuervo) participó en el proyecto Homo Viator, aportó ese metraje y además aparece brevemente como actor (es el muchacho que corre a grandes zancadas por un puente rural)”. La película ya fue Premio Especial del Jurado en el Festival de Valladolid, 2008.
Hoy, estreno en Buenos Aires
Lo sorprendente ahora es el documental que Andrés Cuervo –entonces un muchacho, ahora un señor director de cine- armó para rescatar a Haroldo y a su padre Roberto. Desparecido por la dictadura, el uno, y muerto en el accidente, el segundo, sólo quedaba rescatar el proyecto cinematográfico de la década del 70. (Me ha hecho recordar un poco La mirada de Ulises, de Theo Angeolopoulus, por aquello del rescate de viejos rollos).
El documental se llama El retrato postergado y se estrena hoy 28 de septiembre en el auditorio de la Biblioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires. Puede verse más información en: www.elretratopostergado.com.ar
Ojalá circulen las dos pronto en Colombia. Y felicitaciones para Miguel Mato y Andrés Cuervo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Declaración universal por la infancia

Estos 12 reclamos por la infancia son el producto de la fantasía poética del incansable Francisco Garzón Céspedes y de su buena locura. Aquí van para constancia.

MANIFIESTO UNIVERSAL POR LOS DERECHOS
DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS
A LA ORALIDAD Y A LOS CUENTOS

1. Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho, desde que están en el vientre, a que su madre les hable, y les cuente historias, les lea en prosa y en verso, animadamente, y siempre con amor.

El habla es el oro que no la plata,
y es más: es ser humano, es amor.

2. Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho a que la voz materna, que es la única que ellos encontrándose aún en el vientre pueden escuchar, les hable expresivamente desde la responsabilidad de establecer las primeras plataformas de la relación entre la infancia y el habla, y entre la infancia y la lengua, unas relaciones indispensables para llegar a esa comunicación que es la oralidad.

La lengua es Humanidad, sociedad humana,
entretejido colectivo.

3. Todas las niñas y todos los niños de cualquier raza, continente, país, idioma, posición económica, tenga su familia la visión del mundo que tenga, tienen derecho a que su madre y su padre, sus abuelas y abuelos, sus tías y tíos, y los seres humanos próximos, les hablen y les cuenten cuentos y narraciones diversas, todo animadamente y sin que estén presentes otros sonidos (la radio y la televisión encendidas, por ejemplo, que a esa edad no los influyen en positivo con sus resonancias, pero sí son interferentes).

El habla surgió ante todo
para testimoniar amor
y solidaridad.

4. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que en las sociedades de escritura, y en las de escritura y medios audiovisuales, a las acciones insustituibles de contarles a palabra, voz y gesto vivos, se le sume el leerles cuentos en prosa y en verso, y comentárselos durante todo el primer año de vida, que es cuando se establecen las principales bases neurológicas y muchas de las conexiones que, en gran medida, dependen para constituirse de la presencia del habla, dependen de la presencia de la oralidad en los primeros meses; desde la ciencia se señala ya que la cantidad de palabras que una criatura escucha cada día en sus primeros meses es determinante para su desarrollo y para su posterior inteligencia, imaginación y capacidades creativas o creadoras, para su posterior interés y comprensión lectora, para sus futuros avances y éxitos escolares, y para sus futuras aptitudes sociales.

La oralidad es cimiento colectivo de lo humano;
en verdad, nos definió como humanos.

5. Todas las niñas y todos los niños, en correspondencia con la importancia para su crecimiento del entorno y de las acciones humanas que reciben inicialmente, y en correspondencia con la decisiva influencia de la oralidad en los primeros años de la vida (que es cuando se instituyen muchas de las conexiones e interconexiones cerebrales determinantes) tienen derecho a esperar que los adultos asuman la definición científica, no metafórica, de la oralidad, que ya existe, la definición que define a la oralidad como proceso de comunicación y no sólo de expresión, y no sólo como el hablar en voz alta; que la define como proceso de invención y reinvención entre interlocutores que no admite la literalidad; y a que, en correspondencia con todo ello, en el seno de la familia de cada niña y niño se preste especial atención hasta los tres años de edad, de modo consciente y siempre grato y adecuado, a la presencia activa de la oralidad en sus diferentes formas: conversación, cuento oral, entre otras ya señaladas (presencia a la que debe sumarse la de la lectura en voz alta); responsabilidad, todas estas presencias, que la familia nunca debe descuidar, compartiéndolas cuando sea tiempo con el sistema de formación y enseñanza a lo largo de la niñez y la adolescencia y la juventud de cada individuo, lo que además avalará una mejor comunicación de cada ser humano hasta la vejez, y garantizará la mejor comunicación en y del mundo como un todo.

La oralidad es conjunción de ejes que se complementan.

6. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que, desde que son vida, la familia y la sociedad les compartan la cotidianidad y los saberes por medio del habla, primero; y de la oralidad más cercana tan pronto sea posible; todo a través de conversaciones y de anécdotas, de recuerdos y de historias.

La oralidad es para el ser humano partida,
recorrido, destino y hallazgos,
viaje con otro u otros a un infinito sin fronteras.

7. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les explique el mundo por medio de la oralidad, y, mucho, por medio de las conversaciones; derecho a que se establezca comunicación con ellos como interlocutores; y, cuando ya estén en condiciones de conversar, derecho a que, respetándolos como individualidades, se les escuche hablar para comunicarse, y se les responda a todas sus preguntas; y derecho a que siempre se tenga tiempo para conversar con ellos, y con ellos como participantes y protagonistas.

La oralidad es con el otro y no para el otro.
Contar oralmente es contar con el otro como interlocutor
y nunca como espectador.
De inicio los niños y las niñas tienen que comer,
que ejercitar y desarrollar su cuerpo y su mente,
y estos son los tres factores indispensables
para la salud y el crecimiento. Su ejercicio y desarrollo
mental comienza realmente cuando se habla para ellos,
y prosigue con la oralidad cuando se habla con ellos,
una oralidad que debe ser en plenitud
a lo largo de toda la existencia humana.

8. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que el acercamiento al habla y a la lengua iniciado por su madre, y establecido y desarrollado en términos primero de habla y, paulatinamente, en términos de oralidad como comunicación, y también establecido, en sus primeros años de niñez, en términos de expresión leída en voz alta por la familia, los amigos y la sociedad, se continúe con consistencia y congruencia, y de modo priorizado, por los maestros en la escuela (una escuela que primero comunique para expresar, informar, difundir, trasmitir, enseñar, formar), por los bibliotecarios en las bibliotecas, y, entre otros, por los profesionales de la oralidad artística y de la oralidad artística escénica, sin que estas acciones y espacios de oralidad plena, de oralidad que cree en la niña y en el niño, y los respeta como interlocutores capaces sin mediatizaciones a su imaginario, sean sustituidos por otras formas habladas pero no orales del contar, unas que también deben tener presencias relevantes (el contar desde la lectura en voz alta, el contar desde el teatro o cuento teatralizado, entre otras).

La oralidad es el camino natural a la lectura.

9. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a pedir que se les converse, se les responda, se les explique y estimule, y se les cuente oralmente en cualquier sitio, hora y circunstancia posibles, a sus madres y padres y abuelas y abuelos, y, entre otros, a sus tías y tíos; todos los que deberán corresponder, a riesgo de perder, si se niegan, la confianza de niñas y niños; una confianza que, además y entre más, les da derecho a las niñas y los niños a pedir otro cuento, a pedir un cuento nuevo y a pedir escuchar un millón de veces el mismo cuento; una confianza que, además y entre más, le da derecho a niñas y niños a inventar sus propios cuentos o a reinventar los escuchados o leídos y, a su vez, a contarlos oralmente.

La oralidad es insustituible para ser los humanos
que somos. Contar oralmente es compartir la confianza.

10. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les compartan, siempre desde la oralidad y, paulatinamente, también desde la lectura, las tradiciones orales y las tradiciones memorísticas de los pueblos, aquellas tradiciones que tanto en ética como en estética respondan a los derechos y valores humanos universales y a los de la oralidad y el arte; derecho a que se les narren mitos y leyendas, cuentos populares comunitarios y cuentos populares maravillosos y cuentos de nunca acabar, entre otras artes y géneros de las tradiciones que narran historias, y entregan creaciones hermosas y críticas, creaciones imaginativas y sugerentes, esclarecedoras y soñadoras, todo desde la certeza de que en la medida en que se cuenta oralmente con las niñas y los niños se están desarrollando no sólo su capacidad de imaginar y su capacidad de crear, sino también su necesidad de aprehender cada vez más el mundo que los rodea.

La oralidad es de palabras verdaderas: de palabras ciertas y mágicas
de la razón y el sentimiento; de palabras ciertas
y mágicas de la invención y la reinvención.

11. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho igualmente a que se les cuenten, oralmente y oral artísticamente y oral escénicamente, los cuentos y otras historias de la literatura universal y de la literatura de su país, de los textos clásicos a los de las grandes escritoras y los grandes escritores de todos los tiempos, y con énfasis en los contemporáneos; a que se les narren cuentos potenciando al máximo la comunicación por sobre la expresión; a que se les narren con pasión y con compromiso, con responsabilidad y con entrega, con ternura y con complicidad, con sentido del humor y con sentido de lo emocional, con expectación y con riesgo.

La oralidad es el llamado más poderoso que puede hacerse
a la imaginación de otro ser humano, porque tiene que ver con la imaginación y no con la construcción física
de las imágenes; enseñar a imaginar es enseñar a relacionar
y enseñar a relacionar e interrelacionar es esencial
para el desarrollo de los poderes creadores.
La imaginación es camino de futuro.

12. Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a esperar que, muchas veces y sin tener que pedirlo, los adultos, madres y padres, abuelas y abuelos, tías y tíos, entre otros de la familia o de la amistad; en salones y dormitorios, cocinas y comedores, portales, patios y terrazas, aulas y salas de lectura, parques y plazas y campos y playas; les cuenten oralmente recuerdos y anécdotas, y les cuenten los más disímiles argumentos, les digan refranes y máximas, dichos y pensamientos, para que cualquier espacio sea un espacio de oralidad y de comunicación humana donde juglares de la ternura encuentren en su conciencia y en su memoria, en su razón y en su corazón, las palabras que completan y expanden, las palabras que curan y salvan, las palabras de la felicidad y de la alegría, las palabras de los criterios, las sensaciones y los sentimientos, las palabras de la lealtad, la dignidad, la tolerancia, la fraternidad y la libertad, las palabras del amor y la solidaridad y la amistad y la generosidad, las palabras bienintencionadas y bienhechoras del mejoramiento humano.

La oralidad es la suma de la vida.

Francisco Garzón Céspedes
(Cuba/España)

Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica
(España/Madrid)
ciinoe@hotmail.com

Escrito en España 2007/2009, y desde lo recibido
en Camagüey, en La Habana, en Caracas, en México D. F., en Madrid
y en otras muchas ciudades y pueblos y campos
de América Latina y el Caribe, Europa y África.

Este Manifiesto tiene uno de sus antecedentes en la Declaración Universal de los Derechos del Niño a Escuchar Cuentos que el Teatro Universitario para Niños “El Chichón” de la Universidad Central de Venezuela redactó a partir de que F. Garzón Céspedes le compartiera sus reflexiones desde su Taller de Narración Oral Artística “Cómo contar un cuento” (con el que iba construyendo su propuesta de la narración oral escénica), convocado por el CELCIT en el Ateneo de Caracas, en Diciembre de 1983. En consecuencia el texto de dicha Declaración… está firmado por “Redoblante”, personaje escénico creado por Garzón Céspedes (Premio de la Crítica “La Rosa Blanca” y Premio Iberoamericano “Ollantay” de Teatro para Niños). Esa Declaración apareció por primera vez en 1984, en el Programa del estreno de cinco obras de “Redoblante”, por “El Chichón”, en la Universidad Central de Venezuela.
ciinoe@hotmail.com / http://ciinoe.blogspot.com

viernes, 18 de septiembre de 2009

Concurso de minicuento Revista Avatares

Para su lanzamiento a la vida pública, la nueva Revista Avatares, de Pasto, Nariño, Colombia, ha convocado a un concurso de minicuento por internet.
Enviar al correo electrónico del concurso de la Revista Avatares, antes del 16 de octubre, un cuento (uno solo) de máximo una página, 21 líneas, a doble espacio, inédito, tema libre, con seudónimo, en un archivo adjunto, de Word, con el título del cuento. En archivo aparte, la identificación.
Indispensable ver las bases completas en el blog de la revista Avatares, que dirigen, entre otros, Rey Carlos Villadiego y Augusto Lozada :
Blog:
http://revista-avatares.blogspot.com
Correo: revista.avatares2009@gmail.com
Dirección envíos: concursocuentoavatares2009@gmail.com

martes, 15 de septiembre de 2009

Premios Nacionales de la Universidad de Antioquia, 2009


El rector de la Universidad de Antioquia, Alberto Uribe Correa, dio a conocer el viernes pasado, en las horas de la mañana, los nombres de los ganadores de los Premios Nacionales de Cultura 2009, que cada año convoca y que tienen una importancia similar a los del Ministerio de Cultura en Colombia.
El X Premio Nacional de Cultura por Reconocimiento tuvo como ganador al Maestro Jaime Jaramillo Uribe, a quien se reconoce como fundador de la nueva historia en Colombia.
En el XXVI Premio Nacional de Literatura, modalidad novela, la ganadora fue la antropóloga y escritora caldense, egresada hace 28 años del Taller de Escritores de la Universidad Central, Gloria Inés Peláez Quiceno (foto), por la obra La francesa de Santa Bárbara. El jurado señaló: “Se trata de una novela histórica ambientada por los años de la independencia, que se desarrolla en Santa Fe de Bogotá, y en la que se recrean como personajes literarios a Francisco José de Caldas, Alejandro Humboldt, José celestino Mutis y otras figuras centrales de la historia colombiana, presentadas desde la perspectiva de una viajera de origen francés.”
El VII Premio Nacional de Artes, modalidad danza, fue declarado desierto por el no cumplimiento de requisitos de las personas que se postularon, en especial el de acreditar cinco años de experiencia en la práctica de la danza.
Los jurados del VIII Premio Nacional de Comunicaciones, modalidad medios audiovisuales, eligieron como ganador por unanimidad el documental “El último viaje con los hermanos”, de la comunicadora social María Milena Zuluaga Valencia.
La ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Cultura Universidad de Antioquia, se llevará a cabo el próximo jueves 8 de octubre a las 6:30 p.m. en el auditorio principal del Edificio de Extensión.
Correo electrónico: premiosudea@quimbaya.udea.edu.cohttp://www.udea.edu.co/premiosnacionalesdeculturaTeléfono: (574) 219 51 75

domingo, 13 de septiembre de 2009

Un minicuento de Oscar Wilde

El imán

Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de acero. Un día, a dos limaduras se les ocurrió bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería esta visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago deseo se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor esperar hasta el día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban, más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que hacía ya tiempo que le debían esa visita. Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose.
Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso irresistible la comunidad entera gritó:
-Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto.
La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió, porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.

Este minicuento del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900), lo tomo de uno de los envíos de la Biblioteca Digital Ciudad Seva, muy apropiado para tiempos como por los que pasamos ahora en Colombia.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Un poema de Luz Mary Giraldo

Como un centinela

La vida por siempre dando vueltas
y como un centinela la muerte en los rincones
llama en silencio con todo y sus gerundios:
gato lamiéndose despacio
perro ladrando en la mitad del sueño
pájaro cantando al comenzar el día
mientras tejen su tela las arañas.

Golpea el viento
apaga la luz en la ventana
se escucha la zozobra
y el silencio recoge expectativas.
Parpadean los hilos del asombro
y entre la soledad de un pájaro
oigo distintas formas de alegría:
pequeñas cosas que pasan en la casa.

El último libro de poesía publicado por Luz Mary Giraldo es Sonidos en la luz, cuyo lanzamiento se hizo en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá. Antes de ser ensayista, profesora, compiladora, Luz Mary era poeta en Ibagué.

martes, 8 de septiembre de 2009

Sergio Pitol, el mago


Lo que quiero es, a propósito de la columna de Juan Gabriel Vásquez (que aparece todos los viernes en El Espectador), escribir siquiera un poco sobre Sergio Pitol. Tengo la impresión de haber escuchado la primera vez sobre él en los años 80s., cuando Marco Tulio Aguilera Garramuño llegó a Xalapa, y Pitol (foto) trabajaba en la Universidad Veracruzana. Pero como a Marco no se le puede creer todo, a Pitol vine (como vinimos todos, incluido el desagradecido de Darío, a quien Pitol le dedica muchas páginas en su último libro) a pararle bolas mucho años después. Y es una lástima que haya sido así. Porque, por lo visto, aunque su tratamiento en La Habana, del 2004, fuera exitoso, ya Pitol nunca será el mismo de los años 80s. Silvia Reyes me regaló el año pasado un libro loco de Sergio Pitol, El mago de Viena. Lo hizo el Fondo de Cultura Económica de México en 2006, pero en España se había editado en 2005. No tiene índice y uno se guía por los inter-títulos en mayúsculas. Yo, entonces, lo leí en el mismo desorden, agregándole el mío, porque en cada madrugada saltaba de un tema a otro más interesante, sin importarme su continuidad. (Creo que volveré a leerlo en el desorden del autor o de la editorial). Ahí están sus famosos viajes, que a la postre fueron uno solo. Y revuelve ensayo con crónica, presente con futuro –porque no quiere que lo emproblemen (viene del verbo emproblemar, que no existe en español) con las nostalgias del pasado-, diario del hoy con recuerdos anclados, serenidad con sapiencia, todo siempre en su estilo clarividente, eso que Juan Gabriel en su columna llama, cartesiano y justo, “una mezcla curiosa de humilde oralidad y de certidumbre sintáctica”. Porque, con viajes y con libros, o sin ellos, no he conocido a alguien que tenga conciencia de la escritura como este mago. Por eso, cuando el año pasado, propuse mi programa de “Poéticas de la narración” (hasta el par del Ministerio de Educación se asustó con este nombre), para la Especialización en Creación Narrativa de la Universidad Central, comencé con Aristóteles y terminé con Pitol. Sólo que debí señalar, no unos capítulos, sino El mago de Viena completo.