lunes, 24 de noviembre de 2008

El Lara de Nahum Montt


Para estar seguro, la he releído por estos días en que Nahum Montt anda dedicado al Ministerio de Cultura y su red de talleres de creación literaria. Lara, la tercera novela del autor nacido en Barrancabermeja en 1967, dimensiona como pocas en Colombia, en los últimos años, las mejores notas de la novela negra latinoamericana. Suspende y contiene los avances, provoca las elipsis necesarias, concentra la atención en los hechos que causarán una muerte no anunciada –hablo de la novela, no de Rodrigo Lara-, va delimitando, poco a poco, la idea nuclear que provocará la aceptación del final de la novela, y lo mismo hará con la selección de las etapas que configurarán el argumento, sin que olvide apretar la sensación de desamparo padecido por el personaje central de la novela. Al final, como en las buenas películas con referentes reales, se cifran unos datos que agravarán en el espectador la idea de la soledad que producen los asesinatos de carácter en aquellas épocas de la historia cuando la oscuridad del caos es aprovechado para perpetuarse, escondidos, en el poder.
Su anterior novela, El eskimal y la mariposa, tiene capítulos soberbios, pero esta, Lara, es un balazo sórdido en la noche, sin los altibajos de la premiada. Como lo dijo Pilar Reyes el día del lanzamiento, hace parte de las obras que pueden leerse de un tiro –no es una bala perdida-, así uno conozco la historia real. Menos densa, pero más brillante, que las dos anteriores, alcanza un ritmo de cine negro, maneja un lenguaje rápido, mesurado y sonoro. Nunca se pierde en recovecos, no alardea con ningún personaje, no suspende la acción con gratuidad. Es una bella novela que si uno no contara las 214 páginas, al cerrar el libro, sentiría haber leído apenas una novela corta. Hace suponer que debajo del témpano, manejó una masa inmensa, muy grande.

1 comentario:

Samuel Andrés Arias dijo...

Disfruté mucho la lectura de Lara. Creo que Isaías usa la mejor expresión sobre la movela: "un balazo sórdido en la noche". A mí me gustó mucho su ritmo vertiginoso, pero sé que a tantos otros no. Claro, algunos esperaban el estilo y el ritmo de El Eskimal, y Lara no lo es, no tendría por qué serlo.
Camilo Jiménez, el editor de El Malpensante, hizo una reseña en su blog El ojo en la paja (http://elojoenlapaja.blogspot.com/2008/03/lara-de-nahum-montt.html ) que suscito una amplia discusión que está en los comentarios de la entrada.